Barones del Conurbano: quiénes no llegaron a octubre y quedaron "heridos"
La caída de intendentes históricos demuestra que perdieron el monopolio de los aparatos. Sin embargo, esto no implica el fin del clientelismo
Varios de los intendentes “históricos” del conurbano bonaerense perdieron la interna en la que participaban y no podrán presentarse para renovar sus mandatos. Otros tuvieron mejor suerte y podrán ver sus listas en las mesas durante las elecciones generales del 25 de octubre, pero ganar no les resultará sencillo.
Por ejemplo, Darío Giustozzi perdió la interna kirchnerista en Almirante Brown contra Mariano Cascallares; Mariano West cayó ante Walter Festa en el FPV de Moreno; Jesús Cariglino (UNA) terminó segundo, detrás del kirchnerista Leonardo Nardini, en Malvinas Argentinas, y en Quilmes, Martiniano Molina, de Cambiemos, fue el candidato más votado, por sobre el intendente Francisco "Barba" Gutiérrez.
Ésos son sólo algunos de los casos de jefes comunales que quedaron eliminados o gravemente heridos tras la prueba electoral del 9 de agosto. Y, en la elección más representativa de este tema, Gustavo Menéndez le ganó la interna del Frente para la Victoria al histórico intendente local, Raúl "Vasco" Othacehé, quien lleva 24 años en su cargo.
Esas derrotas generaron interrogantes, y uno de ellos es si los tradicionales aparatos electorales del peronismo tuvieron menos peso y no sirvieron para garantizar los triunfos oficialistas como era habitual.
Además de Quilmes, Cambiemos tuvo a los candidatos municipales más votados en distritos como Pilar (Nicolás Ducoté), Morón (Ramiro Tagliaferro), San Martín (Ricardo Ivoskus) y Campana (Sebastián Abella), entre otros. Y le pisó los talones a Hugo Curto, quien en Tres de Febrero le ganó por cuatro mil votos a Diego Valenzuela.
"Los intendentes derrotados fueron superados por adversarios del FPV y, la mitad de ellos, con filiación a La Cámpora. Significa, en muchos casos, más el quiebre del monopolio sobre los aparatos que su desaparición. Así les sucedió a Luis Acuña, Cariglino y Othacehé. Kolina y La Cámpora han desplegado a sus propios militantes y punteros desafiándolos en su territorio y arrebatándoles el monopolio", indicó Rodrigo Zarazaga, sacerdote jesuita, doctor en Ciencias Políticas y director del Centro de Investigación y Acción Social (CIAS), al diario La Nación.
"Creer que la política territorial ha desaparecido por un par de derrotas es desmedido. Los punteros siguen siendo importantes, desde el reparto y robo de boletas hasta la fiscalización de las elecciones y la movilización de votantes. La existencia de planes de tipo más universal como la AUH ha disminuido el peso relativo de las dádivas clientelares más básicas, como el típico bolsón de comida o las chapas de zinc", aclaró ante el matutino.
"Sin embargo, estamos lejos del fin de la política territorial en el conurbano o de la desaparición del rol del puntero. Simplemente, es más difícil comprar el voto de la gente con un paquete de arroz y eso no es malo", concluyó Zarazaga.