¿Un acierto de Scioli?: en el tramo final de su campaña se muestra como si ya fuera el presidente electo
¿Un acierto de Scioli?: en el tramo final de su campaña se muestra como si ya fuera el presidente electo
Hasta los más acérrimos críticos de Cristina Kirchner le han elogiado siempre su capacidad para recuperarse de los reveses y, sobre todo, "marcar agenda" a través de la generación de hechos políticos de alto impacto.
Fue así que la Presidenta instaló los grandes temas de debate que concitaron la atención mediática a lo largo de toda su gestión.
Y la sensación que dejan estos últimos días de campaña es que Daniel Scioli debe haber tomado nota de esa capacidad de Cristina para aplicar las lecciones aprendidas en el tramo final de la carrera presidencial.
Con astucia, el candidato oficialista ha logrado que el ámbito político, los medios, el mercado financiero y la opinión pública en general estuviera pendiente de sus "designaciones" de funcionarios, de sus "acuerdos" con gobernadores provinciales y presidentes de países vecinos y de sus eventuales "medidas de gobierno".
Desde el swap de monedas con Brasil hasta el nombramiento de Silvina Batakis como ministra de Economía, todo ha estado en el centro del debate, casi opacando la cuestión central de toda campaña electoral, que es la intención de voto.
Entendió que debía generar, a su modo, hechos que marcaran agenda. Claro que con un estilo diferente al de Cristina, que siempre gustó del secretismo a la hora de los repartos de cargos.
Era un lujo que podía darse una presidenta que lideraba con comodidad las encuestas cuando se postuló para su reelección. Scioli, en cambio, debía disimular la percepción de que el nivel de votos obtenido en las PASO no era un piso desde el cual podía crecer sino más bien su techo. Y lo ha logrado con bastante éxito.
La estrategia de mostrarse como un presidente ya en funciones ha contrastado notablemente con el estado de deliberación interna y atomización de la oposición, enfrascada en su polémica por el "voto útil".
Los últimos días han sido pródigos en ese tipo de gestos. Desde su gira latinoamericana -que incluyó encuentros con los presidentes Tabaré Vázquez y Dilma Rousseff-, hasta el anuncio de medidas y de nombramientos de funcionarios.Todo ha sido diseñado desde el comité de campaña sciolista para mostrar la elección como algo ya definido. Por cierto, la situación dista de ser real, ya que las encuestas señalan que todavía hay buenas posibilidades de que se produzca una segunda vuelta en noviembre, a disputarse entre Scioli y el líder del PRO, Mauricio Macri.
De hecho, Mariel Fornoni, directora de la consultora Management & Fit, señaló durante el reciente encuentro empresarial de IDEA que "con los números a hoy, aunque al límite, hay balotaje".Y no sólo eso, sino que afirmó que todavía puede ocurrir un fenómeno de polarización de votos de último momento. Estimó que un 30% del electorado aún no manifiesta una intención de voto firme, sino que está dudando entre dos candidatos y podrían cambiar sobre el filo de la elección.
Esa es, justamente, la esperanza que expresan en el comité de campaña del PRO, donde creen que, aunque se haya demorado más de lo previsto podría producirse la polarización, con una fuga de votos desde Sergio Massa hacia Macri.
Realidades paralelasAunque los números muestren ese panorama todavía peleado, lo cierto es que cualquier observador recién llegado al país podría afirmar que la elección está resuelta. Macri nunca pudo recuperarse del golpe que significó la denuncia por corrupción contra Fernando Niembro, que terminó manchando a toda su administración municipal.
De hecho, ha tenido que dedicar sus mayores esfuerzos no tanto a atacar las políticas del kirchnerismo -que era lo previsto- sino a tratar de mantener la unidad de su coalición.
Día por medio aparecen declaraciones de dirigentes de la Unión Cívica Radical que cuestionan algún aspecto de la gestión macrista. Cuando parecía que el "efecto Niembro" se había diluido, el conflicto vino por el lado de los hospitales que dependen del presupuesto de la Ciudad.
Horacio Rodríguez Larreta debió salir a explicar que no se pedía el DNI a los niños que se atienden en el Garrahan y que no tiene previsto recortes presupuestarios, en contraposición con lo que denuncia el sindicato.
Luego, la rispidez con los socios de la coalición apareció vinculada a quien presuntamente ocuparía el ministerio de Defensa en un eventual gobierno macrista.
Ricardo Alfonsín, hijo de Raúl, remarcó que está "preocupado" tras haberse enterado que Macri propone como ministro de Defensa a Juan José Gómez Centurión, quien formó parte del levantamiento carapintada liderado por Aldo Rico a fines de los años 80.
"Estamos preocupados por el hecho de que las políticas de defensa de Cambiemos estén a cargo de un ex carapintada que se alzó contra la Constitución Nacional durante la transición democrática. Desde luego, las razones de nuestra preocupación no son personales sino políticas", enfatizó al enterarse que Gómez Centurión forma parte de los equipos del PRO.
"Los radicales debemos acompañar las alianzas orgánicamente definidas por el partido, pero de ninguna manera estamos obligados a callar nuestras discrepancias y a acompañar cuestiones que no compartimos", afirmó el dirigente radical.
Ajustes de estrategiaEn contraste con estos resquebrajamientos de la oposición, Scioli ha confirmado, una vez más, su fama de "incombustible".
Más allá de algunas "chicanas" o frases de Cristina Kirchner en el sentido de "marcarle la cancha", el oficialismo ha logrado mantener su unidad con mayor éxito del que se preveía, sin que aparecieran riesgos de fugas de votantes. Terminó cumpliéndose la vieja máxima del General, que apuntaba que el peronismo es como los gatos: "Cuando hacemos mucho ruido parece que nos peleando pero en realidad nos estamos reproduciendo".
Y, para varios analistas, se reveló erróneo el cálculo macrista según el cual se podría fisurar el kirchnerismo.
Como Jorge Asís, quien afirma: "Aquellos divididos y enfrentados hoy se amontonan para componer la desestructuración del Frente. Y promueven, para la presidencia, a Daniel, el Líder de la Línea Aire y Sol".
Lo cierto es que en estas horas los que están recibiendo las críticas son quienes, en filas macristas, apostaban a que la contienda se dirimiría entre "lo viejo y lo nuevo".
"Al final Mauricio comprendió que para llegar al balotaje necesitaba los votos del peronismo crítico. Entonces le organizaron una kermesse para inaugurar el monumento a un irreconocible Perón", observa Asís.
Sigue siendo incombustiblePero, sobre todo, lo que volvió a ratificarse fue la bien ganada fama de "incombustible" de Scioli.
En los últimos meses ha tenido una serie de reveses que a otro candidato le habrían significado el knock out. Sin embargo, ninguno de ellos parece haber hecho mella en su intención de voto.
Desde la celebración de las PASO hasta hoy, Scioli sufrió la inundación en el territorio de Buenos Aires, incluyendo el episodio de su controversial viaje de descanso a Italia justo en el peor momento de la catástrofe.
Antes, había tenido que hacer frente a las denuncias contra Aníbal Fernández, su candidato a gobernador de la Provincia, por supuestos vínculos con la mafia de la droga.
Como si esto fuese poco, luego llegó la escandalosa elección en Tucumán, que incluyó quemas de urnas, denuncias de fraude y represión policial.
Y, como ruido de fondo, problemas en la economía, con empresas que suspenden personal y las nuevas escapadas del dólar en el mercado paralelo.
Sin embargo, la oposición no fue capaz de sacar rédito político de estos sucesos. Al día de hoy, hasta se percibe cierta resignación en filas opositoras respecto de la inutilidad de criticar a alguien que parece blindado contra los escándalos.
Los politólogos suelen decir, mitad en broma y mitad en serio, que Scioli los está obligando a reescribir todos los manuales de ciencia política y de estrategias de campaña electoral.
Tal como diera cuenta iProfesional, esta situación hasta le valió la confesión de sorpresa, no exenta de admiración, por parte del propio Jaime Durán Barba, el "gurú" de Mauricio Macri.
"Nunca vi un personaje así; se enoja con la Presidenta y tiene imagen alta; se le inunda la Provincia y tiene imagen alta. Hay sitios donde hace mucha propaganda y otros en los que no hace, y es lo mismo", observó el ecuatoriano más famoso por estas latitudes.Son muchos los que comparten esa visión. Por caso, en este grupo se encuentra el politólogo Jorge Giacobbe, quien cree que Scioli va a merecer no menos de 100 libros de ciencia política.
"Es un caso absolutamente digno de estudio", confiesa.
Su asombro pasa por "su incombustibilidad, su carácter, su dimensión para poder tolerar lo que ningún humano es capaz de soportar", agrega Giacobbe.
El favoritismo de Scioli se vio con claridad en el más importante foro empresarial, el Coloquio de IDEA que se realiza cada año en Mar del Plata, y que en los últimos años se constituyó en uno de los ámbitos más denostados por el kirchnerismo. Scioli se presentó ante esa audiencia, conformada por los ejecutivos de negocios más importantes del país, y las instalaciones quedaron desbordadas. Por cierto, durante todos estos años ese mismo auditorio ha fustigado las políticas económicas, por ser intervencionistas y contrarias a la apertura económica.
Y, nuevamente, en una demostración de su habilidad para el manejo de la ambigüedad, Scioli logró que lo aplaudieran.
Habló sobre la necesidad de "reglas claras" y anticipó que con él habrá un "excelente clima de negocios". Dos expresiones que constituyen un reconocimiento tácito de errores en la economía kirchnerista.
Pocas horas antes, había estado junto con la Presidenta en un acto en el que se habían ensalzado las políticas proteccionistas como herramienta fundamental para fomentar la industria.
Esa facilidad para pasar del discurso de la continuidad al del cambio ha estado en la base del éxito de Scioli.
Un candidato que, aunque las encuestas todavía no lo bendigan del todo, ya se mueve como el nuevo presidente.