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Temporada 1, capí­tulo 0 del debate presidencial: así­ se vivió el "piloto" por dentro

La figura del encuentro fue Daniel Scioli, quien semanas antes y tras una serie de evasivas terminó confirmando que no sería de la partida

05/10/2015
Actualizado 11:07hs

"El debate posible era mejor que ningún debate". Con estas palabras, Rodolfo Barili cerró la puesta de este domingo Argentina Debate en la Facultad de Derecho de la UBA y sintetizó la sensación que organizadores y asistentes tuvieron al terminar el encuentro que puso a cinco de los seis candidatos presidenciales con más intención de voto cara a cara.El debate presidencial de la historia argentina tuvo sabor a primera vez: hubo nervios, algunas desprolijidades, perlitas y momentos tensos. Sin embargo, se llevó a cabo tal como se había planeado, con respeto y con un profundo interés en profundizar la comunicación política del país.Fue una especie "piloto", una prueba de que se necesita y que sirve exponer las ideas de los que aspiran a llegar a la Casa Rosada de la forma más equitativa y ordenada posible.En las dos horas previas a que comenzara la transmisión televisiva, el nerviosismo flotaba en el aire del claustro de Derecho. Los moderadores ensayaron hasta el último minuto cómo sería la puesta en escena, mientras los asesores de los candidatos ultimaban detalles para la contienda. La ansiedad se tradujo en una pequeña perlita del candidato del PRO, Mauricio Macri, quien al subir al estrado se equivocó de atril e hizo a alguno de los presentes recordar las apariciones televisivas del ex presidente, Fernando De la Rúa.

Una ausencia con fuerte pesoLa figura del debate fue, muy a pesar de los asistentes, Daniel Scioli, quien semanas antes y tras una serie de evasivas terminó confirmando que no sería de la partida. Los organizadores no perdonaron el plantón y montaron en el escenario un atril donde se debería haber ubicado el gobernador bonaerense.  Antes de comenzar, el periodista del Grupo Clarín Marcelo Bonelli remarcó varias veces que el equipo del ex motonauta se había comprometido a participar desde hacía más de un año, cuando se gestó la idea, y que había trabajado codo a codo con la ONG promotora hasta hacía una semana. Los candidatos, incluso, contaron con el tiempo que le había sido designado al aspirante oficialista para extenderse en sus discursos. La ausencia de Scioli fue criticada por todos en distintos momentos del debate. El que mejor capitalizó la baja del bonaerense fue Sergio Massa, prefirió usar el medio minuto que estaba designado al candidato del FPV en "medio minuto de silencio" para demostrar la falta de propuesta de su contrincante, antes de exponer sus propias ideas.Se notó cierta incomodidad entre el aspirante del Frente de Izquierda, Nicolás Del Caño, y el ex mandatario y diputado puntano, Adolfo Rodríguez Saá. Cada uno en su estilo, Macri, Massa y Stolbizer mostraron mayor comodidad a la hora de exponer sus ideas de gobierno y responder a las chicanas de sus oponentes.

Algunas chicanas, pocas definicionesSin Scioli, la confrontación entre los candidatos pareció diluirse. Salvo por Margarita Stolbizer, la representante de Progresistas que desde el vamos eligió salir con los tapones de punta y logró poner incómodos en más de una oportunidad a Sergio Massa y Mauricio Macri. Tanto el líder del Frente Renovador como el representante de Cambiemos elegieron esta vez un tono más conciliador para tratarse, dejando de lado la creciente tensión que fue creciendo entre ambos espacios en las últimas semanas. El debate estuvo dividido en bloques temáticos y en el primero, que pedía a los aspirantes explicar cuáles serían sus medidas en materia económica, se dijo poco y nada del tema que desvela al argentino promedio: qué va a pasar con el dólar y el tipo de cambio una vez que finalice el gobierno de Cristina Kirchner. Al mismo tiempo, sólo hubo una mención al conflicto con los fondos buitre, que será otro de los temas "calientes" en la agenda política de 2016. La hizo Macri quien tomó el tema sólo para referirse al problema de "doble comando" que, según él, presenta la fórmula Scioli-Zannini: "Viajan por el mundo presentando nuestras ideas y después las critican y las sabotean", dijo en referencia a los dichos de Urtubey en Nueva York, que luego fueran criticados por el núcleo duro del kirchnerismo.

Política 3.0La preocupación en la previa era que la televisación saliera de la mejor manera posible, pese a que ya se sabía que sólo un canal de aire y otro de cable emitirían el debate. Frente a las sorpresivas bajas de las dos señales de noticias con mayor audiencia tras el plantón del candidato del Frente para la Victoria, los organizadores apostaron a un nuevo modelo de consumo audiovisual: las redes sociales. Por eso desde temprano, Twitter promocionaba el evento con el hashtag #ArgentinaDebate, que logró apenas unos minutos después de comenzada la emisión, convertirse en trending topic mundial. Además, el encuentro fue transmitido por streaming desde Youtube, la red social preferida de los millennials y replicado en varios sitios de noticias. El resultado fue positivo. En varios puntos del debate, el rating superó al de la Televisión Pública, que luego de negarse a emitirlo, continuaba con su programación habitual de los domingos: Fútbol Para Todos. Esa pequeña victoria de los organizadores frente a la falta de interés que demostraron algunas señales televisivas, dio lugar a la chicana más celebrada de Macri de la noche, aunque no se trató de política. El líder del PRO afirmó que la suba del rating del evento político estaba vinculada con que "a River no le está yendo bien", mientras el millonario perdía frente a Independiente. En el mundo digital, el debate también salió a comerse la cancha. Pudo mantenerse como una de las tendencias de Twitter a nivel global más destacadas durante las dos horas que duró y genero medio millón de tweets.De ese total, el ausente con aviso se llevó cerca de 120.000 menciones, superando al actual jefe de Gobierno porteño que generó más de 98.000 comentarios en la red social del pajarito.

Quizás la apuesta de Scioli haya sido la correcta y no participar del debate no modifique la intención de votos del electorado. De hecho, muchos analistas políticos afirman que este tipo de prácticas, sólo sirve para reforzar ideas previas y terminar de convencer a aquellos que ya habían tomado una decisión de voto.