Un vino Malbec de viñedos de más de 100 años: Trivento presentó la nueva cosecha de Eolo

Luego de 3 años de guarda en bodega, Trivento presenta la nueva añada de su vino ícono en los principales mercados del mundo, incluida la Argentina
Por iProfesional
01/07/2022 - 19,00hs
Un vino Malbec de viñedos de más de 100 años: Trivento presentó la nueva cosecha de Eolo

Es uno de los grandes vinos Malbec que se producen en la Argentina y que tiene una gran particularidad: proviene de un pequeñísmo viñedo de apenas 4 hectáreas, ubicado en la región de Luján de Cuyo, y que fue plantado hace más de 100 años, exactamente en 1912. 

Se trata de Eolo Malbec, el vino emblema de Bodega Trivento, que está presentando la cosecha 2019, luego de un período de guarda y estiba de más de tres años. 

Según Germán Di Cesare, director enológico de Trivento y autor de Eolo, la añada 2019 "es el esperado desenlace de un año de trabajo que, acompañado por las benevolencias del clima, refleja equilibrio y delicadeza".

De acuerdo con el enólogo, esta cosecha de Eolo Malbec se caracteriza por mostrar un color rojo violáceo y brillante con reflejos azulados; en nariz, en tanto, ofrece una delicada combinación de frutos rojos, como frambuesa y cereza, y notas florales como violetas; mientras que en boca, Di Césare resalta sus taninos sedosos y fluidos, así como su final largo y lineal.

Germán Di Cesare le pone la firma a los vinos de Trivento

Los secretos detrás de un vino centenario

Según explican desde la bodega, el viñedo Eolo fue plantado en 1912 en espaldero bajo, con un sistema de poda guyot doble. Las antiguas vides de Malbec prefiloxéricas se irrigan mediante el método ancestral de acequias y surcos con agua del río Mendoza, alimentado por el deshielo de la Cordillera de Los Andes.

"Con 5.550 plantas por hectárea, el balance es la característica natural del viñedo que, debido a su antigüedad, tiene un rendimiento promedio de 1,18 kg por planta", explicaron desde Trivento, que avanzaron con un profundo estudio de suelos para entener las particularidades del viñedo. 

En efecto, en base a estudios geológicos, Germán Di Cesare, junto al ingeniero agrónomo Matías Casagrande, trazaron un mapa de los perfiles de suelo que describe al centenario viñedo Eolo.

"El meticuloso blend de parcelas de Malbec es el fiel representante del terroir de Luján de Cuyo y está compuesto por: 35% de suelo pedregoso calcáreo, 32% de limo arcilloso, 20% con limo arenoso y 13% de suelo mixto", indicaron.

El Malbec tope de gama de Trivento, con nueva añada

Una vendimia ideal para vinos de alta gama

"El justo balance climático que distinguió al ciclo 2018-2019 imprimió características singulares en el vino", señaló Casagrande.

El excperto agregó que se trató de un típico invierno seco y frío, seguido de una primavera fresca y algo más húmeda, sin episodios de heladas tardías que pudieran afectar la brotación de las vides, todo complotó a favor de Eolo. El periodo estival, en tanto, se caracterizó por su frescura, con temperaturas de entre 19 y 36°C. No se registraron grandes tormentas de verano ni granizo, que aseguró la sanidad de las plantas.

"El ciclo finalizó con un largo y húmedo otoño de días cálidos y noches frescas, que prolongó la madurez de las uvas y permitió el equilibrio de todos los componentes de la baya de una manera casi perfecta", agregaron desde Trivento.

Así se elabora un Malbec de un viñedo centenario

La cosecha manual de la uva Malbec comenzó el 25 de marzo de 2019 y se realizó en siete etapas definidas por el seguimiento preciso de la madurez de las bayas de cada parcela. Al llegar a la bodega los pequeños racimos, y luego los granos, se seleccionaron también en forma manual, para recibir una molienda suave con rodillos y así comenzar su lenta transformación en vino.

El viñedo es un patrimonio de la vitivinicultura mendocina

Según detallaron desde Trivento, una vez finalizadas las etapas de fermentación alcohólica y maloláctica, el vino se mudó para su próxima fase, la crianza en roble francés durante 18 meses. El 50% se mantuvo en barricas de tostado medio, mientras que la otra mitad reposó en fudres de tercer uso.

Di Cesare buscó, durante la crianza, el equilibrado aporte del roble en términos aromáticos y de estructura tánica. Por tal razón, solo una porción, algo más del 15%, fueron barricas de primer uso.

"Buscamos respetar la expresión del viñedo definido por su antigüedad y por los perfiles de la superficie, a su vez la personalidad del vino es signada por la añada", afirmó el enólogo, quien añadió que "Eolo tiene las ventajas únicas de su suelo y su viñedo centenario, lo que nos exige tener una delicadeza muy especial. Con el paso de los años profundizamos en la interpretación de este terruño que se ve plasmado en su identidad".

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