De gimnasios a conciertos: así se usa el ‘Pasaporte Covid’ en Europa

De gimnasios a conciertos: así se usa el ‘Pasaporte Covid’ en Europa
Aunque está diseñado para levantar las restricciones de viaje entre los estados miembros, algunos países lo emplearán para abrir levantar restricciones
Por iProfesional
07.06.2021 14.16hs Actualidad

España espera conectarse a la plataforma europea que vincula a los pasaportes inmunitarios que están desarrollando los diferentes países de la Unión. Europa aprobará esta semana su regulación definitiva.

Dicha plataforma se activó el lunes pasado con la participación inicial de Alemania, Bulgaria, República Checa, Croacia, Dinamarca, Grecia y Polonia. Pero otros países ya han hecho sus particulares aproximaciones a esta nueva tecnología que seguirá siendo esencial durante los últimos compases de la pandemia.

Aunque el certificado COVID europeo está inicialmente diseñado para levantar las restricciones de viaje entre los estados miembros, algunos países como Francia o Dinamarca emplearán (y ya emplean) esta solución para abrir bares y gimnasios o incluso para ir a eventos masivos, como conciertos. Portugal, que está en la misma situación que España, todavía no ha detallado cómo será su pasaporte ni en quién ha confiado para desarrollarlo, relataba hace unos días Expresso.

La plataforma europea se aloja en los centros de datos de Luxemburgo y su función es únicamente conectar las soluciones técnicas de cada país. Por el momento, el Gobierno de Pedro Sánchez no había detallado cómo sería el desarrollo nacional. Business Insider España avanzó en exclusiva el pasado viernes que el Ministerio de Sanidad ha delegado en consultoras y multinacionales tecnológicas como Indra, Accenture, Deloitte y Atos esos trabajos.

El gobierno francés piensa utilizar el pasaporte Covid para levantar restricciones
El gobierno francés piensa utilizar el pasaporte Covid para levantar restricciones

En España

En España serán las comunidades autónomas las encargadas de entregar estos certificados COVID, que exigirán a los ciudadanos presentar o una prueba PCR negativa, o haber superado el COVID-19 o haber completado la pauta completa de vacunación.

Estos certificados serán validados en las fronteras gracias a unos códigos QR con un cifrado especial, y en España cada comunidad autónoma puede contar con un socio tecnológico. La Comunidad de Madrid también se ha hecho con los servicios de Indra por 225.000 euros.

España ha confiado en el sector privado, y no es la única. Alemania, uno de los primeros estados europeos en contar con el certificado COVID delegó este desarrollo en un consorcio liderado por la estadounidense IBM, que ya había presentado soluciones similares para regiones de Estados Unidos, como el Estado de Nueva York.

En el consorcio de IBM también figura UBIRCH, una firma alemana de soluciones tecnológicas. Carlos Sánchez, ingeniero de software en la compañía germana, destaca en una conversación con Business Insider España que en la compañía están muy interesados en mantener "niveles muy altos de seguridad y estándares muy elevados de privacidad".

Realmente, a la hora de viajar y enseñar el código QR en el aeropuerto, lo único que se comunica a través de los servidores europeos es la llave electrónica que demuestra que se trata de un certificado auténtico. Los datos sanitarios, en el caso de la solución que IBM y Ubirch han planteado, se almacenan en los teléfonos de cada ciudadano.

Ubirch se ha aproximado a diversos mercados como el portugués o el español para ofrecer su solución tecnológica, e incluso ha reconocido en una reciente nota de prensa que está "en conversaciones avanzadas con los gobiernos de otros países" europeos interesados en la misma. No es el caso, por ahora, de España, que ha fiado este despliegue a las consultoras habituales. Todavía tiene una puerta abierta en el caso de los gobiernos autonómicos.

El acuerdo político que se alcanzó en el Parlamento Europeo determinaba que estos certificados tenían que ser gratuitos (algo que rechazaban países como República Checa rechazaban en un principio) y debían ofrecer a los usuarios la posibilidad de que fuesen documentos impresos, en papel, o digitales. Nadie se puede quedar atrás, y tal y como especialistas en ética y tecnología han detallado a este medio, no todos los ciudadanos tienen por qué tener un smartphone.

Otros países

Alemania, ya plenamente integrada con la plataforma europea de pasaportes inmunitarios, ahora está luchando contra otra epidemia: la de pasaportes falsos y fraudulentos que se están vendiendo en la red, un fenómeno que también adelantó este medio.

El Parlamento Europeo alcanzó el ya citado acuerdo político el pasado 20 de mayo en el que, además de detallar varios de los requisitos de estos certificados, se abría la puerta a que estos pasaportes de inmunidad se pudiesen usar dentro de los estados miembros para otros fines "nacionales".

Son los ejemplos de Dinamarca y Francia. En el caso danés, el pasaporte COVID lo ha desarrollado una firma privada llamada Netcompany a las órdenes del Ministerio de Sanidad danés y de la Agencia de la Digitalización del país. La licitación llegó después de que el parlamento de Dinamarca acordase en febrero incluir estos pasaportes de COVID como parte del plan nacional para desescalar los confinamientos.

De hecho, una primera aproximación de estos certificados daneses ya está vigente desde abril de este año, y permite a los aficionados al fútbol acudir a los estadios, y a los ciudadanos entrar en bares, restaurantes y museos. Realmente, este pasaporte, que recibe el nombre de Coronapas o coronapassport era una app de móvil en la que se recogían los resultados de las últimas pruebas PCR que los usuarios se habían hecho.

Así, en la app se podía comprobar al entrar en un bar o al ir a un gimnasio que una persona no podía infectar a otra de coronavirus gracias a que la plataforma albergaba documentación oficial sobre sus cuadros clínicos: si un ciudadano había superado el COVID-19 durante las doce semanas inmediatamente anteriores o se había hecho una PCR durante los 3 días previos con resultado negativo, tenía luz verde, contaba en este artículo la BBC.

No obstante, la solución danesa no se ajustaba a lo acordado en el Parlamento Europeo, por lo que a finales de mayo se lanzó una nueva versión de este Coronapas ya atendiendo al previsible marco regulatorio europeo.

El nuevo pasaporte danés no cambia ni sus requisitos ni sus posibilidades, solo que a la hora de ir a un gimnasio, el portero no tendrá que ver datos tan sensibles como los resultados recientes de las PCR, explica The Local.

En Francia

La aplicación de rastreo de contactos análoga a la española RadarCOVID en Francia fue sustituida en octubre del año pasado. Pasó de ser StopCovid a ser TousAntiCovid ("todos contra el COVID"). Esta última plataforma será también la billetera que permitirá a los ciudadanos del país vecino contar con sus certificados de vacunación para viajar por toda Europa

Pero no solo para viajar. El Senado francés aprobó en mayo de este año un texto que, además de ampliar el estado de emergencia, abría la puerta a que estos pasaportes COVID —que allí se conocen como pass sanitaire— puedan ser empleados para entrar en eventos de más de 1.000 personas, como conciertos o festivales. La norma se aprobó en la Cámara legislativa no sin polémica, como detalla en esta crónica La Tribune.

De hecho, la aprobación de un pasaporte sanitario de uso nacional inquietó a los activistas por la privacidad y llevó a la CNIL, la agencia de protección de datos francesa, a comentar públicamente los riesgos que podía tener esta tecnología.

En Francia, el desarrollo de TousAntiCovid fue encargado a un consorcio de grandes tecnológicas como Accenture y Atos (igual que en el caso español) o Sia, AADISS. Se trató de un equipo compuesto por profesionales de diversas empresas que se asociaron para el proyecto.

Este pasaporte francés entrará en vigor el próximo miércoles 9 de junio. En España todavía no han vuelto los conciertos masivos, más allá de experiencias como el Tomavistas Festival de Madrid, con estrictos controles sanitarios, o el concierto de Love of Lesbian al que acudieron cerca de 5.000 personas que no respetarían la distancia de seguridad —pero sí mantendrían las mascarillas— como parte de un "experimento" que fue concluyente: no hubo transmisión del COVID-19.

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