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Así es la increíble historia del logo más famoso del mundo

Así es la increíble historia del logo más famoso del mundo
A principios de los años 70, el fundador de Nike se reunió con la diseñadora Carolyn Davidson para pedirle un logo basado en "algo que evoque movimiento"
10.01.2019 18.01hs Recreo

Phil Knight se reuinió con Carolyn Davidson en 1971 para pedirle que le diseñara un logo que fuera de "algo que evoque movimiento". Esa fue su única explicación.

Es que Knight era uno de los propietarios de Blue Ribbon Sports, una empresa que comercializaba las zapatillas japonesas Onitsuka Tiger en la costa oeste de los Estados Unidos y Davidson era artista y había hecho folletos y avisos publicitarios para revistas.

En la reunión, sin saber muy bien lo que necesitaba, le pidió que diseñara un logo con una instrucción tan precisa como abstracta. Según cuenta La Nación, unas semanas después Davidson presentó sus diseños. Uno de ellos llamó la atención de Knight y sus socios. Parecía un ala, una ráfaga de aire o la estela que deja un corredor. Era algo nuevo, fresco y, sin embargo, antiguo. Eterno. Era el swoosh. 

Carolyn recibió su cheque por 35 dólares sin imaginar que su diseño se convertiría en el logo más famoso del mundo.

Knight había tomado la decisión de separarse de Onitsuka y de crear su propia marca de calzado deportivo. Para ello había cerrado trato con una fábrica de México para que produjeran sus primeros botines de fútbol americano, pero no tenía logo ni nombre. Buck -así lo llamaban- eligió una de las cinco propuestas de Davidson sin estar demasiado convencido, pero con la confianza de que el tiempo lo iba a ayudar a acostumbrarse.

 

El nombre era otro tema. Pero un día Jeff Johnson, el primer empleado de Blue Ribbon, tuvo una epifanía de esas que casi no suceden. Dijo que el nombre se le ocurrió en el medio de la noche, en un sueño, y que al incorporarse lo vio como si fuera real: Nike.

Niké era la diosa griega de la victoria. Knight había conocido la Acrópolis y el Partenón en sus años de estudiante, y siempre se había sentido deslumbrado por su majestuosidad. 

Los primeros botines resultaran un fiasco. Las suelas se quebraban con el frío y el cuero no respondía bien a la humedad, por lo que Knight buscó opciones y otra vez terminó en Japón, donde se terminarían fabricando las célebres Cortez, las zapatillas con las que Forrest Gump corrió de costa a costa. El logo, en cambio, permaneció casi inalterable a lo largo de los años, y con la fuerza necesaria para imprimir e imprimirse una identidad propia.

Davidson tuvo el trabajo soñado de cualquier diseñador. Sabía que debía crear un logo tan fuerte como el de las tres tiras, pero a la vez diferente y que se adaptara bien a la silueta de una zapatilla. El swoosh no sólo cumplió ese primario objetivo, sino que también logró convertirse en una imagen que funciona por sí misma y que no necesita estar acompañada de su marca para ser reconocida. 

Además de sus 35 dólares iniciales (el equivalente a un poco más de 200 dólares de hoy) y del reconocimiento de todos, tuvo un premio. En 1983, cuando Nike empezó a cotizar en bolsa y ya dominaba el mercado del calzado deportivo, recibió un lujoso anillo y 500 acciones de la compañía. 

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