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El discurso de Michelle Obama: "Necesitamos más mujeres lí­deres"

La Primera Dama de EE.UU. encabezó junto a Juliana Awada, un encuentro en el Centro Metropolitano de Diseño en el marco de su campaña "Let Girls Learn"

23/03/2016
Actualizado 18:21hs

La primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, mantuvo este miércoles una agenda propia en su primera visita a Buenos Aires, y podría decirse que con un inspirador discurso se robó algo del protagonismo que se esperaba que tuviera su marido.  

Pero mientras Barack Obama, se reunió a solas con Mauricio Macri en la Casa Rosada, ella se presentó en la sede del Centro Metropolitano de Diseño (CMD) en el barrio de Barracas, y sorprendió a todos con los elogios que dirigió hacia líderes políticas y sociales de la Argentina, así como al movimiento “Ni una  Menos”.

En conferencia de prensa, minutos antes del mediodía Michelle, disertó acerca de su iniciativa "LetGirlsLearn", que apunta a promover la educación entre niñas y jóvenes en países y regiones en las cuales se impide o dificulta su formación.

De hecho , las invitadas especiales al evento fueron unas 400 alumnas de colegios públicos y privados de Buenos Aires, seleccionados por la Dirección General de Escuelas, que al verla vivaron a la primera dama al grito de “¡Michelle, Michelle!”.

Para esta presentación no hubo una gran comitiva oficial ni el mismo cerco gigante de seguridad que pudo verse en el centro de la Ciudad de Buenos Aires, en torno a la reunión de mandatarios que se desarrolló en Casa Rosada. 

Por el contrario, si no hubiera sido por el bochinche de los equipos de televisión, los vecinos de Barracas no se hubieran enterado que la esposa del mandatario más poderoso del mundo llegaría al enorme predio de Villarino y Algarrobo, para dar un discurso sobre una temática muy cercana a su corazón: el empoderamiento de las mujeres. 

Michelle sólo estuvo acompañada por el ministro de Educación, Esteban Bullrich, y por su par argentina, Juliana Awada, quien fue la encargada de presentarla en el escenario, luego de que dos famosas “youtubers” - Daiana Hernández y Megan Nicole- inauguraran el evento recibiéndolas en inglés y español. 

“Su experiencia y liderazgo han sido una inspiración para mí en estos primeros días”, dijo Awada. “Cuando uno elige acompañar a su marido en una tarea con tanta responsabilidad como ser Presidente, no hay donde estudiar para ser primera dama”, bromeó.

“Con su historia de vida Michelle simboliza mucho una frase que a Mauricio y a mí nos encanta, que es ‘si se puede’”, agregó la mujer del Presidente de la Nación, recordando uno de los famosos lemas de Cambiemos. 

La empresaria de la moda se dirigió todo el tiempo al auditorio de chicas, y les dijo: “Ustedes mañana van a ser las protagonistas de la Argentina, y por qué no del mundo también. Están en la escuela y tienen que terminar sus estudios, porque todo lo que vayan a lograr, depende mucho de lo que hagan hoy”. 

Así fue que compartió algunas cifras alarmantes. Aseguró que en la Argentina cada año cerca de 180 mil adolescentes de entre 14 y 18 años abandonan la secundaria. Eso quiere decir que la mitad de las mujeres no terminan ese ciclo a los 18 años, apuntó Awada antes de recibir a su par norteamericana sobre el escenario con un fuerte abrazo.

Mensaje por las mujeresMichelle Obama comenzó su discurso recordándoles a las chicas presentes que ella nació y creció en un barrio obrero del sur de Chicago. Por eso “en Barracas me siento como en casa”, dijo para ganarse al auditorio. 

Ese origen humilde, contó, “no evitó que tuviera grandes sueños para mí misma. Soñaba con ir a las mejores universidades y ser una abogada, tener un trabajo importante y ayudar a las familias de mi comunidad a tener mejores oportunidades”.

“Sin embargo, descubrí que las personas a mi alrededor no tenían tanta fe en que pudiera alcanzar mis metas. Los profesores no pensaban que era suficientemente inteligente. Se enfocaban en los varones aunque las chicas teníamos mejores notas. La gente le preguntaba a mi hermano qué carrera quería estudiar, y a mí con qué tipo de hombre quería casarme”, relató. 

La primeara dama estadounidense también contó lo molestos que eran los comentarios que le realizaban los hombres por la calle, “como si mi cuerpo fuera de su pertenencia, como si fuera un objeto para ser elogiado en lugar de un ser humano”. 

Michelle entendió que los mensajes que tenía a su alrededor decían que ser atractiva era más importante que su mente, lo que llevó a cuestionarse sus metas. “Así que decidí no escuchar a las voces que dudaban de mí”, dijo y relató cómo su esfuerzo la llevó primero a la escuela de leyes de Harvard y luego a lograr importantes empleos. 

“La educación fue todo para mí. En la universidad aprendí a hablar de forma elocuente, a escribir bien y cómo presentarme para que las personas escucharan lo que tenía para decir”, afirmó. 

En ese marco, instó a las presentes a tomar cartas en el asunto: "Las mujeres en Argentina y en Estados Unidos tenemos los mismos retos. Luchamos para ser compensadas de manera equitativa en nuestro trabajo, con las demandas de nuestras familias y nuestro trabajo, para detener la violencia doméstica y el abuso".

“Necesitamos que sean líderes en sus familias, que les enseñen a sus hijas a creer en sí mismas y a sus hijos a honrar y respetar a las mujeres. En sus trabajos, para que contraten más mujeres  y empezando compañías propias. En universidades y laboratorios, desterrando el mito de que la ciencia y las matemáticas son solo para hombres. Líderes en el Congreso Nacional, en Casa Rosada, para ayudar a las familias que luchan y para pelear por los derechos de las mujeres”, enfatizó la referente norteamericana. 

Así pasó a detallar que el programa "Let Girls Learn" estima que unas 62 millones de niñas y adolescentes se ven impedidas de recibir educación en todo el mundo. Algunas, dijo Michelle, “porque sus padres no pueden pagar la cuota, o porque viven a horas del colegio más cercano, o la escuela en su villa no tiene espacio para mujeres. Algunas viven con familias que simplemente no piensan que son merecedoras de una educación”. 

“He conocido chicas que para ir a la escuela se arriesgan a que las asalten o las secuestren, al rechazo de sus familias y comunidades”, añadió, y remarcó que “estas chicas merecen las mismas chances que ustedes y yo hemos tenido de educarse, encontrar su voz y volverse líderes”. 

Reconocimiento localPara demostrarle a las jóvenes presentes en el CMD que cada una desde su lugar puede producir un cambio en el mundo, Michelle Obama destacó que “en la Argentina han tenido una mujer Presidenta y ahora una vicepresidenta; son hitos que mi país todavía tiene que lograr”. 

En ese marco, quiso rescatar la historia de María Eugenia Vidal, quien “tenía años de experiencia en la gestión pública de la Ciudad, pero cuando decidió que quería dirigir la provincia de Buenos Aires, algunos de sus pares hicieron comentarios sexistas y decían que era demasiado joven para una posición tan seria”. 

“En respuesta, ella simplemente dijo ‘yo sé quién soy’ y siguió con su campaña. Hoy es la gobernadora Vidal, la primera en la historia de Buenos Aires”, subrayó la esposa de Barack Obama.

También le relató al auditorio la historia de Margarita Barrientos, titular de la organización “Los Piletones”, quien pese a las limitaciones financieras de su familia comenzó a alimentar a los chicos de su barrio, y hoy le da de comer a 1800 personas al día. 

Por último, le pidió a las jóvenes presentes que “piensen lo que pasó el año pasado, cuando una periodista se enfureció por un asesinato sobre el que estaba reportando, mando un ‘tuit’ diciendo ‘Nos están matando. ¿No vamos a levantar nuestra voz?’. Otras empezaron a unirse, a organizar una protesta. Pensaron que se sumarían unos cientos. Pero como ustedes bien saben, 200 mil personas de todas las edades tomaron las calles fuera del Congreso para reclamar ‘Ni una menos’”. 

“Todo esto pasó porque una mujer muy valiente decidió hacer oír su voz. Quiero preguntarles entonces, ¿qué causa tomarán ustedes. ¿Qué injusticia puedes tu arreglar? Cómo serán un agente de cambio para su país y su mundo?“, cerró la primera dama norteamericana. 

Tras su discurso, Michelle Obama no realizó salidas protocolares ni los saludos de costumbre. Bajó rápidamente del escenario hacia donde la esperaban ansiosas las niñas que la habían escuchado con atención, y no dudó en tomarse decenas de selfies que las chicas le pedían. 

Las imágenes inundaron las redes sociales donde el nombre de esta líder permanece al tope de los temas de tendencia, en una jornada histórica cuya trascendencia se extendió más allá de la Casa Rosada.