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Fuga en Ezeiza: designan al nuevo jefe del Servicio Penitenciario Federal

Alejandro Marambio reemplazará al saliente Hortel quien renunció luego de que escaparan 13 presidiarios del penal, dos de los cuales ya fueron capturados

20/08/2013
Actualizado 21:28hs

El ministro de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak, salió a desmentir ante la prensa la existencia de un motín en el penal de Ezeiza, negó una toma de rehenes y adjudicó la herida de uno de los oficiales a una simple discusión que éste mantuvo con uno de los presos, de los cuales dos ya fueron recapturados.

Además, informó que el Dr. Alejandro Marambio, será el nuevo jefe del Servicio Penitenciario Federal (SPF).

Marambio, fue el primer director nacional civil del SPF, designado por Néstor Kirchner y ratificado por Cristina Kirchner hasta el año 2010.

En su discurso, Alak destacó que el funcionario designado logró que Argentina fuera el único país de Latinoamérica sin superpoblación carcelaria y que además, fue quien impulsó muchos de los programas de reincersión social que hoy se dan en los penales.

Para los 11 prófugos, el ministro anunció una recompensa de $500.000 por cada uno, para quien brinde datos verídicos de su paradero. 

Además de la renuncia de Víctor Hortel, se desplazaron de su cargo a 19 agentes penitenciarios de la unidad penal entre los que se encuentran seis celadores, cuatro jefes de turno y el propio director del penal.

"Esta fuga no se pudo llevar a cabo sin logística y complicidad externa e interna", expresó Hortel en la conferencia de prensay admitió a los medios que la investigación del hecho "surge claramente una complicidad del personal penitenciario".

El funcionario sostuvo que además del sumario interno, se prepara una denuncia penal contra los responsables del penal.

Según el jefe del SPF, para escapar, los presos construyeron un boquete en el piso de 40 por 20 centímetros, atravesando 20 centímetros de concreto. Para concretar la fuga fueron necesarios como mínimo dos días de trabajo y "herramientas con las que habitualmente no pueden contar los internos".

Según Hortel, los presidiarios construyeron un túnel de un metro de profundidad y dos metros de longitud, recorrieron 30 metros hasta un alambrado perimetral y después recorrieron 40 hasta otros dos, siempre cortándolos con herramientas, según informó NA. 

Al marcar la responsabilidad del personal, indicó que "la requisa nunca pudo darse cuenta de los trabajos" preparatorios de la huída y ni "los soldados de guardia separados en las torres por 50 metros pudieron ver la fuga, como así tampoco los soldados apostados en las torres".