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El hotel ecológico soñado por Marlon Brando abrirá en la Polinesia francesa

Herederos del fallecido actor estadounidense trabajan en la instalación del complejo de lujo que podría recibir a sus primeros visitantes en julio de 2014
06/01/2014 - 14:30hs
El hotel ecológico soñado por Marlon Brando abrirá en la Polinesia francesa

El actor de "El padrino", Marlon Brando, siempre quiso tener un hotel ecológico en la Polinesia, desde que se enamoró del lugar durante una filmación y se compró un atolón para pasar largas temporadas. Casi diez años después de su muerte, el deseo puede volverse realidad, con el proyecto que lleva adelante la empresa Tahiti Beachcomber.

Con una fuerte inversión, se construirá un establecimiento que se refrigerará con agua del océano y utilizará el sol para obtener energía. Podrá recibir apenas 100 pasajeros, por unos u$s4.000 la noche.

El actor estadounidense, fallecido en 2004, estaba fascinado por la Polinesia, donde rodó "El motín del Bounty"(1962). Tanto era así que compró el atolón de Tetiaroa, al norte de la isla de Tahití, y edificó un pequeño hotel, que luego cerró.

El atolón tiene una larga historia como sitio turístico: originalmente era utilizado como residencia de verano por los grandes jefes tahitianos y posteriormente por la familia real Pomare. Ello llevó a que naciera la leyenda de que bajo su arena blanca estaba escondido el tesoro real.

En 1904 la familia Pomare cedió Tetiaroa al dentista canadiense Johnston W. Williams como reconocimiento por sus servicios. Los descendientes de Williams terminaron vendiendo el lugar a Brando.

Todo ecológico
Actualmente, la empresa Tahiti Beachcomber alquila las 78 hectáreas del islote Onetahi a los herederos de Marlon Brando. Según la compañía, especializada en la hostelería de lujo, el "Brando" será un hotel "100% ecológico", tal y como deseaba el actor.

El aire acondicionado, por ejemplo, se obtendrá mediante un procedimiento experimentado en otro hotel del grupo, en Bora Bora: el SWAC (Sea Water Air Conditioning).

Este sistema consiste en extraer agua del mar a algo más de 900 metros de profundidad, y traerla a la superficie.

La baja temperatura de esas aguas (4°C) permite refrigerar otro circuito de agua en la superficie, con un impacto muy débil en el medioambiente.

Por otro lado, las necesidades energéticas del hotel quedarán cubiertas con cientos de paneles solares, y un grupo electrógeno que funciona a base de aceite de coco, producido en Polinesia.

La basura generada será enviada a Tahití, principal isla de la Polinesia francesa.

"Para la construcción tomaremos 'aito', especies invasivas que se sobreponen a la vegetación endémica, y también madera de origen certificado", explicó a AFP Laurent Darcy, director de proyectos especiales del grupo Pacific Beachcomber, casa matriz de Tahiti Beachcomber.

"Nos hemos prohibido el recurso a ciertos materiales, como pegamentos o disolventes, y estamos en autonomía energética, todo con el fin de causar un impacto mínimo en el medioambiente", asegura Darcy.

Obras
Desde hace dos años viven en el atolón unos 300 obreros, que se espera concluyan el hotel en este primer semestre de 2014.

El hotel podría abrir en mayo a modo de prueba, y recibir a sus primeros clientes en julio.

Los huéspedes deberán pagar u$s4.000 por noche para alquilar una "villa", un bungalow de gran lujo equipado con piscina, bañera en la terraza y vista sobre un lago turquesa.

Los que vayan en familia tal vez prefieran las villas de varias habitaciones. La más grande de ellas tendrá un precio de unos u$s10.800 la noche.

En ese precio estarán incluidas las excursiones con guías naturalistas y comidas propuestas por el aclamado chef francés Guy Martin, que gestiona el exclusivo Grand Vefour de París.

El hotel no podrá recibir a más de cien turistas simultáneamente, pero dará trabajo a unas 160 personas.

También albergará misiones científicas ligadas al medioambiente, como la efectuada en 2012 en Tetiaroa para luchar contra la transmisión de enfermedades por medio de los mosquitos, un problema de salud pública que preocupa en la Polinesia.

Su refugio entre película y película
Marlon Brando adquirió la mayor parte del atolón de Te- tiaroa en 1966 por u$s200.000 y el resto un año después por u$s70.000, precios que hoy suenan demasiado bajos.

El actor tuvo que superar la resistencia de pobladores y gobernantes locales para adquirir las islas, pues allí abundan sitios arqueológicos.

Decidido a instalarse en su atolón, Brando construyó un pequeño pueblo en Motu Onetahi en 1970. Eran 12 bungalows sencillos, una choza para cocina, comedor y bar, todo construido con materiales locales (madera de coco y techos de paja), más una pista de aterrizaje para llegar allí sin destruir el arrecife.

Allí disfrutó de largas estadías, mientras no estaba en Hollywood filmando alguna película. Su esposa tahitiana, Tarita Teriipia, gestionaba el hotel.