Virus de Brasil: cómo prevenir el contagio que afecta a turistas argentinos
Las vacaciones en las playas de Santa Catarina, con Florianópolis a la cabeza, son históricamente el refugio de verano para miles de argentinos. Sin embargo, el inicio de este 2026 trajo consigo un reporte que se repite año tras año pero que este verano cobró especial fuerza: un brote masivo de diarrea aguda y vómitos que afecta tanto a residentes como a turistas. Este cuadro, popularmente conocido como el "virus de Brasil", está vinculado principalmente a la presencia de agentes biológicos como virus, bacterias y parásitos que proliferan por la contaminación de los cursos de agua que desembocan en el mar.
El fenómeno suele estar asociado a deficiencias en el sistema de saneamiento y conexiones clandestinas de cloacas que vierten desechos directamente en las costas. Al bañarse en playas no aptas o ingerir de forma involuntaria agua de mar, los turistas quedan expuestos a contraer gastroenteritis. Los especialistas advierten que, si bien la mayoría de los adultos sanos se recuperan en pocos días con reposo e hidratación, el cuadro puede ser peligroso para los grupos de riesgo, como menores de dos años y adultos mayores, quienes sufren procesos de deshidratación mucho más acelerados.
Cómo evitar la gastroenteritis y disfrutar de las playas
La clave para no formar parte de las estadísticas de los centros de salud brasileños reside en la prevención estricta del consumo de agua y alimentos. La recomendación principal es beber exclusivamente agua embotellada o mineral, incluso para tareas cotidianas como cepillarse los dientes o lavar frutas y verduras. El agua de red en muchas localidades costeras durante la temporada alta no ofrece las garantías necesarias, por lo que el uso de hielo en bebidas de puestos callejeros debe evitarse a toda costa, ya que suele estar fabricado con agua de grifo.
En cuanto a la alimentación, los expertos sugieren ser selectivos con los lugares de expendio. Es fundamental evitar el consumo de alimentos en la vía pública que no cuenten con controles sanitarios visibles o que hayan perdido la cadena de frío. Los mariscos y pescados crudos o mal cocidos son fuentes comunes de infección. Una regla de oro para el viajero es optar por platos calientes y recién preparados, y en el caso de las frutas, pelarlas uno mismo para asegurar que la superficie no esté contaminada.
Asimismo, es fundamental prestar especial atención al estado de las playas antes de ingresar al mar. Las autoridades sanitarias brasileñas realizan monitoreos constantes y señalizan las zonas que son aptas para el uso recreativo. Se recomienda fervientemente a los turistas bañarse únicamente en áreas habilitadas y evitar aquellas desembocaduras de ríos o canales donde el agua suele estar estancada o presentar una coloración dudosa. Ignorar estas advertencias aumenta drásticamente las chances de ingerir bacterias fecales o virus intestinales.
Virus de Brasil: qué hacer ante la aparición de los primeros síntomas
Si a pesar de los cuidados aparecen síntomas como diarrea acuosa, náuseas, vómitos, dolor abdominal o fiebre, lo primero es no desesperar pero sí actuar con rapidez para evitar la deshidratación. La indicación médica primordial es no automedicarse, especialmente evitar el uso de pastillas que corten la diarrea sin supervisión, ya que esto puede retener el agente infeccioso en el organismo y empeorar el cuadro. Es necesario incrementar la ingesta de líquidos en pequeñas dosis frecuentes (cada 10 o 15 minutos) para que el cuerpo los tolere mejor.
Si los síntomas persisten por más de 48 horas, si hay sangre en las deposiciones o si los vómitos impiden la hidratación oral, se debe acudir de inmediato a un centro asistencial o hacer uso del seguro de asistencia al viajero.