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Nueva añada para un vino ícono de Argentina: así es la última cosecha de Cheval des Andes

Nueva añada para un vino ícono de Argentina: así es la última cosecha de Cheval des Andes
Se lanza con un precio sugerido de 9.000 pesos. En Vinos & Bodegas lo degustamos y también entrevistamos a su enólogo. Esto nos contó
21.10.2020 20.09hs Vinos & Bodegas

Si tuviéramos que hacer un top 10 de vinos argentinos que prestigian al país a nivel internacional, una de las etiquetas que no puede faltar, añada tras añada, es Cheval des Andes, un vino que nació como resultado de un joint venture entre Terrazas de los Andes y el prestigioso Château Cheval Blanc, ubicado en Saint Émillion. 

Esa fusión entre el "saber hacer" francés y la impronta argentina, junto con un terroir predominante como Las Compuertas, en Luján de Cuyo (más un toque que viene del Valle de Uco), trae como resultado un vino que, por la producción limitada y por tratarse de una única etiqueta, es una verdadera joyita de la vitivinicultura nacional. 

No solo no es usual, sino que es un caso paradigmático el hecho de tener todo un equipo en Francia y uno en Argentina trabajando para lograr un único ejemplar, todos los años.

Y así es como llega al mercado la cosecha 2017, de este corte que conjuga 62% Malbec y 38% Cabernet Sauvignon, tras una vendimia que desde la bodega caracerizaron como "atípica" por haberse registrado una primavera fría (con temperaturas incluso bajo cero) y el verano más cálido de los últimos 100 años, a lo que siguió un marzo y abril más fresco.

"En relación a la cosecha anterior que tuvo sus particularidades en cuanto al factor climático, esta se destacó por un verano muy caluroso, con temperaturas extremas que no se veían desde hace más de un siglo. Lo que ha salvado a esta cosecha fue el regreso del frío en fin de febrero y marzo, lo que permitió obtener una madurez aromática y de los taninos de muy buena calidad. Las noches bien frescas que empezaron a haber se perciben en la frescura del vino, en sus taninos y en los polifenoles, que son muy precisos", indicó el Gérald Gabillet, enólogo de Cheval des Andes, quien desembarcó en Argentina tras una intensa estadía en Burdeos.

Cheval des Andes, nueva cosecha, mismo estilo 

Con una vendimia tan atípica y que se corrió tanto del promedio de los últimos años, imaginamos el desafío que significó esta cosecha. Y lo interesante es que el resultado muestra un muy buen balance: no hay extremos. Esto habla de la habilidad del equipo enológico y también de su sensibilidad al abordar el viñedo y hasta realizar el corte final.

Cuando lo sirvas, en nariz te vas a encontrar con una fruta roja y negra profunda, junto con una ráfaga mentolada y trazos que recuerdan al tomillo y al orégano. Hay mucha elegancia, sin ese toque entre exótico y salvaje que le aportaba la dosis homeopática de Petit Verdot, presente en añadas anteriores. "En 2016 tuvimos un 5% de Petit Verdot y antes del 2015 también tuvimos algunos cortes menos clásicos de Cheval des Andes, como Merlot y Cabernet Franc", recuerda Gabillet, quien agrega que la línea ahora es enfocarse en Malbec y Cabernet Sauvignon

Hablábamos de elegancia y eso se refleja en un factor clave: la madera acompaña, complejiza, realza y no tapa. En síntesis: suma.

En el paladar, en tanto, tiene ese balance bien logrado entre la jugosidad del Malbec y el andamiaje que suma el Cabernet Sauvignon, en un fluir compacto, con un buen graso pero con pulso seco, es decir, nada sucroso. En su medio de boca, la fruta y las especias, principalmente pimienta, ganan presencia, con notas propias de la madera que sugieren más que lo que muestran. Se siente la madurez pero sin exageraciones, con una acidez constante, que no sobreactúa y una textura delicada, sugerente, heredada seguramente de este toque que proviene de Altamira

Cuando se le pregunta por el camino hacia el que va Cheval des Andes, el enólogo explica que la idea es que gane más protagonismo el Cabernet Sauvignon y se acerque lo más posible a una relación del 50%-50% junto con el Malbec.

Sin embargo, Gabillet aclara que "se trata de un corte que no es igual cada año" y que dependerá de las condiciones y resultados de cada temporada; "una filosofía y visión que tenemos y que proviene de Burdeos".

Gérald Gabillet, enólogo de Cheval des Andes

Lo que viene

En Cheval des Andes ponen mucho foco en el Cabernet Sauvignon. Y, como parte de esa visión, comenzaron a experimentar con diferentes terroirs. 

"Nos gusta mucho el Cabernet Sauvignon de Las Compuertas, por eso es que durante los últimos años hemos plantado bastante. Además, hemos planificado una reestructuración global de nuestras dos fincas y lo que hemos hecho fue plantar 3 hectáreas en Paraje Altamira, para ver un poco el perfil. Nos parece interesante poder explorar otros terroirs además del de Las Compuertas, para tener en cuenta otro perfil que le añada complejidad a nuestro corte", explica.

En paralelo, la bodega está profundizando en el terreno de las prácticas orgánicas.

"El año pasado comenzamos con el proceso de la certificación de bodega orgánica y desde hace varios años comenzamos a implementar una filosofía de biodiversidad impulsada por el Château Cheval Blanc Saint-Émilion", detalla el enólogo.

"Desde entonces hemos plantado 60 cerezos en el callejón principal, 100 olivos en otra parte de la finca, 40 ciruelos, además muchas plantas aromáticas. Y este año plantaremos colmenas para abejas", agregó.

Según Gabillet, "son muchas cosas que van de la mano con esta política de biodiversidad que queremos desarrollar y sinceramente esto se vislumbra en la cantidad de vida que hay. Es un lugar sano en el cual no se utilizan herbicidas; hay muchísimas plantas y también utilizamos nuestro propio compost y tenemos una granja".

Cheval des Andes está avanzando hacia un camino orgánico

Nueva imagen y botella 

Desde la bodega detallaron además que, para esta cosecha (que obtuvo 100 puntos por parte del crítico James Suckling), están presentando una nueva imagen, más asociada a Cheval Blanc, la casa matriz en Francia.

"La etiqueta tiene una inspiración más bordelesa, sin perder nuestro origen argentino", asegura el enólogo. 

Además, en línea con la filosofía sustentable, la cosecha 2017 viene en una botella más liviana (pesa 120 gramos menos que la anterior), dado que, como es sabido, peso no es igual a calidad en el mundo del vino. 

En paralelo, explicaron que esta añada utiliza tapones de un color más natural, "con una garantía unitaria de cada tapón para que no transmita sabor o aromas a corcho, y una mayor densidad de la madera del corcho que garantiza una mejor apertura y permite una guarda mayor con un potencial de unos 15 años". 

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