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Cristina Kirchner le sube el tono a sus crí­ticas contra Obama por los fondos buitre

La Presidenta no consiguió que se sume el tema de los holdouts en el documento final del G20 y arremetió contra el mandatario de EE.UU.

06/09/2013
Actualizado 13:59hs

Indignada porque no logró que se sume el tema de los fondos buitre en el docuemnto final del G20, la presidenta Cristina Kirchner, retomó sus críticas a Estados Unidos y le subió el tono cuando se refirió particularmente a la falta de apoyo que recibió la Argentina de su par norteamericano, Barack Obama, en la pelea del Gobierno con los holdouts que la semana pasada recibió un duro revés cuando la Cámara de Apelaciones de Nueva York ratificó el fallo de Thomas Griesa de exigirle al país a pagar el 100% de la deuda a los bonistas que no entraron al canje.

Poco antes de dejar la cumbre del G20 en Rusia, donde sí se debatió sobre Siria y la posible interención militar de los países centrales encabezada por EE.UU., la jefa de Estado descargó su bronca a través de su cuenta personal de Twitter.

"Siria: Reclamamos que se aplique ONU, Consejo de Seguridad", comenzó la mandataria. "Y donde realmente vimos discutir es en el Senado de USA si se bombardea o no", criticó.

"La gran pregunta es si la Corte Suprema de USA decide sobre una deuda reestructurada en 93% y que comprende a acreedores de todo el mundo, y si pasa una crisis como la de Siria y en lugar de ir a la ONU lo define el Congreso de USA, estamos ante una ficción de multilateralismo", cuestionó.

"Lo que nos tenemos que plantear los dirigentes es si estamos ante un multilateralismo, o estamos ante una ficción de multilateralismo -continuó y apuntó directo a Obama- que aplico el multilateralismo cuando me es favorable a mí como país desarrollado, como gran potencia y cuando el multilateralismo no me sirve tomo yo las armas y decido lo que hago".

De esta manera, la Presidenta reiteró en las redes sociales su reclamo del jueves en el plenario con sus pares. Allí exigió instaurar una regulación internacional para las reestructuraciones de deuda que obligue a los bonistas a aceptar las condiciones del país deudor cuando la gran mayoría las haya validado.