Pacto Gobierno-empresarios: admiten que "no cambia nada"
En las cámaras reconocen que el acuerdo de no reducir planteles por 90 días es más bien simbólico y que no modificará el mercado laboral
Los tres meses de vida son claves en la vida de un bebé. Tiene que probar que es capaz de sostener la cabeza por sí solo y la madre finaliza su descanso laboral. Para el nuevo Gobierno, los próximos 90 días también serán cruciales. Se viene un invierno con un clima social diferente al de principio de año y las autoridades necesitan enviar señales de estabilidad hasta tanto levante cabeza la economía.
Eso fue lo que hizo el lunes Mauricio Macri al comprometer al empresariado a que sostenga el empleo por el próximo trimestre. Después de la protesta masiva de las centrales obreras el 29 de abril, la convocatoria a 200 ejecutivos y 11 dirigentes sindicales en la Rosada fue lo más parecido a un pacto social y apuntó a enviar un fuerte mensaje al Congreso, donde la oposición se apresta a sancionar la ley antidespidos, que sanciona a las firmas con la doble inmdenización.
Solo hubo un problema: los protagonistas de la cita reconocieron que fue un favor al Gobierno antes que una solución a la crisis de empleo que vislumbra la opinión pública. "No cambia nada" fue la frase más escuchada entre los empresarios que se animaron a romper el protocolo. Así se refirieron al "Compromiso por el empleo", una hoja simple faz sin membrete ni sello oficial en la que los firmantes prometen "no reducir sus planteles de empleados durante al menos 90 días".
En la Unión Industria Argentina (UIA) admitieron que la iniciativa "es una forma de hacer algo", pero advirtieron que el documento girado a último momento por el Ministerio de Producción llegó con una demora de tres meses. "Quizás el Gobierno no tiene mucho feeling para el manejo político", disparó un industrial consultado por iProfesional.
La central fabril, representada por Adrián Kaufmann, fue una de las cámaras del G6 que estuvo presente el lunes, junto a sus pares de la cámara bancaria Adeba, Bolsa de Comercio, Sociedad Rural, Cámara de la Construcción y Cámara Argentina de Comercio. "Detrás de los números hay personas", les dijo Macri. La misma frase había pronunciado el titular de la CGT Azopardo, Hugo Moyano, el Día del Trabajador, para quejarse de los despidos y los aumentos de tarifas.
El cambio de estrategia oficial se hizo patente en los últimos días. El Gobierno pasó de amenazar con el veto al proyecto legislativo a negociar con Sergio Massa para eliminar la doble indemnización de la versión original. La demostración de fuerza del lunes con la creme del empresariado completó el giro y recibió fuertes críticas de la oposición.
"Elípticamente se habla de ´no reducir planteles´ lo cual implica que se les permite a las firmas despedir un trabajador y reemplazarlo por otro en peores condiciones aprovechando la extorsión que sobre el trabajador supone un contexto recesivo. Es decir, posibilita flexibilizar y reducir costos laborales", dijo el diputado Claudio Lozano.
De ese modo, el oficialismo se desentendió de los 11.000 recortes en el Estado y de los más de 50.000 en la construcción, afectada por la parálisis de la obra pública. "Es fantástico el acuerdo", celebró un dirigente de la Cámara de la Construcción. En tanto, las Pyme de la industria lo recibieron sin mayor entusiasmo. "No conduce a nada, es dar a torcer un poco el brazo", dijo Osvaldo Dapueto, exintegrante del Comité Ejecutivo de la UIA y extitular de la UIA Capital.
Puestos a elegir, los ejecutivos no dudan de que la carta es preferible a "la doble". "Tres meses no te cambian la aguja", se sinceran en el sector bancario. Alegan que el achique ya ocurrió y que no están sobredimensionados. En efecto, los despidos hasta ahora afectaron al sector público financiero. La excepción es el Citibank, donde peligran más de 2.000 empleos, tras el cierre de sus operaciones minoristas.
En cambio, advierten que la ley puede sentar un antecedente o extenderse en el tiempo, como ocurrió de hecho la última vez. Ese temor favoreció que se sumaran al acto firmas automotrices, siderúrgicas, alimenticias, electrónicas, telefónicas y agroindustriales. Los despidos del sector privado se localizan en esos rubros. Varias terminales se deshicieron de personal en los últimos meses mediante retiros voluntarios. Por caso, Volkswagen eliminó un turno y mantiene a todo su plantel de General Pacheco con suspensiones rotativas.
En línea con el diagnóstico oficial, el director del grupo Techint, Luis Betnaza, aseguró este martes que "no hay emergencia ocupacional ni despidos masivos". El ejecutivo estuvo sentado el lunes en una de las sillas tapizadas de la Rosada escuchando con atención a Macri. El Presidente llamó a sus "compañeros de ruta" a poner el hombro y les dijo que era una "transición difícil". Aunque no lo dijo, la situación con Techint también lo es.
Siat Tenaris, perteneciente al grupo, despidió hace dos semanas a 15 operarios en su planta de Valentín Alsina. El achique ocurrió en medio de los fuertes cruces entre Techint y el Gobierno de Córdoba por la licitación de gasoductos troncales de la región que había quedado en manos de la empresa china CCCC junto con Iecsa, de Angelo Calcaterra -primo hermano de Macri-, la brasileña Odebretch y Electroingenería. Finalmente, tras amenazar con cerrar Siderca, el gigante industrial logró la intervención del Presidente y negocia venderle sus tubos a la provincia.
Con esos antecedentes, la presencia de los pesos pesados en el Salón Blanco fue valorada como un gesto en el sector privado. Quienes conocen el paño aseguran que la convocatoria no era fácil de lograr, sobre todo porque "los empresarios son bravos". "No es sencillo un ´sí´ de los grandes, andá a decirle algo a AEA o a Techint, que lo primero que te dice es que le des la licitación o te cierra la planta", dijo un industrial.
Eso sí, los hombres de negocios no saben qué va a suceder de acá a tres meses. "No pensamos despedir, salvo que la economía no marche", se atajó el titular de la Confederación General Económica Empresaria (Cgera), Marcelo Fernández. Pero precisó que el objetivo era "demostrar que hay apoyo al Presidente en caso de que tenga que vetar la ley de doble indemnización por despido".
La jugada tuvo anoche su primer resultado: Massa anunció que presentará un proyecto propio, en lugar de apoyar el del kirchnerismo.