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La Boda Real: una inspiración para la moda del mundo

El vestido fue el secreto mejor guardado. Por eso, todos los ojos se centraron en Catherine Middleton, que deslumbró con el elegante atuedo de Sarah Burton

En la era de la mediatización y las redes sociales, uno de los secretos mejor guardados fue el diseñador que ideó el vestido de la Duquesa de Cambridge, Catherine Middleton.

Twitter, Facebook, Youtube... todos los clicks estuvieron puestos allí para no perderse nada de la boda que tuvo lugar en el Reino Unido, tanto durante como antes del evento. Pero aún así, se logró el objetivo.

Debates y apuestas estuvieron en alza en la incógnita de qué diseñador había tenido el placer y honor de materializar el vestido de la Novia Real.

Finalmente, la incógnita fue revelada hoy: Sarah Burton, sucesora del imperio Alexander Mc Queen, ha tenido el privilegio de vestir a la Novia Real en un vestido de líneas simples en apariencia pero con una estricta moldería con perfectos entalles, y una cola semi-plato en piezas superpuestas, de unos casi 3 metros de largo, pero mucho más discreta que otros vestidos de la realeza.

Trabajado en capas de diferentes textiles y transparencias, el encaje realizado a mano tiene un lugar preponderante en el diseño, que conjuga la tradición y una imagen contemporánea con una elegancia clásica, al estilo Grace Kelly.

El vestido, con detalles hechos a mano, dejaba adivinar una fina silueta superior, liviana, etérea, con una falda tableada al frente y con juego de capas en una cola discreta pero contundente, acampanada y llana.

Estos eventos son la oportunidad que todo público ajeno a la Realeza aguarda con ansias para poder espiar un poco dentro de lo que sería aquella vida con la que sólo se puede soñar.

Eternos desfiles de gente adornada con gracia, tejidos trabajados, bordados y molderías impensadas para el mercado funcionan como una extensión más elitista de la alfombra roja y cautivan las miradas expectantes.

La indumentaria y el diseño son una gran parte de aquello que el público quiere ver, y aquello que a sus portadores les permite comunicar quiénes son, cómo viven y mostrarse como personalidades de una elite muy lejana a un pueblo vestido de urbe.

La ahora Duquesa ya habría impuesto sus Fascinators, camino intermedio entre tocados y sombreros, volátiles, con plumas y livianos, utilizados en la mayoría de las cabezas de sus invitados.

De eso hay sólo un paso para que las consecuencias de la boda real se extiendan a una saga de novias en el mundo con largas colas redondeadas, tocados de finos tules, y vestidos con encaje y transparencias.

Seguramente encontremos próximas colecciones y un street style que nos recordarán en pequeños gestos cómo vistió la Novia Real este fin de abril de 2011.

Mirar, escuchar, imitar, reinventar e inspirar las oleadas de prendas y accesorios que vendrán a colación. Estemos atentos; todos podremos encontrar estos pequeños gestos en la calle a partir de ahora.

La realeza siempre ha marcado la tendencia, y aún hoy, las masas no son inmunes a este encanto.

Gabriela MussutoDirectora de la carrera Diseño Textil e Indumentaria de UADEEspecial para Life & Style ©iProfesional.com