Advierten que las negociaciones con el Club de París no son suficientes para atraer dólares
Los economistas ven al acuerdo como un avance "positivo". Sin embargo, relativizan el efecto y cuestionan la forma de pago en bonos
El ministro de Economía, Axel Kicillof, se reunió con los representantes del Club de París con el objetivo de negociar el pago de la deuda de u$s9.500 millones en default desde 2001, una medida que, de lograr llegar a un acuerdo, la Argentina utilizará como herramienta para volver al mercado financiero internacional a pedir préstamos.
Tras la reunión, el funcionario hizo un balance "positivo" y se manifestó optimista respecto a la posibilidad de "avanzar con las negociaciones entre las partes", aunque no se dio a conocer ninguna conclusión de la reunión y serán dadas este martes en conferencia de prensa.
En su habitual conferencia de prensa en la Casa de Gobierno, el jefe de Gabinete Jorge Capitanich aclaró que para la negociación "existen diferentes cursos de acción", al tiempo que ratificó la voluntad de la Argentina de establecer una condición de pago de la deuda "que atienda al interés nacional, a la capacidad de pago efectiva en virtud de los vencimientos de los servicios de la deuda pública de capital e intereses".
Esta acción del Ejecutivo fue celebrada este lunes por distintos sectores de la economía. Por ejemplo, el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Héctor Méndez, quien calificó la reunión de Kicillof como "muy importante" en un momento en el que hay "tanta incertidumbre y las cosas están un poco complicadas".
También opinó sobre la renegociación el titular de la Cámara Argentina de Comercio (CAC) según el cual, un acuerdo "abriría las puertas al financiamiento de las empresas que quieran hacer inversiones en la Argentina".
Sin embargo, aunque vieron como un "guiño positivo" que el Gobierno se siente a negociar en París, distintos especialistas alertaron que no todo es color de rosa y que un posible acuerdo no es directamente proporcional a una apertura de los mercados.
Esto es así porque hay que tener en cuenta otras variables: el pago en bonos, la falta de confianza y expectativas de la economía Argentina y la intenciópn de "reemplazar la inflación con deuda".
El análisis de los especialistasEn este escenario, el economista Carlos Melconian consideró que la decisión de la Argentina de avanzar en un acuerdo con el Club de París "es positivo" aunque alertó que "es díficil".
"Encararlo es positivo pero me da la impresión de que es una cosa difícil eso de ir a pagar con bonos. No hay una hoja de ruta burocrática administrativa. Hay que inventarlo sobre la marcha", señaló.
En diálogo con Radio Mitre, Melconian resaltó que no se trata "de una cuestión donde uno va y hace lo que quiere, una empresa privada que está en el CIADI y agarra viaje o no".
"Vos me decís arreglás o no arreglás y, de acá a la China, arreglar. Ahora, cuánto te entra de eso es cero, ellos lo que quieren después es venderte", advirtió y sostuvo que tras el acuerdo "hay que seguir demostrando que se quiere mejorar".
Por su parte, el ex secretario de Finanzas de Néstor Kirchner, Guillermo Nielsen, también consideró y apoyó que "la Argentina tiene que volver al mercado de capitales" y que, en este sentido, es urgente un acuerdo con el Club de París. Aunque, por otro lado, aclaró que se trata de "la deuda menos cuestionable del país".
El encargado -junto con el entonces ministro de Economía, Roberto Lavagna- de la ingeniería para salir del default con una quita en los bonos del 75%, destacó a Radio América la necesidad de “"salir de esta cuestión de vivir con lo nuestro”", en especial, en cuestiones clave relacionadas con la deuda tomada con el Club de París, que no implica un ingreso de divisas, “"sino de bienes que se pagan con plazos y tasas muy acomodados”".
Son, por caso, maquinarias, equipos y bienes de capital en general relacionados con inversiones urgentes, como las que se imponen en el plano energético, donde “"el grueso de los insumos son importados y caros”", aseguró Nielsen, quien agregó que adicionalmente, "“lo que haya que pagar de entrada se va a recuperar en breve con la compra de bienes de capital para incorporar al proceso productivo".
Reemplazar la inflación con deudaPor otra parte, el economista Enrique Szewach en diálogo con radio Mitre, se refirió a la misión de Kicillof que, a su criterio, es "reemplazar parte de la inflación con un poco de endeudamiento" y denunció que "esto en la Argentina funciona poco tiempo".
Frente al viaje del ministro, el analista relativizó el impacto de este intento de recomponer el frente externo.
"Posiblemente destrabe algunos créditos que estén pendientes. Es bueno normalizar las relaciones con el exterior, pero ésta no es la solución del problema de la Argentina. Deben normalizar el desorden interno", explicó.
El ofrecimiento del Gobierno El Gobierno ofrecerá, a concretarse a fines de este año o (aún mejor) para 2015, lo imprescindible a los ojos de los acreedores.
Además, para destrabar cualquier negociación, propondrá el pago al contado (en realidad, a 24 meses) de unos u$s2.000 millones por el 20% de total adeudado, informó Ambito Financiero.
Las anteriores negociaciones se frustraron al no aceptar la Argentina que el acuerdo con el Club fuera auditado por el FMI. Éste es uno de los puntos que cambiarán en la nueva propuesta argentina.
Kicillof va con el aval para que las misiones del artículo IV de la Carta Orgánica del Fondo puedan concretarse.
Para esto confía el Gobierno en que, desde febrero, cuando se presente el nuevo índice de inflación nacional IPCNu, los datos sean avalados por el organismo que maneja Christine Lagarde y se levante en septiembre la moción de censura y lentamente se regularice la relación con la Argentina.
Por ello, Kicillof quiere que el acuerdo se firme antes, bajo un "reconocimiento" de un aval del FMI sobre las cuentas nacionales antes que termine 2014.
Luego, en algún tiempo indeterminado de 2015, finalmente el país se abriría a las misiones regulares, ya con la posibilidad de presentar la inflación nacional con algún dato más o menos confiable y aprobable por el FMI.
La segunda oferta es el pago al contado de unos u$s2.000 millones, correspondientes al 20% del total de la deuda. Aquí hay una ingeniería financiera para que ese dinero contablemente no termine afectando a las reservas.
La cuenta que hacen en Economía es que un monto similar vaya siendo liberado paulatinamente por el Banco Mundial más el aporte de las cerealeras en lo que va del año, con lo que la cuenta no terminaría afectando las reservas del Central.
El dinero del Banco Mundial estaría siendo ya negociado también por Lorenzino, que habría encontrado ya en sus días de ministro de Economía de Cristina de Kirchner buena predisposición del organismo a partir del avance de las negociaciones con los acreedores del CIADI.
El año pasado, el Banco Mundial había liberado unos u$s800 millones (luego de tres años de sequía crediticia), y ahora la intención es avanzar en préstamos más sustanciales. Es cierto que los fondos del organismo se destinan a objetivos concretos con nombre y apellido.
La idea del Gobierno es que esos proyectos, para los que el Banco Mundial aportaría dinero, sean obras ya presupuestadas por el Gobierno y que la plata se libere luego de la llegada de la asistencia financiera de la entidad.
Para terminar de armar la ingeniería financiera para conseguir los u$s2.000 millones, se piensa en ampliar la Letra del tesoro que se les inscribió a las exportadoras cerealeras en diciembre del año pasado y por la cual éstas se comprometieron a aportarle al Central unos u$s1.800 millones antes que termine enero de 2014.
La intención sería una nueva Letra similar a la actual, para el segundo semestre del año. Desde el Palacio de Hacienda se indicó que es probable que hacia el final del día se emita un comunicado que dé cuenta sobre el resultado de la reunión.
"La participación del ministro de Economía, Axel Kicillof en la reunión tiene el propósito de mostrarle al Club de París que Argentina tiene la firme intención de llegar a un acuerdo", comentan en fuentes oficiales, al tiempo que intentan bajar la expectativa de que el funcionario vuelva con un acuerdo firmado bajo el brazo.
Si bien el ex ministro de Economía, Hernán Lorenzino, venía avanzando en las conversaciones para llegar a un acuerdo con el Club de París, "la intención sería lograr un esquema de pagos satisfactorio para ambas partes", dando a entender que pueden cambiar algunos aspectos de lo negociado hasta ahora con el Club de Paris.