El colombiano asesinado en el barrio de Palermo era parte de un poderoso cartel narco
Carlos Gutiérrez Camacho era "jefe de la estructura militar" del clan más poderoso desde Pablo Escobar. Tenía un ejército de más de 500 hombres
Fueron tres disparos los que llevaron a la tumba a Carlos Alberto Gutiérrez Camacho (41), el colombiano asesinado en la tarde del lunes mientras andaba en bicicleta por los bosques de Palermo junto a su pareja.
En ese momento todavía no se conocía su historia, una trama que incluye antecedentes en su país por lavado de dinero, portación ilegal de armas de fuego y -según consta en un fallo de la Justicia colombiana- un rol como jefe de custodios del narco Germán Gerardo Bernal Cajiao, alias "El Rojo", quien llegó a manejar los grupos "Los Nevados" y "Los Cuarenta".
Gutiérrez Camacho tuvo varias entradas y salidas de la Argentina como turista, hasta que se instaló definitivamente en 2011 para luego solicitar la ciudadanía, siempre con su verdadero nombre, según infoma Clarín.
Para entonces, todavía cumplía una condena por "concierto para delinquir".
El hombre recibió disparos de un arma calibre .380 larga en la espalda, en la cadera y el glúteo. Su novia, Solange Trujillo Velázquez (22), recibió otros dos tiros y seguía en el Hospital Fenández con una fuerte custodia policial. El viernes revisaron el departamento de ambos, en Vicente López, donde secuestraron computadoras y documentación.
El móvil del crimenTodavía es una incógnita, aunque nadie duda del tinte mafioso del homicidio y sus vínculos con el narcotráfico. Los investigadores buscan identificar a un hombre apodado "El Diablo", un sicario que estuvo con la pareja minutos antes de que les dispararan.
En la causa que lleva la fiscal Cristina Caamaño se esperan informes de Colombia para definir cuáles eran las relaciones actuales de Gutiérrez Camacho, aunque existe la certeza de que estaba vinculado a Cajiao y a "Los Nevados" y "Los Cuarenta": dos estructuras armadas que sucedieron al Cartel del Norte del Valle, una de las organizaciones narco más importantes de Colombia, liderada por Diego Montoya, "Don Diego".
Además de Cajiao, allí aparecen en la trama las figuras de los hermanos Víctor y Miguel Angel Mejía Múnera, conocidos como "Los Mellizos", quienes en 2007 peleaban por recobrar el poder en el Bajo Cauca antioqueño y reforzarse en la Sierra Nevada de Santa Marta. Y fue así como en 2006 empezaron a gestar "Los Nevados", un ejército de más de 500 hombres (muchos de ellos paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC) que libró una guerra para extender sus dominios hacia zonas como Antioquia, Santander del Norte y los Llanos.
El 29 de abril de 2008, Víctor Mejía Múnera se refugió en una finca de Taraza, en el norte colombiano. Allí murió baleado al resistirse a su detención.
Tres días más tarde, el 2 de mayo, su hermano Miguel Angel fue arrestado en Puerto Boyacá, cuando estaba oculto en la cabina de un camión. Un mes más tarde, el 21 de mayo de 2008, Cajiao (o "El Rojo", el narco para quien trabajaba Gutiérrez Camacho) cayó preso en Bogotá, cuando buscaba suceder a "Los Mellizos". Esto implicó el principio del fin de "Los Nevados", considerado por muchos el clan narco más importante desde Pablo Escobar.
Para entonces, además de haberle declarado la guerra al Estado colombiano, en apenas siete años "Los Nevados" eran un emporio de 200 empresas y una máquina narco aceitada. En 2000, "Los Mellizos" ya dominaban la producción de la droga en el norte colombiano, habían hecho base en Venezuela y tenían infinidad de rutas de distribución.
Los vínculos de Gutiérrez Camacho con "Los Nevados" quedaron claros cuando declaró como testigo en una causa contra un hombre llamado Aristóteles Olarte Morales, alias "Ari", acusado de contratar a sicarios. Su testimonio fue muy valioso para la Justicia: el expediente lo describe como "hombre de confianza de ‘El Rojo'" y señala que él se ocupaba de "la estructura militar de la banda".
Camacho aceptó declarar porque ya había sido detenido por la Policía en Bogotá. Se declaró culpable del delito de "concierto para delinquir", le dieron una pena de 4 años de prisión y se vino para Buenos Aires. Aquí encontró la muerte.