Cerrar "la grieta": el Gobierno trajo a un sudafricano experto en conflictos para calmar los ánimos de la política
Otros especialistas contaron cómo se pudo recuperar el diálogo en la sociedad tras episodios de extrema violencia ocurridos en Colombia e Irak
La Argentina tiene uno de los mayores niveles de polarización política de América, fenómeno que se profundizó aún más en los últimos años debido a la división entre los que estaban a favor y en contra del gobierno de Néstor y Cristina Kirchner.
Fue el periodista Jorge Lanata quien al aceptar un premio Martín Fierro definió esta característica como "la grieta".
La actual gestión de Mauricio Macri, que aún no ha resuelto esa grieta y vive una fuerte contestación de sectores kirchneristas, tuvo una particular idea traspolada a la política desde el mundo de los negocios.
Organizó unas inéditas jornadas en la Casa Rosada en la que varios expertos en conflictos sangrientos y durísimos, como los de Sudáfrica, Colombia o Perú, compartieron sus experiencias.
La idea del foro es muy clara: ayudar a apaciguar la política argentina y buscar un nuevo tipo de diálogo entre los distintos sectores.
El sudafricano Charles Villa-Vicencio contó el durísimo proceso de la comisión de la verdad en su país, en la que 7.000 asesinos y torturadores confesaron sus crímenes y a cambio no recibieron pena alguna.
Manuel Ramiro Muñoz y Joshua Mitrotti hablaron de la experiencia de la guerrilla en Colombia y las atrocidades que provocó en los dos bandos.
Otros, como un cura católico de Mosul, Najeeb Michaeel, contó como sacó en un camión manuscritos del siglo XXII y logró salvarlos huyendo del ISIS.
El foro, que duró dos días, tiene un nombre con clara intención política: "Diálogos Globales, ¿es posible la convivencia después de la polarización?".
Los conflictos y las historias narradas pretendían servir como ejemplo de que incluso después de esos terribles episodios es posible reconstruir una sociedad, como sucedió en Sudáfrica.
Y todo en la Casa Rosada, con la intención de lanzar uno de los mensajes que Macri repite constantemente en sus discursos: la necesidad de unir a los argentinos.
"En este momento en el mundo se vive la tensión entre la vocación de cerrarnos, del odio, o la de abrirnos al mundo, nosotros apostamos por la segunda", explicó el jefe de gabinete, Marcos Peña, al abrir el ciclo.
"Tenemos mucho para aprender en el objetivo común de unir a los argentinos. Queremos que nos ayuden a encontrar puntas para seguir dialogando" insistió.
El macrismo asegura que su gran prioridad es recuperar el diálogo entre todos los sectores de Argentina y rebajar la tensión política. Y para eso estaban pensadas estas jornadas.
"Hemos tenido dictaduras militares atroces, terrorismo de estado, guerra civil, asesinato político, nos hemos educado en el odio al otro. Hemos vivido tiempos de polarización altísimo que hacía tiempo que no vivíamos en Argentina. Nos queríamos preguntar ¿qué pasa después?", dijo Pablo Avelluto, ministro de Cultura.
"Nosotros queríamos traer a expertos para que Argentina vuelva a los debates que marcan la agenda del mundo, de los que habíamos estado aislados. Y también buscar la idea de que el diálogo es la clave para mejorar la democracia, y ese diálogo implica el reconocimiento del otro", afirmó Iván Petrella, secretario de integración federal del Gobierno argentino y uno de los impulsores de las jornadas.
"Este diálogo requiere el coraje de abrirse a conversaciones muy difíciles por el interlocutor. Hoy nos toca pensar en Argentina nuestra democracia de manera más ambiciosa", continuó en declaraciones relevadas por El País.
"Nuestra historia ha sido compleja, con mucha violencia política. Pero también somos un país de emigrantes, que recibe cada año miles de personas desplazadas de todo el mundo, y tenemos la comunidad judia y musulmana más grande de Latinoamérica, sin violencia religiosa", señaló.