Oficinas vs "coworking": ¿Cómo es el cambio hacia nuevos conceptos de trabajo?
La aparicioÌÂn de nuevos espacios colaborativos de trabajo cambioÌÂ la concepcioÌÂn tradicional que han tenido hasta el momento estos inmuebles comerciales, ya sea que este pensada para una gran empresa o para un particular.
AdemaÌÂs, esta evolucioÌÂn, incluye desde una renovacioÌÂn de la infraestructura hasta el modo de relacionarse de los trabajadores, explica Adrián Mercado en su último informe sobre el sector que resultó de una investigación propia.
En el primer caso, se pasoÌ de las oficinas como un lugar cerrado y exclusivo, con un gran hermetismo y caracterizadas por la privacidad, a nuevas instalaciones donde se pueden compartir metros cuadrados y generar interacciones entre colegas de la misma u otras compañiÌÂas.
Los desarrollos adoptan de esta forma un nuevo aspecto. Son maÌÂs abiertos, vidriados, donde se generan oficinas individuales y, al mismo tiempo, diferentes espacios que funcionan como aÌÂreas comunes, ya sea grandes salas de reuniones o con fines recreativos, las cuales van desde salas de juego hasta cafeteriÌÂas dentro del mismo edificio.

La ventaja es que cualquier persona que quiera tener su propio estudio, ya sea desde un abogado hasta un arquitecto o diseñador, entre miles de actividades, puede hacerlo sin un contrato tradicional que lo comprometa a pagar tres años un alquiler. En general, se abona una membresiÌÂa mensual.
TambieÌÂn, aunque en un principio se pensaron para individuos, muchas empresas comenzaron a trasladarse a esos lugares, con la finalidad de desentenderse de muchos costos y gastos de mantenimiento, los cuales se incluyen en la membresiÌÂa.
Por uÌÂltimo, la ventaja de muchas compañiÌÂas que se estaÌÂn especializando en desarrollo de espacios compartidos, es que tienen instalaciones en diferentes paiÌÂses y asiÌÂ, quien viaja al exterior, puede hacer uso de las dependencias en otros lugares.
CoÌÂmo ser socio
En la Argentina ya estaÌÂn funcionando algunos espacios colaborativos o de coworking. En general, hay diferentes propuestas de pago y arrancan en 3.200 pesos por mes.
Las ofertas se dividen entre pagar por usar un escritorio en cualquier lugar disponible al momento de llegar a la oficina; luego, por un poco maÌÂs de dinero, se puede tener un espacio fijo; y por uÌÂltimo estaÌÂn las oficinas cerradas, las cuales tienen un costo mayor.
Los defensores de este sistema, que ya es un boom en Estados Unidos, admiten que las ventajas estaÌÂn en sus formas de integrarse al proyecto, sin necesidad de garantiÌÂas y depoÌÂsitos anticipados, y en la interaccioÌÂn que se dan con otros colegas y profesionales, con quienes se pueden establecer nuevas relaciones.
QueÌÂ pasaraÌÂ en el futuro
Todo indica que el formato de oficina tradicional no va a morir en el corto plazo, pero la tendencia llega firme y para quedarse.
Así lo explicó Mercado en contacto con iProfesional, quien advirtió una evolución que abre oportunidades a nuevos clientes, pero que los tradicionales siempre siguen firmen. "Todo depende del tipo de negocio", comentó.
En algunos casos, la señal maÌÂs clara de la evolución es que grandes compañiÌÂas eligieron la modalidad y prefirieron dejar las instalaciones propias para trasladarse a los espacios compartidos.
AdemaÌÂs, por un adicional, los desarrolladores de estos proyectos decoran y adaptan la infraestructura siguiendo los paraÌÂmetros de cada compañiÌÂa. Es decir, a los ojos del cliente, su esteÌÂtica seraÌ igual a la de la marca en cualquier lugar del mundo.