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Ya hubo explosiones en tres reactores y crece la alerta mundial por una crisis nuclear en Japón

La tensión llegó a un nivel máximo en la central nuclear de Fukushima cuando hubo un estallido en el reactor número 2. Ya se habían registrado problemas en el 1 y el 3. En los alrededores hay radiactividad y más de 600.000 personas fueron evacuadas. Alemania, EE.UU. y China enviaron asistencia
Por iProfesional
15/03/2011 - 10,10hs
Ya hubo explosiones en tres reactores y crece la alerta mundial por una crisis nuclear en Japón

La alarma nuclear en Fukushima es constante, pero por momentos la tensión se dispara y alcanza picos. De hecho, esto es lo que sucedió cuando se registró una nueva explosión en la central atómica.

Según reportó el diario español El Mudno, se registró un nuevo estallido en la planta, esta vez en el reactor número dos.

Sin embargo, aún no está claro si se trata de una explosión de hidrógeno como ocurrió en los otros dos reactores.

Minutos antes de que se informara de la nueva explosión, por primera vez las autoridades reconocieron que podrían existir daños en el edificio de contención del reactor número 2 de la planta.

El afectado sería el muro que está más cerca del reactor, y éste sería el primer problema registrado en una de las instalaciones de contención de Fukushima.

La vasija, como también se llama a esta estructura, está compuesta de acero y hormigón y tiene forma de bombilla.

Según France Presse, esta avería puede dar a entender que una fuga radiactiva es posible.

El portavoz del Gobierno japonés, Yukio Edano, explicó que se han producido "posibles daños en la piscina de condensación", que se encuentra en la parte inferior de la caja de contención que sirve para refrigerar el reactor y controlar la presión en el interior del mismo.

Según recordó Reuters, las autoridades en el complejo de Fukushima Daiichi están tratando de evitar la fusión del núcleo en los tres reactores nucleares de la planta.

El edificio de contención que rodea el reactor de una planta de energía nuclear está diseñado para prevenir los posibles escapes radiactivos en caso de accidente.

Otros dos reactores de la planta han tenido problemas de enfriamiento, dando lugar a una explosión y la destrucción parcial o total del edificio que rodea la contención. La caja de unidades 1 y 3 han sido dañadas, según las autoridades.

Pedido de ayuda

Antes de que se reguistrara este nuevo estallido, Japón pidió formalmente a los Estados Unidos y al Organismo Internacional de la Energía Atómica cooperación y el envío de expertos para controlar sus reactores, que colapsaron tras el terremoto del viernes pasado.

"El gobierno japonés pidió formalmente la asistencia de los Estados Unidos para la cuestión del enfriamiento de plantas nucleares generado por el sismo y maremoto del 11 de marzo", informó la Autoridad de regulación nuclear estadounidense (NRC).

La agencia indicó que está considerando posibles respuestas al pedido, incluyendo proveer asesoramiento técnico, y recordó que ya había enviado a dos expertos en reactores a Japón, como parte de un equipo de la Agencia estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID), y que "actualmente están en Tokio dando asistencia técnica".

El lunes, una doble explosión en el reactor número 3 de la central nuclear de Fukushima 1 alimentó aún más el temor de un desastre atómico en Japón, tras un sismo y tsunami que podrían haber dejado más de 10.000 muertos.

Por su parte, el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OEIA) también recibió el pedido de las autoridades asiáticas para el envío de una misión de expertos por los accidentes en algunas de sus plantas nucleares, declaró a la prensa Yukiya Amano, director general del organismo.

En este momento se está hablando con Japón de los detalles, agregó Amano, que elogió los esfuerzos del país asiático por estabilizar la situación en sus reactores nucleares, fuertemente dañados tras el terremoto de magnitud 9,0 Richter del viernes. "Las corazas de seguridad aguantaron y la emisión de radiactividad es limitada", indicó Amano.

"Es muy poco probable que se convierta en algo como Chernóbil", enfatizó. "Esto ha sido un accidente por un desastre natural sin precedentes, pero no resta fuerza al hecho de que necesitamos una fuente estable de energía como la atómica", afirmó el jefe del OIEA.

El especialista aseguró que "Japón y todos los Estados miembro pueden estar seguros de que todos los recursos a nuestra disposición están totalmente movilizados. Y así será hasta que se resuelva la crisis".

Sin embargo, el Pentágono reveló que 17 militares que participan en las labores de asistencia en Japón dieron positivo a "bajos niveles" de radiactividad y ordenó alejar temporalmente de la costa japonesa los barcos de la Séptima Flota, con base en Yokosuka.

Los afectados son las tres tripulaciones de los helicópteros que estaban realizando tareas de socorro cerca de la zona de Sendai.

Francia cree que el peligro es mayor

Este lunes, el Gobierno francés dejó entrever diferencias con el nivel de gravedad que las autoridades japonesas han otorgado hasta ahora al incidente, que lo calificaron como de nivel 4 ("accidente con consecuencias de alcance local") en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES).

En cambio, la agencia nuclear francesa cree que el accidente ha alcanzado ya un nivel de 5 ("accidente con consecuencias de mayor alcance"), como fue calificado el de la central estadounidense de Three Miles Island, cercana a la ciudad de Harrisburg, en 1979; o incluso 6 ("accidente importante").

La escala INES tiene un máximo de 7 ("accidente grave"), que hasta ahora sólo ha alcanzado la catástrofe de Chernóbil (Ucrania) en 1986 y que, según los expertos, es muy diferente de la situación en Japón.

Algunos especialistas consultados el domingo por El País de España señalaban que es normal que se haga una primera valoración prudente y ya daban por supuesto que el nivel de gravedad del accidente se elevará oficialmente en algún momento.

Tres reactores con problemas Los sistemas de enfriamiento de tres de los seis reactores de la central de Fukushima 1 están averiados y, por este motivo, se registraron explosiones en los reactores 1, 2 y 3, debido a reacciones químicas y no nucleares, según el OIEA.

En tanto, la empresa operadora de la central nuclear de Fukushima, Tepco, reconoció el peligro de fusión parcial del núcleo del reactor número 2.

Tokyo Electric Power (Tepco) indicó que las barras de combustible podrían haber registrado una fusión parcial a causa del sobrecalentamiento en ese reactor por un fallo del sistema de refrigeración, explicó la agencia local Kyodo.

La empresa también confirmó que hubo un momento en el que las barras quedaron totalmente expuestas al bajar el nivel del agua que las rodeaba, cuando la bomba que inyectaba el líquido al reactor se detuvo por falta de combustible. En esa situación, se produjo una situación de sobrecalentamiento que condujo a la posible fusión del núcleo, un proceso que puede provocar la liberación de una elevada cantidad de radiactividad.

Posteriormente los niveles de agua se recuperaron hasta cubrir 30 centímetros en la parte inferior de las barras. El portavoz del Gobierno, Yukio Edano, señaló en una rueda de prensa que ya se está inyectando de nuevo agua marina en el reactor, informó Lavanguardia.es.

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) informó de que Japón comenzó a inyectar agua marina en el reactor 2 de Fukushima Daiichi para evitar un sobrecalentamiento del núcleo.

"Las autoridades japonesas han informado al OIEA de que el reactor 2 de Fukushima Daiichi ha experimentado un descenso de los niveles del líquido refrigerante en el núcleo del reactor. Las autoridades han comenzado a inyectar agua de mar en el reactor para mantener la refrigeración", explicó la organización en un comunicado difundido en Viena.

Según la televisión nacional NHK, que cita fuentes de TEPCO, alrededor del lugar se ha detectado radiactividad, aunque no se han precisado los niveles. El descenso del nivel del agua se produjo pese a que apenas unas horas antes la empresa operadora había dado por finalizada la emergencia en éste y otro reactor de la planta.

Horas antes de este accidente, la Compañía Eléctrica de Tokio (TEPCO) advirtió de un incremento en los niveles de radiactividad de la central, situados por encima de los 500 microsievert por hora (unidad de medida para la radiación en el Sistema Internacional) habituales. Así, notificó una fuga de 751 microsievert y otra de 650 en dos puntos distintos de las instalaciones.

La explosión se produjo dos días después de la ocurrida en el edificio del reactor número 1 de esa misma central, que con 40 años es la más antigua de la zona, y que causó heridas leves a tres empleados, según TEPCO.

Tenso toque de queda

De acuerdo con el portal español, un toque de queda tácito se ha impuesto en la ciudad japonesa de Fukushima que, a poco más de 60 kilómetros de su inestable central nuclear, vive hoy sumida en el silencio, entre constantes réplicas del seísmo y escasez de agua. Militares, personal de rescate, funcionarios y periodistas corretean por pasillos y oficinas en busca de las últimas noticias que llegan desde la costa, donde ciudades como Soma o Iwaki han sido prácticamente borradas del mapa.

Sólo unos pocos supermercados permanecen abiertos y cada vez circulan menos coches ante la absoluta ausencia de combustible, reservado ya para los equipos de emergencia y convoyes especiales. Los helicópteros de las Fuerzas de Auto Defensa sobrevuelan la ciudad con mayor frecuencia y la atmósfera que se respira confirma que Japón vive días similares a los de la II Guerra Mundial.

Las constantes réplicas ya no sorprenden a unos residentes refugiados en sus casas, sin agua corriente e incomunicados por la falta de transporte ferroviario, cuyo único consuelo es que ya no hay apagones de luz, al menos en el centro. Lo peor se encuentra en la costa azotada por el tsunami, convertida en un caos de lodo y escombros, donde poco a poco se extinguen las esperanzas de encontrar supervivientes y espera un largo trabajo de reconstrucción.

La incertidumbre dio lugar a la desconfianza: algunos dudan de las informaciones que ofrece el Gobierno sobre el estado de la planta o el riesgo de fuga, pese a que la NHK y los expertos no paran de dar detalles sobre la naturaleza del reactor. Los oficiales de Policía se encogen de hombros si se les pregunta cuándo se normalizará la situación, mientras en las gasolineras los empleados, que se mantienen en sus puesto para rechazar a los curiosos, ni siquiera saben si hay camiones cisterna de camino.

Las únicas señales positivas las aportan algunas obras de reparación de infraestructuras, algunos autobuses públicos y el tímido recorrido de un tren de dos vagones por las maltrechas vías de Fukushima.

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