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Solo tení­a u$s7 en el bolsillo y hoy es el actor mejor pago del mundo

Dwayne "The Rock" Johnson filma una serie para HBO y deleita a sus fans de Instagram con fotos del rodaje de la película que estrenará en mayo de 2017

06/09/2016
Actualizado 15:12hs

El actor Dwayne "The Rock" Johnson protagoniza ahora la serie de HBO "Ballers" y es el actor mejor pago de Hollywood este año. 

Sin embargo, sus orígenes no son tan lujosos. Cuando tenía 23 años, no tenía dónde caerse muerto. Dormía en un colchón que se había encontrado en la calle y atravesaba la segunda de las tres depresiones que sufriría a lo largo de su vida.

Era 1995 y acababa de dejarlo con su novia del colegio. Además, su sueño de ganarse la vida como jugador de fútbol americano profesional había sido destruido por su entrenador. "No eres lo suficientemente bueno", le dijo.

Johnson culpaba a su padre de su precaria vida: el luchador "Rocky" Johnson había dado bandazos profesionales que llevaron a la familia al desahucio cuando Dwayne tenía 14 años. Sin embargo, en ese momento de desesperación, Dwayne tuvo que recurrir a su padre para que lo aceptara de vuelta en la casa familiar tras ser rechazado por la liga profesional.

Durante el trayecto de regreso, Dwayne abrió su billetera. Tenía siete dólares. Eran todos sus ahorros.

Tras tocar fondo, se puso a trabajar junto a su padre. Se curtió así como luchador con la misma disciplina que hoy le ha hecho una estrella.

"Luchaba por u$s40 la noche y comía waffles tres veces al día, peleando en mercadillos los fines de semana, en ferias, en convenciones de coches o en graneros. Me rajaba la cabeza con cuchillas de afeitar como parte del espectáculo. Y nunca me pregunté a mí mismo si me lo merecía o si era un hombre de verdad", le dijo a la revista Esquire.

Dwayne se había criado entre luchadores, levantándose a las 6 de la mañana desde los 5 años y aprendiendo que no debía comer por placer sino por nutrición. Su abuelo, el samoano Peter Maivia, ya había sido una estrella de la lucha.

Logró convertirse en el primer competidor de lucha libre de tercera generación. Su primer nombre artístico, Rocky Maivia, es un homenaje a sus dos predecesores, pero pronto despertó la antipatía de los fans de la WWE (World Wresting Entertainment). Rocky Maivia era demasiado bueno y el público lo rechazaba por resultarle cursi y blando.

En 1997 decidió abrazar la teatralidad de los combates de lucha libre y viró hacia un personaje más parecido a Hulk Hogan o El Último Guerrero y se reinventó como "The Rock".

Empezó a hablar de sí mismo en tercera persona. Su carisma, su imponente presencia (mide 2 metros y pesa 120 kilos) y su sentido del humor se pusieron al servicio de broncas y cruces de insultos hacia sus rivales que culminaban en torneos con nombres escritos con sangre y testosterona, recordó el diario El País.

Las revanchas, las alianzas secretas entre luchadores, el uso de maquinaria industrial durante los combates y el vaivén de títulos de campeón mundial coronaron a Dwayne "The Rock" Johnson como la mayor estrella de la WWE. Incluso alcanzó popularidad entre el público ajeno al circuito de la lucha libre.

Llegó la hora entonces de pasar del ring a la pantalla grande. Johnson se pasó varios años intentando demostrar que podía ser un actor de verdad, hizo caso a su agente y perdió peso.

En lo más alto de su carrera como luchador apareció en su primera película. "El regreso de la momia" (Stephen Sommers, 2001) abría con las aventuras del Rey Escorpión. El éxito de este prólogo dio lugar a su propia película, "El rey escorpión" (Chuck Russell, 2002), con la que batió el primero de sus récords: su sueldo de 5 millones de euros es el más alto recibido jamás por un protagonista debutante.

Al sentir que se estaba alejando de su esencia, recayó en una tercera depresión que culminó en divorcio. Tras protagonizar "Rompedientes" (Michael Lembeck, 2010), una comedia infantil en la que interpretaba al hada de los dientes, decidió que estaba harto de intentar ser un actor versátil, volvió al gimnasio y despidió a su agente.

Aquella decisión fue una de las más difíciles de su vida. Su agente era uno de sus mejores amigos. 

Establecido en sus 120 kilos de puro músculo, Johnson demostró ser un imán para la taquilla resucitando tres franquicias: "G.I. Joe. La venganza" (Jon M. Chu, 2013), "Viaje al centro de la tierra 2. La isla misteriosa" (Brad Peyton, 2012) y sobre todo "Rápido y furioso 5" (Justin Lin, 2011). Todas recaudaron más que sus predecesoras.

En 2013 Johnson fue el actor más taquillero del mundo con más de mil millones de euros recaudados y fundó su propia productora, Seven Bucks Productions (Siete Dólares Producciones), en honor a aquellos miserables u$s7 que le animaron a cambiar su vida. 

El sacrificio le costó, literalmente, una hernia. Para prepararse físicamente de cara a Hércules (Brett Rattner, 2014), se embarcó en un brutal programa de entrenamiento para el cual se levantaba a las 3 de la mañana y comía 10 veces al día. Su cuerpo dijo basta y una hernia en el abductor le obligó a una operación que retrasó el rodaje. Le costó al estudio 1,8 millones de euros.

Nadie diría que se estaba recuperando de esa intervención quirúrgica durante los éxitos de taquilla de 2014: "San Andreas" (Brad Peyton) y "Rápido y Furioso 7" (James Wan), según relevó El País.

Hoy, años después de esos u$s7 dólares en la billetera, Johnson es oficialmente el actor mejor pagado del mundo con un sueldo de 58 millones de euros en un año (el segundo es Jackie Chan y el tercero Matt Damon). 

Además, en su cuenta de Instagram -donde le siguen más de 60 millones de personas: el tercer hombre con más fans, solo por debajo de Justin Bieber y Cristiano Ronaldo- con fotos del rodaje de la película "Los vigilantes de la playa", que estrenará en mayo de 2017.

Y el año pasado entró en el Libro Guiness de los Records al hacerse 105 selfies en 3 minutos durante el estreno en Londres de la película "San Andreas".

"Mi especialidad como actor es lo que yo llamo 'la cara austera', con el ceño fruncido, pero últimamente estoy perfeccionando la cara de 'oh, mierda', basada en la que pongo cuando me meto en líos con mi novia", declaró. 

Esa novia es la cantante Lauren Hashian, de 31 años, con quien acaba de tener una hija llamada Jasmine. Su otra hija, Simone es fruto de su primer matrimonio con Dany García. La novia del instituto ya no es su esposa, pero siguen trabajando juntos en la productora.

Precisamente Seven Bucks Production es la responsable de "Ballers", una serie de televisión que Dwayne Johnson también protagoniza y que acaba de estrenar su segunda temporada en HBO.

Ambientada en el mundo del fútbol americano, Johnson no oculta sus intenciones: "Mi personaje es todo lo que yo soñaba ser. Es un jugador profesional de la NFL que se forra y les compra una casa a sus padres. Es todo en lo que yo fracasé, qué irónico", dijo en declaraciones relevadas por El País.

El actor también reconoce que la política le resulta tentadora y que le gustaría "provocar un impacto en la vida de millones de personas". De momento lo hace a través de la Dwayne Johnson Rock Foundation, organización para ayudar a niños con enfermedades terminales.