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¿Cómo se construye un futuro exportador desde la tecnología?

¿Cómo se construye un futuro exportador desde la tecnología?
La Argentina tiene un grave problema en su balanza comercial, aún más grave que el déficit fiscal y este gobierno lo incrementó de forma drástica
Por Mariano Stampella, socio fundador de intive-FDV.
24.09.2018 11.22hs Tecnología

Durante su última disertación en la Unión Industrial Argentina, el presidente repitió lo que ya había mencionado en su última cadena nacional: que necesitaba crear una retención a las exportaciones, aunque consideraba esto algo malo, malísimo, se veía obligado debido a las circunstancias actuales y a los compromisos adquiridos (e incumplidos) con el FMI. La necesidad es reducir a cero el déficit fiscal primario hasta alcanzar un equilibrio para 2019.

¿Cómo llegamos hasta acá? Ahora bien, ¿por qué implementar algo que es malo, malo, malísimo?  Como bien dijo el Presidente, pasaron cosas. El 27 de diciembre de 2017 el Senado convirtió en ley el Presupuesto 2018 que contemplaba un crecimiento anual de 3,5% del PBI, un aumento de 12% para la inversión y una inflación de 15,7%.

Finalizando agosto, la mayoría de los analistas consideraban que, lejos de un crecimiento de 3.5%, es probable que la economía se contraiga un 2.4% (estamos hablando de una diferencia de 6 puntos del PBI, o sea, de más de 30.000 millones de dólares), que la inflación no estará a 15.7%, sino más cerca de un 42%.

Y esto no es todo, tal vez lo más grave para la industria y el sector sea algo que es único en el mundo: el Banco Central fijó una tasa de referencia de 60%, no sólo la más alta del mundo (triplica la tasa que tiene actualmente Venezuela).

Esto tiene muchos impactos negativos: se espera una caída de un 4.7% en el consumo, lo cual, combinado con la tasa altísima y una inflación indomable, generan un escenario destructivo para las pequeñas y medianas empresas.

¿Qué propone el gobierno?

Como ya dijimos, el gobierno propone un esquema de retenciones a las exportaciones, un ajuste del gasto público, con un recorte en subsidio a los servicios y el transporte, además de un pedido de más fondos al FMI que garantice el cumplimiento de los objetivos fiscales que preocupan al mercado, con el objetivo de reducir el riesgo país y volver a estabilizar el rendimiento de los bonos argentinos. Estas retenciones a las exportaciones, se espera que generen en el 2019 un aporte a las arcas nacionales de 280.000 millones de pesos en base a tres grupos: 

* $ 4 por dólar para las exportaciones primarias y servicios.

* $ 3 por dólar para el resto de las exportaciones.

* Reducción al 18% en la alícuota para porotos, harinas y aceite de soja.

Además, dentro del objetivo de ajuste, se propone la degradación del Ministerio de Ciencia y Técnica a una secretaria que depende del Ministerio de Educación, lo que representa un retroceso enorme que se suma a los constantes recortes de presupuesto en investigación científica durante toda la actual gestión.

Por qué nos parecen ideas equivocadas

En el mundo desarrollado, casi todos los países le dedican cada vez más inversión a I+D. Esto es central en el crecimiento industrial y no conozco excepciones a la regla: sin inversión en conocimiento no hay industrias ni exportaciones que puedan hacer dar un salto al país.

En relación a las exportaciones, las retenciones representan un impuesto a la actividad comercial, en particular a una que deberíamos, por el contrario, incentivar.

La Argentina tiene un grave problema en su balanza comercial que, lejos de ser un problema menor, representa uno aún más grave que el déficit fiscal y este gobierno no hizo más que incrementarlo de forma drástica. Durante 2017 la Argentina tuvo un saldo comercial negativo de 8.471 millones de dólares en el acumulado de 12 meses, el peor de toda su historia.

Lo más grave fue que, debido a la coyuntura global, las exportaciones en la mayoría de los países de la región crecieron a tasas de o cercanas a los dos dígitos, superiores a 9% en todos los casos en Sudamérica; o sea, no solo no exportamos sino que encima estamos desperdiciando un momento histórico de la región para crecer.

Las retenciones a todas las exportaciones, que van a castigar a algunas industrias más que a otras, van en contramano a promover la cultura exportadora que necesitamos y, sobre todo, están pésimamente diseñadas, comunicadas y, posiblemente, implementadas.

A un año del saldo de balanza comercial más negativo de nuestra historia, y en medio de una corrida bancaria, tomar la decisión de castigar a quienes exportan es un error enorme. Necesitamos dólares no impuestos. Los que quieran poner el hombro en esta difícil situación, por favor ayuden y exporten.

Ideas diferentes

Si bien nuestros modelos de país están, en general, mucho más vinculados a lugares donde el socialismo y el capitalismo lograron un equilibrio, lo que hizo que sus indicadores de nivel de desarrollo, según las Naciones Unidas, sean en general muy altos (Noruega, Suiza, Alemania, Dinamarca, Suecia, Holanda, Canadá) vamos a elegir un país que genera pasiones entre los defensores de las actuales políticas y cuya capacidad exportadora es indudable: Estados Unidos.

Puede parecer muy lejana y compleja la comparación, pero les aseguro que, para el fin y las ideas que vamos a proponer, cualquier país desarrollado podría servirnos para definir un norte.

Reducir los impuestos a la actividad y aumentar los impuestos al patrimonio. Exactamente todo lo contrario a lo que hizo, hace y propone hacer esta administración de gobierno.

En Estados Unidos el impuesto a la herencia es realmente importante, de un 35% a nivel federal y los impuestos a la propiedad pueden ser, dependiendo del Estado hasta un 2% del valor real (esta podría ser la clave de la recaudación nacional, eliminar las obsoletas y absurdas valuaciones fiscales de los bienes) de casas, autos, acciones, etc.

¿Qué deberíamos plantear desde clusters y desde la industria en general?

Un modelo de crecimiento basado en el conocimiento. Por supuesto que podemos apoyar y poner el hombro en la coyuntura, pero hay que ser muy claros y precisos en diferenciarse del modelo económico y el proyecto de país que se está planteando, no hacerlo es ser cómplice de una destrucción histórica al capital humano, tecnológico y simbólico de la nación. Y en esto tenemos que poner el hombro todos aquellos que pertenecemos al sector.

Como última aclaración, creemos que la solidaridad es la clave para la construcción colectiva de una sociedad mejor; en cualquier esquema racional de impuestos, quienes tenemos acceso a un mayor patrimonio deberíamos pagar mucho más que aquellos que no lo tienen.

Sin dudas, hay que ir en esa dirección, en la implementación de un sistema efectivo de un impuesto progresivo como bienes personales, sin valuaciones fiscales y donde las empresas tengan que realmente poner sus cotizaciones reales, va a implicar muchísima más recaudación y mayor esfuerzo para personas como nosotros, pero cuando necesitamos dólares genuinos e invertir en investigación, educación, salud, no podemos resolver con este nivel de improvisación y falta de profesionalismo.

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