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Macri, ¿gana o pierde?: "efecto Niembro" recién empieza, con un kirchnerismo que ya prepara más carpetazos

Macri, ¿gana o pierde?: el "efecto Niembro" recién empieza, con un kirchnerismo que ya prepara más carpetazos

17/09/2015
Actualizado 09:58hs

"Nosotros no somos como ellos". En esta frase de Mauricio Macri, pronunciada anoche en un acto partidario en Rosario, se sintetiza la estrategia de comunicación política con la cual el PRO tratará de transformar la debilidad en virtud.Es una jugada arriesgada, pero es probable que a esta altura sea la única posible para un partido que corre un alto riesgo de ver golpeado el eje central de su discurso.Tras haber hecho de la ética y la moralidad en la gestión pública su "leit motiv" de campaña, ahora el escándalo en torno a Fernando Niembro puede implicarle un serio daño político.De manera que, cuando se tornó evidente que el sostenimiento de la candidatura del periodista era inviable, cuando se vio con claridad que la ofensiva kirchnerista no iba a terminar con la chicana presidencial del "coripán de 20 millones de pesos" y, sobre todo, cuando se comprobó que al PRO le estaba costando mantener el eje de su campaña, hubo que apelar a la medida drástica.

A esta altura, poco importa saber si la decisión fue personal por parte del cuestionado candidato o si la tomó el comando de campaña del PRO.Lo cierto es que, tal como se venía dando la situación, el temor a que el escándalo mediático se tradujera en una pérdida de votos fue escalando a pasos acelerados.Trascendió, incluso, que la "bajada" del comentarista deportivo llegó luego de que un sondeo mostrara un inicio de fuga de electores desde la alianza Cambiemos hacia otros candidatos, como Sergio Massa y Margarita Stolbizer.De manera que, finalmente, después de haber "bancado" públicamente a Niembro, los principales dirigentes del PRO optaron por la estrategia de la contraofensiva. Ahora, más que defender al ex candidato a diputado, intentan contrastar su "gesto" de renuncia con la actitud de los kirchneristas, que también han sido denunciados e investigados pero mantienen sus cargos y candidaturas.Ahí, donde otros ven una demostración de debilidad política y hasta de culpabilidad apenas disimulada, el PRO intenta presentar una postura de fortaleza moral.Esa fue la línea compartida luego de la noticia del alejamiento del candidato macrista."En un tiempo, Fernando Niembro habrá demostrado que esta denuncia no tiene asidero. Valoro su gesto en pos del cambio que ya empezó", escribió en Twitter la diputada Laura Alonso.Más explícita, Patricia Bullrich expresó: "Somos distintos, no como Máximo Kirchner y Boudou. Vamos a la Justicia, sin cargo y sin fueros"."Los ladrones creen que todos son de su condición", completó.En plan de marcar diferencias, el diputado Federico Pinedo también se encargó de enfatizar: "La posición es de cero impunidad, transparencia absoluta. Vamos todos a la Justicia, de Rodríguez Larreta para abajo, y explicamos todo lo que haya que explicar. Esa es la actitud que vamos a tener, que es bastante distinta a la del kirchnerismo".

Objetivo: detener la fuga de votosQuedará como tarea para los politólogos analizar si esa estrategia zigzagueante de defender al acusado, denunciar una "campaña sucia" y finalmente aplaudir su renuncia, es la correcta.Pero, por lo pronto, de algo puede estar contento Macri: sus socios en la coalición Cambiemos lo han tratado con mayor suavidad que lo que podía suponerse. Y hasta parecen haber reafirmado su compromiso de acompañarlo en su carrera presidencial.El ex candidato por la Unión Cívica Radical, Ernesto Sanz, calificó como "un gesto saludable" la renuncia del periodista. Elisa Carrió aprovechó la situación para profundizar su línea de denuncia contra el kirchnerismo: "Frente a la renuncia de Niembro, deberían renunciar por causas muchísimos más graves gran parte del elenco ministerial, comenzando por la Presidenta y su vice", sentenció.En su ofensiva también incluyó a Aníbal Fernández, "investigado por narcotráfico", y al propio Daniel Scioli, sospechado "de enriquecimiento ilícito".En líneas similares se pronunciaron referentes mediáticos de fuerte llegada al electorado del PRO, como Jorge Lanata, que antes habían cuestionado la postura de Macri de sostener a Niembro.A esta altura de los acontecimientos, el gran interrogante es si esa estrategia de contraataque cumplirá con sus objetivos inmediatos, a saber: *Frenar la fuga de votos que algunos encuestadores habían estimado en un punto y medio.*Trasladar nuevamente el "peso" de las denuncias por corrupción hacia el kirchnerismo.*Borrar el tema Niembro de la campaña y recuperar la iniciativa para fijar la agenda.Por lo pronto, no parece una meta fácil de lograr, al menos en el corto plazo.Para empezar, implica un desafío logístico: la cartelería promocionando a la dupla María Eugenia Vidal-Fernando Niembro está diseminada en muchas localidades del conurbano y en el interior rural de la provincia. La tarea completa de remoción no se hará de un día para el otro, quedará expuesta durante varios días. Una suerte de "anti-publicidad" que funcionará como un incómodo recordatorio de la crisis vivida.Por otro lado, persisten las dudas sobre si volver a marcar las sospechas de corrupción del kirchnerismo será suficiente como para que este caso que sacudió al PRO sea olvidado. De momento, ha quedado muy en claro que el oficialismo no le hará fácil esa tarea. Más bien, las señales apuntan a que -lejos de haber terminado con la renuncia- el "efecto Niembro" recién comienza. 

La estrategia kirchnerista: profundizar el escándaloLa intención evidente por parte del Gobierno es que las sospechas puedan expandirse a Macri y a Vidal.Lo dejó en claro Aníbal Fernández: "Van a tener que explicar todo. Pero no Niembro, sino ahora la otra parte de la corrupción, que son Macri, Larreta y Vidal, que fueron quienes lo contrataron".Por lo pronto, los medios cercanos al oficialismo ya han empezado a explotar la línea de la existencia de "los otros Niembro". Comenzaron a calificar las contrataciones sospechadas de sobreprecio como un "modus operandi" del PRO, que excede este caso puntual.De manera que lo esperable en las próximas semanas es que este tema continúe, con nuevas denuncias y "carpetazos".Los especialistas en campañas dan por descontado que esta ofensiva será la tónica de la política hasta el 25 de octubre."Es evidente que se vienen más casos como este. Si el PRO no quiere que esto afecte sus chances electorales, tiene que cambiar el foco, pasar al ataque y mostrarse propositivo en temas de economía, pobreza, las cosas importantes de la campaña", argumenta Diego Dillenberger, experto en comunicación política. Y advierte que el "gesto" de Niembro sólo puede ocurrir una única vez, dado que si proliferan las denuncias el partido no puede adentrarse en una serie de "bajadas" de candidatos cuestionados."No está mal que recuerde que el kirchnerismo tiene una corrupción mayor. Pero si el PRO cae en el error de transformar la campaña en una comparación de niveles de corrupción, le terminará haciendo el juego al Gobierno", agrega.Es en este aspecto donde reside uno de los puntos centrales para entender el contexto actual: ha quedado demostrado que tras 12 años en el poder y una larga lista de denuncias, lo más grave que le ocurrió al kirchnerismo es haber tenido que soportar cacerolazos. Pero la corrupción -desde el punto de vista estrictamente electoral- no le ha hecho mella.En cambio, no está tan claro que el PRO vaya a correr con la misma suerte."Con la salida de Niembro, parece que se ha puesto un torniquete para frenar el daño. En la Argentina, un escándalo político puede diluirse y olvidarse en diez días", plantea Sergio Berensztein, uno de los politólogos más influyentes."La pregunta, en todo caso, es si el PRO logrará que esto quede como un hecho aislado o si ahora vendrá una serie de carpetazos", completa. Inmediatamente da la respuesta: "Si todo termina en esta renuncia, Macri puede recuperarse en el final de la campaña. Pero si la polémica sigue, entonces puede tener un daño importante".La incógnita del impacto electoralEn la recta final hacia el 25 de octubre, el desafío del PRO pasará por recuperarse de este golpe y mostrarse nuevamente en carrera, con el discurso intacto.En ese marco, se encontrará con que no solamente el kirchnerismo intentará causarle mella, sino también el resto de la oposición.Tanto Masssa como Margarita Stolbizer se han mostrado muy críticos del macrismo desde el inicio mismo del "Niembro-Gate". Y es allí donde reside la posibilidad de que sufra una fuga de electores."El votante promedio de la coalición Cambiemos puede enojarse con Macri, pero de ninguna manera va a votar a Scioli. En cambio, sí es factible que se vaya hacia Margarita, que es creíble en su discurso ético", apunta Dillenberger.De todas formas, recomienda cautela: "Las encuestas pueden mostrar un enojo de un día. Pero eso no siempre implica que la gente cambie realmente su decisión. Después de todo, los votantes de Cambiemos no quieren una opción testimonial sino votar a una alternativa de poder".En la misma línea, Berensztein se muestra desconfiado de un impacto masivo en términos de pérdida de electores en el macrismo."Hay cierta duda respecto de si esto puede beneficiar indirectamente a Massa. Pero, la verdad, es que hasta ahora no lo hemos constatado. Es algo que recién quedará claro cuando todo esto sedimente, porque hay muchos temas que en su momento parecen de alto impacto pero luego se diluyen", afirma.De todas formas, admite que, en una elección en la cual la diferencia entre el balotaje o la victoria de Scioli en primera vuelta puede determinarse por apenas un punto, cualquier coletazo del "Niembro-Gate" puede, a la larga, terminar inclinando la balanza.A juzgar por lo que se ha visto en los últimos días, no cabe dudas sobre cuál es la percepción del kirchnerismo sobre este punto: detectaron un flanco débil en el macrismo y están determinados a concentrar allí todos sus ataques.Del otro lado, la estrategia de transformar la debilidad en virtud parece más una alternativa obligada que elegida deliberadamente.

En todo caso, se pondrá a prueba en las semanas venideras. Y el 25 de octubre se sabrá cuán efectiva resultó.