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Apoyos, crí­ticas: el dí­a después de la presentación del plan económico de Prat Gay

El ministro de Hacienda anunció que el Gobierno implementará un programa de reducción "gradual" del déficit fiscal y le llovieron cuestionamientos

14/01/2016
Actualizado 18:13hs

El anuncio del plan económico de Prat Gay generó una ola de repercusiones tanto por sus especificaciones técnicas como por sus declaraciones políticas. 

El ministro de Hacienda confirmó el miércoles que el Gobierno implementará un programa de reducción "gradual" del déficit fiscal primario hasta que en 2019, al término de "la primera presidencia de Mauricio Macri", se ubique en 0,3 por ciento del PBI, objetivo que se acompañará con una desaceleración progresiva de la inflación, a 5 por ciento anual, para ese mismo año.

En la conferencia de prensa que ofreció junto al viceministro Pedro Lacoste y el secretario de Hacienda, Gustavo Marconato, se refirió en duros términos a la "herencia recibida" del Gobierno kirchnerista, lo que le valió duras críticas de la oposición. 

El ex viceministro de Economía Emmanuel Alvarez Agis rechazó que el déficit fiscal de la Argentina sea del5,8%, como argumentó el Gobierno, al que criticó por "manejar al Estado como si fuera una empresa".

Según el economista, "la metodología del Gobierno se ve claramente con el déficit fiscal. Ellos dicen que el Gobierno anteriorle dejó un déficit enorme, que calculan en 5,8%".

"Pero es una forma errónea de medirlo, porque si uno se mete por ejemplo en la página del FMI, verá que el déficit de la Argentina es de 2,3%", enfatizó Alvarez Agis.

En declaraciones a radio Del Plata, el exfuncionario puntualizó: "el Estado no es una empresa. El déficit fiscal es una política económica que apunta a que la economía crezca, porque cuando el Estado gasta más de lo que recauda, inyecta más recursos a la economía".

Además, aseguró que el déficit que dejó la administración kirchnerista "es menor al de países como Brasil, México y Japón".

Por ese motivo, consideró que el Poder Ejecutivo "trata de instalar que la Argentina tiene un déficit fiscal enorme y que ellos van a hacer un ajuste muy chiquito, del 1%".

"Pero en realidad el ajuste va a ser brutal, porque será de la mitad del déficit fiscal que realmente existe", alertó Alvarez Agis.

Alfonso Prat Gay, aseguró que el déficit fiscal de la Argentina "es el más alto de los últimos 30 años".

"Este déficit lo tuvimos en el año en que la recaudación fue récord en la historia", se quejó Prat Gay, quien añadió que "descubrimos que en el cierre del año fiscal hubo mucha disciplina trucha. Se estaban dejando de pagar algunas facturas".

Otro que se refirió a los dichos de Prat Gay fue Gustavo Marangoni, un dirigente cercano al ex gobernador Daniel Scioli. 

El ex presidente del Banco Provincia consideró que la meta de inflación anunciada es “deseable”. Además, reconoció que “estaba equivocado” respecto a la salida del cepo. "Pensé que no iba ser tan fácil salir, pero estaba equivocado", aseguró.

"Lo más importante que dijo el ministro de Finanzas, Alfonso Prat-Gay, es que el registro de la inflación en un dígito no se alcanza de la noche a la mañana, sino de manera gradual y en cuatro años", dijo Marangoni al referirse a la conferencia brindada ayer sobre metas de inflación y baja de déficit fiscal.

En diálogo con radio La Red, consideró que la meta de inflación parte de "la inercia de la devaluación de diciembre y en lo que se transfiere para este año hace que en enero la inflación sea cerca del 4 por ciento, por lo que presumo que el ministro descuenta que a partir de febrero" se dará una baja en el costo de vida.

"Yo pensé que no era tan fácil salir del cepo", afirmó Marangoni y admitió estar "equivocado": "Fue un paso importante, lo hizo sin stress cambiario, sin corridas a las reservas del Banco Central".

Según Marangoni, "ahora lo que viene en las próximas semanas será lo vinculado a la discusión de paritarias".

"Hay que ver si se convalida la meta del entre 20 a 25 por ciento de inflación, si toda la devaluación se traslada a precios, que sería volver a fojas ceros, o si se da la recuperación del tipo de cambio", expresó.

Sobre la herencia económica que dejó el kirchnerismo, planteó luces y sombras: "Dentro de la herencia quedan buenos niveles de salario pero arrastre de inflación; políticas sociales y sin embargo un crecimiento que estaba totalmente licuado; un bajo nivel de endeudamiento pero la necesidad de arreglar problemas de la economía como el caso de los holdouts".

Chicanas y críticasDurante su discurso, el ministro sorprendió con algunas frases llenas de ironía y que le valieron cuestionamientos desde la oposición. 

"Los ñoquis son parte de la herencia. Encontramos un Estado lleno de militantes pero vacío de contenido. Queremos que al Estado no le sobre la grasa de los militantes", dijo el funcionario. 

Y en otro tramo de su alocución afirmó: "La basura no es nuestra, la dejó el kirchnerismo, pero no tenemos problemas en empezar a limpiarla".

Entre los más críticos del discurso estuvo el jefe del bloque de diputados del Frente para la Victoria (FPV), Héctor Recalde, quien afirmó que la descalificación de la militancia que expresó el ministro "es una ofensa al ser humano" y destacó que "es bueno ser militante" y que "la juventud participe en la cosa pública".

Recalde confesó estar "un poco enojado con las declaraciones de los funcionarios del gobierno de (Mauricio) Macri", en especial Prat Gay, quien ayer en conferencia de prensa dijo que quiere que al Estado "no le sobre la grasa de los militantes".

El diputado no dudó en ubicarse "entre los grasitas" en los términos en los que Eva Perón "reinvidicaba a sus queridos grasitas", calificación afectuosa que aludía a la descripción que "nuestra vieja oligarquía" hacía de "los sectores de menores recursos" que no tenían champú para lavarse el pelo, apuntó.

Recalde repudió la descalificación de la militancia que hizo Prat Gay y, al contrario, afirmó que "es bueno ser militante, no importa de qué partido, como es bueno que la juventud participe en la cosa pública".

"Pero esto de descalificar a los militantes como grasas es una ofensa al ser humano", insistió.

Recalde señaló que los antecedentes de Prat Gay "son también bastante siniestros" al recordar los dichos del ministro respecto de que el sindicalismo tendrá que decidir si prioriza los reclamos salariales o el empleo.

Para el diputado "esto de extorsionar con las paritarias, de que tienen que decidir entre sueldo o empleo es tremendo porque están en juego los derechos humanos y sobre todo perder el respeto al otro, a la persona", pese a "tanta publicidad que hicieron (desde el macrismo) en la campaña electoral del diálogo, la convivencia, la armonía, la paz, la felicidad".

A propósito de ello, Recalde recordó también declaraciones del Presidente cuando sostuvo, en referencia a los despidos en el Estado, que él desea "que cada uno encuentre la manera, el lugar donde ser feliz".

El legislador kirchnerista afirmó que "esto se llama jugar con el estado de necesidad" de la gente y resaltó que "el que se queda sin empleo no está pensando la manera de ser feliz, está pensando en la manera de sobrevivir, porque hay que estar en los zapatos de un desocupado. Y eso uno lo padeció indirectamente cuando la desocupación en nuestro país había llegado al 26 por ciento".

Recalde hizo un llamado "a la mesura, a la prudencia, al respeto" y les recordó a los funcionarios que "la naturaleza jurídica del salario es alimentaria y con la evolución de la sociedad en el mundo entero, estos derechos son derechos humanos. Tienen que meterse eso en la cabeza".

El ex ministro de Planificación, Julio de Vido, también propició críticas a las palabras de Prat Gay. 

"A nosotros la grasa nos chorrea, a ustedes se les fija", posteó el ex funcionario del kirchnerismo en su cuenta de Twitter.