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Insólito: AFIP tuvo déficit y entró en moratoria para el pago de cargas sociales

El fisco nacional pidió adherirse a un plan de facilidades de pago por $497 millones porque adeudaba el pago de las cargas sociales

20/11/2016
Actualizado 14:09hs

El dictamen de la Auditoría General de la Nación sobre lo actuado por la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) el año pasado es otra de las muestras del descalabro fiscal del gobierno kirchnerista en su salida.

Lo insólito del análisis del balance del fisco nacional que realizó la Auditoría es:1. Que el organismo tuvo déficit operativo como consecuencia de que los aumentos salariales superaron por mucho la recaudación impositiva2. Tuvo que recurrir a una moratoria para el pago de las cargas sociales del personal.

La AFIP pidió adherirse a un plan de facilidades de pago por $497 millones porque adeudaba el pago de las cargas sociales.

Por insólito que parezca, el organismo, que debe controlar el pago de las cargas sociales, no cumplió en tiempo y forma con esa obligación, en lo que constituyó una frutilla del postre dentro de la política fiscal K de gastar más allá de lo que se recaude.

El resultado de las cuentas fiscales de este año, más allá de las correcciones que aplique Alberto Abad en la AFIP actual, va ganando grados de preocupación entre los economistas inclinados a la ortodoxia.Efecto TrumpHasta el triunfo de Donald Trump en Estados Unidos, la idea que predominaba entre los funcionarios del área económica del Gobierno, muchos analistas y empresarios era que la falta de reducción del déficit fiscal (4,8% del PBI) se llenaría con una ola de financiamiento fluido del exterior.

Pero el “efecto Trump” ya llegó y las expectativas de inflación y las tasas de interés de largo plazo de los EE.UU. pegaron un salto hacia arriba y se lo hicieron pegar al dólar frente a casi todas las monedas de América Latina.

La tasa de interés a 10 años del bono del Tesoro de los Estados Unidos subió de 1,85% a 2,2%, en lo que implicó un aumento del piso de las tasas a nivel mundial.

La Argentina necesita u$s27.000 millones de financiamiento el año próximo y, según los expertos, no hay dudas de que los vaya a conseguir, pero hay coincidencias sobre que deberá pagar una tasa de interés más alta.

En las primeras semanas de derrame del “efecto Trump”, la Argentina sigue siendo un foco de atracción para el mundo financiero, y la presencia en Buenos Aires, la semana pasada, de Jamie Dimon lo ratificó.

El conductor del gigante financiero JP Morgan derramó optimismo sobre el futuro del país en una reunión de no más de 100 personas de la mansión del Four Seasons de la calle Cerrito.

Dimon es célebre por conducir el principal banco de inversión de los EE.UU., pero además, por formar parte del exclusivísimo club de los estadounidenses que tienen más de u$s1.000 millones en su cuenta personal.

Allí se habló del talento de los argentinos y de la posibilidad de un crecimiento explosivo de la obra pública y, también, de la que viene siendo la mayor preocupación económica dentro y fuera del Gobierno: la recesión que no afloja.

La actividad económica sigue sin arrancar a pesar de que el panorama financiero, aún con algunas nubes en el horizonte por la incertidumbre sobre las medidas que podrá tomar Estados Unidos, se mantiene dentro de un rango favorable.

La expectativa de una inflación mayor en Estados Unidos ya tuvo consecuencias. La de que la economía argentina salga del letargo, aún no, según Clarín. Y las señales están ausentes.