Cirugía mamaria: 10 claves esenciales antes de pasar por el quirófano
El aumento mamario se mantiene como uno de los procedimientos estéticos más demandados a nivel mundial. Según la International Society of Aesthetic Plastic Surgery (ISAPS), se realizaron más de 17,4 millones de procedimientos quirúrgicos estéticos en 2024 (último dato disponible). En Argentina, no escapa de esto.
Sin embargo, antes de tomar la decisión de someterse a este tipo de intervención, es fundamental comprender que no se trata solo de una elección estética, sino de una decisión médica que requiere una evaluación exhaustiva y una preparación adecuada. A continuación, comparto diez consejos esenciales basados en más de 20 años de experiencia y en protocolos científicamente validados.
1. Realizar una evaluación médica prequirúrgica completa
Este no es un trámite burocrático, sino una necesidad médica absoluta. Toda paciente debe someterse a una evaluación cardiológica con riesgo quirúrgico, laboratorio completo de sangre y orina, ecografía mamaria y mamografía. Los resultados deben ser óptimos, sin valores límite de hemoglobina, hematocrito o coagulación. La función hepática y renal debe ser correcta. Como cirujano plástico, no realizo cirugías si algún factor no está en condiciones óptimas, ya que se trata de una cirugía programada donde el paciente debe estar en su mejor estado de salud.
2. Elegir un cirujano certificado
Es imprescindible operarse con un cirujano certificado y miembro de sociedades científicas reconocidas como la Asociación Argentina de Cirugía Estética (AACE), SACPER o la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires (SCPBA). Esta certificación garantiza que el profesional está entrenado y actualizado académicamente para resolver cualquier complicación que pueda surgir.
Aunque en Buenos Aires hay más de 1.000 cirujanos plásticos acreditados, los proveedores de prótesis tienen muchos más clientes, lo que significa que muchas personas se operan sin acudir a un profesional certificado. Antes de realizar una consulta, recomiendo verificar siempre en la página de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires (SCPBA), en la página de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica (SACPER) y en la página de la AACE.
3. Operarse en un centro de alta complejidad
Aunque el prequirúrgico sea óptimo, las complicaciones pueden surgir durante o después de la cirugía. Por esta razón, es clave elegir un centro quirúrgico con equipo médico especializado y una infraestructura que pueda hacer frente a cualquier eventualidad.
Las cirugías deben realizarse en quirófanos de alta complejidad que cuenten con terapia intensiva, hemodinamia y hemoterapia. Un centro especializado cuenta con un equipo médico multidisciplinario que incluye cardiólogos, anestesistas, médicos clínicos, coordinadores de pacientes y enfermeras, todos entrenados en su área específica.
4. Gestionar las expectativas de manera realista
Es muy importante mostrarle al paciente resultados reales y acompañarlo para ver si es posible realizar en su cuerpo la cirugía que desea. La expectativa y la realidad no siempre van de la mano, y es muy importante concientizar al paciente de las limitaciones.
5. Comprender que los implantes no son para toda la vida
Uno de los principales mitos es que "me opero y la cirugía mamaria es para toda la vida". Lamentablemente, la cirugía de prótesis mamarias representa una etapa en la vida de la mujer, no un resultado definitivo. Es más preciso considerar la cirugía mamaria como una fotografía instantánea, en lugar de una película completa.
Los cambios de peso, hormonales, la menopausia, la lactancia y el embarazo, así como los cambios en la dieta alimentaria, alterarán la forma y el aspecto de las mamas a lo largo del tiempo. Además, no existen implantes mamarios diseñados para durar toda la vida, a pesar de la creencia común.
6. Evitar guiarse por calendarios fijos de recambio
Otro mito común es que "debo operarme siempre cada 10 años". Esto tampoco es así. Basándonos en las técnicas quirúrgicas modernas y en los avances tecnológicos en implantes mamarios, el recambio de prótesis se determina por las necesidades individuales de la paciente y el estado del implante.
Se recomienda realizar controles con el cirujano cada dos años después de la cirugía de implantes. Si la paciente sufre un accidente de tránsito o algún traumatismo, debe acudir al control de inmediato. El recambio se considera cuando los controles detectan una probable ruptura o tiene un pliegue patológico u otro signo sugestivo de ruptura o contractura.
7. Informarse sobre los avances tecnológicos
Los implantes mamarios evolucionaron significativamente. Los nuevos materiales son más livianos y funcionales. Algunos modelos incluyen geles que reducen hasta un 30% su peso, disminuyendo el impacto sobre los tejidos mamarios.
La preferencia actual son los implantes acordes al cuerpo, pequeños y de bajo peso, que generan menos estrés tisular, menor atrofia, menos estrías y un envejecimiento más lento de la mama. Si bien son más costosos debido a su tecnología superior, ofrecen beneficios adicionales significativos.
8. Considerar la técnica quirúrgica si se planea amamantar
Los implantes son totalmente compatibles con la lactancia. El implante en sí no genera ningún problema para amamantar. Lo que puede afectar la lactancia es la técnica quirúrgica con la que se lo coloca.
La vía quirúrgica de elección para minimizar riesgos es la submamaria, es decir, la incisión en el pliegue inframamario. Cuando entramos por el pliegue inframamario, no seccionamos conductos mamarios. Además, es la vía con menor riesgo de infección y contractura capsular constatado científicamente.
Una vez que una mujer decide dejar de amamantar, recomiendo esperar entre seis y nueve meses antes de hacer la cirugía mamaria, siempre con una mama que ya no produzca secreción.
9. Planificar la cirugía con tiempo suficiente
El proceso de preparación, desde la decisión hasta la cirugía, puede llevar aproximadamente un mes para los estudios prequirúrgicos. Siempre es mejor hacer la cirugía con tiempo, programada para estar en buenas condiciones.
Es importante recordar que es aconsejable proteger la cicatriz de la cirugía realizada del sol los primeros tres a cuatro meses con protector solar. Por ello, no se recomienda operarse justo antes de un viaje, especialmente si se planea ir a la playa a los pocos días.
10. Conocer las opciones de recuperación rápida
La recuperación de una cirugía mamaria no tiene que ser larga y dolorosa. Los avances en la técnica y la implementación de protocolos científicamente validados permiten reducir drásticamente los tiempos de recuperación.
El protocolo ERABAS, que he desarrollado y publicado en la revista internacional Aesthetic Plastic Surgery, demostró mediante un estudio retrospectivo de más de 2.900 pacientes que el 95,32% logra una recuperación funcional en las primeras 24 horas posteriores a la cirugía. Con este protocolo, no hay drenajes, no hay prendas compresivas, hay movilidad inmediata luego de la cirugía, e incluso se puede conducir un vehículo entre las primeras 24 a 48 horas.
Juan Manuel Seren (MN 107.174): Pionero en la implementación de protocolos de rápida recuperación mamaria y creador del innovador protocolo ERABAS de cirugía mamaria que permite una recuperación rápida y con mínimo disconfort. Con más de 20 años de experiencia, transformó la forma en que se llevan a cabo los procedimientos de aumento, reducción, levantamiento, reconstrucción y cirugía de género.
El protocolo ERABAS se caracteriza por una mínima incisión, sin vendajes ni drenajes, lo que asegura una recuperación extremadamente rápida, con más del 95% de los pacientes recuperados en menos de 48 horas.
El especialista se graduó con honores en la Fundación Barceló - Universidad de Ciencias Médicas de Buenos Aires y realizó su residencia en cirugía general en el Hospital Churruca-Visca. Posteriormente, se especializó en cirugía plástica, estética y reparadora en la Pontificia Universidad Católica Argentina, Santa María de Buenos Aires, donde egresó con un promedio de 10.