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Los MBA no son para todos: cómo eligen las empresas los candidatos a una maestrí­a

Dado que se trata de una capacitación cuyo valor asciende hasta $186.000, las organizaciones reservan el beneficio para unos pocos empleados
15/05/2012 - 21:02hs
Los MBA no son para todos: cómo eligen las empresas los candidatos a una maestrí­a

Ya sea como herramienta de retención o como vía para profesionalizar la gestión, cada vez más empresas argentinas disponen de políticas formales de capacitación de sus empleados.

Pero si bien los entrenamientos y cursos muchas veces alcanzan a gran parte de la dotación, la posibilidad de realizar un Maestría en Administración de Negocios (conocida como "MBA", por sus siglas en inglés) no está abierta para todos.

Por el contrario, como el valor de un MBA supera ampliamente los $100.000, las compañías reservan este beneficio para unos pocos.

Y dado que lo consideran una verdadera inversión, la selección final de los candidatos, en la mayoría de los casos, queda a cargo del top management o integrantes de la alta dirección, cuando hasta hace apenas unos años eran elegidos de forma discrecional por el jefe directo (que podía ser gerente, subdirector o director).

Pablo Murga, director ejecutivo del Executive MBA del IAE, master que se cursa durante dos años y cuesta $186.000, apunta que "a diferencia de los que ocurría hace 15 años, en la actualidad la mayoría de las compañías que mandan a sus profesionales a nuestra escuela de negocios ya tiene una política muy definida."

"Hoy las firmas buscan profesionalizarse, por lo que toman al MBA como una inversión y, por este motivo, ya empiezan a participar el directorio en la toma de decisiones acerca de quiénes serán los elegidos", asegura Murga.

A su vez, el académico del IAE hace hincapié en que, si bien la mayoría de los ejecutivos provienen de multinacionales, entre el 20 y 30% de los participantes son de empresas familiares.

"Hay compañías nacionales que están viendo la importancia de profesionalizar sus cuerpos directivos y, por esta razón, comienzan a tener políticas de master. Hoy está visto como algo muy importante para poder crecer a través de su management", resalta.

Desde la Universidad de San Andrés (UdeSA), Marcela Lomba sostiene que el MBA cobra especial importancia entre aquellos perfiles de formación técnica -como, por ejemplo, los ingenieros- que están creciendo hacia posiciones de mayor responsabilidad.

A este tipo de profesionales, enfatiza la directora ejecutiva del MBA de UdeSA, cursar un master "les garantiza entender los temas de negocios o económicos, adquirir una visión integral y, a su vez, trabajar sobre aspectos más soft como el manejo de grupos, situaciones de conflicto y liderazgo".

Las organizaciones apuntan a perfiles intermedios. "En los 90 el MBA era la estrella de la capacitación ejecutiva, pero en la medida en que se fue haciendo más masivo, y fueron ascendiendo generaciones más jóvenes, se convirtió en un must have", completa Lomba, a cargo del master de la UdeSA que actualmente tiene un costo total de 120.000 pesos.

De hecho, coinciden los académicos consultados por iProfesional.com, en la mayoría de las empresas el MBA se convirtió en un requerimiento para acceder a un puesto gerencial.

Quiénes están en la mira
Según Carlos Loisi, subdirector del MBA de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), hoy las políticas de master de las compañías apuntan a los profesionales que ocupan posiciones intermedias y tienen personas a cargo.

"En estos casos las empresas están poniendo mucho foco en la capacitación porque necesitan perfiles competitivos y, por otro lado, buscan retenerlos. Saben que para los profesionales es un fuerte estímulo para quedarse en la organización. Además, es una manera de prepararlos para asumir funciones futuras", detalla Loisi.

Es que, aunque se trata de posiciones que suelen estar bien pagas, los profesionales son conscientes que si salen al mercado pueden encontrar ofertas monetarias mejores, por lo cual las empresas tienen que darle un abanico de beneficios, entre ellos la posibilidad de cursar un MBA.

A su vez, cuando las compañías relocalizan ejecutivos les ofrecen la posibilidad de hacer un MBA como parte del paquete de beneficios para movilizarlos.

Programas senior
Pero mientras los MBA apuntan a consolidar la formación académica de profesionales con alto potencial, los programas ejecutivos abiertos -como los del Centro de Educación Empresaria (CEE) de la Universidad de San Andrés -se orientan a ejecutivos de mayor edad que buscan, principalmente, actualizar sus conocimientos de gestión y su visión estratégica en un ámbito de reflexión e intercambio de experiencias entre pares.

"Nuestros programas ejecutivos están diseñados bajo la premisa de construir conocimiento para la acción, orientando su desarrollo a la mejora concreta de las competencias gerenciales y de dirección en entornos complejos y de incertidumbre como los que vivimos en la Argentina", diferencia Gabriel Aramouni, director del CEE. 

Y añade: "Estos programas, en general, son pagados en su totalidad por las empresas, que seleccionan a sus funcionarios para cursarlos, atendiendo necesidades concretas de su trabajo o preparándolos para la asunción de funciones directivas, con una visión internacional de los negocios".

Los requisitos
Dado que requiere una importante inversión monetaria, la política de master es más selectiva y tiene varios requisitos.

Desde el IAE, Murga detalla que, en la mayoría de las firmas, para poder aplicar a los postulantes se les pide:

  • Antigüedad en la organización de entre dos y tres años.
  • Evaluaciones de desempeño por arriba de la media.
  • Que estén ocupando posiciones de jefatura.
  • Que tengan alto potencial.

"Los que cumplen con estos requisitos pueden aplicar y la compañía selecciona una determinada cantidad al año. La decisión final es del directorio, en base a quienes tienen más posibilidades de ocupar puestos de dirección el día de mañana", completa Murga.

Incluso, de acuerdo a Loisi, "muchas veces el proceso de selección incluye aprobaciones regionales y globales".

En la multinacional Accenture, por ejemplo, cuentan con el beneficio atado a una política bien clara de elegibilidad.

"Pueden acceder a ellos los integrantes que demuestran una historia de alta performance y la aprobación de sus tutores de carrera, de manera de asegurarnos que los nuevos conocimientos están en línea con los conocimientos y habilidades que a Accenture le interesa desarrollar", describe Javier Carrara, director de Recursos Humanos para Sudamérica Hispana.

En tanto, en Telecom se contemplan las competencias gestionales asociadas a la posición, de acuerdo al modelo definido por la compañía.

"Los criterios que consideramos para analizar los postulantes son el resultado de la evaluación de desempeño, que el colaborador esté identificado a través de una herramienta formal con posibilidades de crecimiento, que esté dentro del presupuesto definido para posgrados, que permita al empleado desarrollar alguna competencia crítica alineada al negocio, y que también signifique un retorno para el colaborador y para la empresa, en el sentido de que pueda adquirir un rol de facilitador de estos conocimientos a otros colaboradores de la misma", detalla Marcelo Villegas, director de Capital Humano de Telecom.

En el caso del banco Itaú, en un primer momento, son preseleccionados según los resultados obtenidos en sus análisis de Gestión de Performance de acuerdo a claros principios de meritocracia. Y luego se realiza un proceso de counseling con cada candidato que incluye entrevistas internas y externas con una consultora especializada en medición de potencial.

"La decisión final es del comité ejecutivo, quien considera la necesidad del negocio, y la oportunidad de valor de la formación/desarrollo de los finalistas", comenta Viviana Valdés, gerente de Empleos, Desarrollo y Cultura Organizacional de la entidad bancaria.

La financiación
Año tras año, las organizaciones cuentan con un presupuesto para capacitación que distribuyen entre los seleccionados.

En muy pocos casos las compañías abonan el 100% del valor del MBA. En general, suelen pagar entre el 50 y el 75 por ciento del costo total, y siempre hay una parte que se hace cargo el empleado.

Y mientras algunas empresas disponen la escuela de negocios a la que asistirá el profesional, otras dejan la elección en manos del futuro alumno.

"En Accenture, si bien colaboramos con gran parte de la cuota, en la mayoría de los casos no lo hacemos en su totalidad dado que creemos importante que el empleado se comprometa también con parte del costo del programa", cuenta Carrara.

Desde el Itaú, Valdés comenta que "se analizan las variables mencionadas en cada caso, y el banco acompaña con un porcentaje de hasta el 70%, con el fin de que las personas asuman con compromiso y capacidad de autogestión su desarrollo profesional".

En el caso de Grupo Telefónica, las becas otorgadas para posgrados es entre un 30% y hasta el 90% del costo de los estudios de posgrado.

"Es una política de capacitación muy valorada en la organización, además de una herramienta de fidelización", enfatizan desde la compañía.

Telefónica posee, a su vez, un programa para MBA internacionales: las becas Fundación Carolina, que incluyen dos vacantes anuales para ser cursadas en España.

En ese caso, el proceso de selección es local, es decir por país, y luego regional. Se trata de una beca del 100% del costo del MBA, que a su vez incluye los pasajes, 1.200 euros mensuales y la cobertura médica.

El "contrato"
"Por la inversión que realizan, para las compañías es un temor perder a los profesionales una vez que finalizan la capacitación. Ellos, muchas veces, terminan el MBA y hacen saber su necesidad de ser promovidos, pero las empresas no siempre tienen en ese momento una posición más alta abierta", cuenta Lomba, de UdeSA.

Por estos motivos, cada vez es más común que ambas partes firmen un contrato "ético".

"Si bien no tiene validez legal, el empleado se compromete a quedarse en la compañía una vez que finalice la maestría, durante dos años más, y si se va antes tiene que devolver un proporcional", subraya Murga, del IAE.

Y concluye: "Es importante, aunque muchas veces no hace falta un convenio porque el que fue seleccionado sabe que el día de mañana va a crecer, por lo cual, la mayoría de la gente se queda".