• 22/1/2026
ALERTA

Murió Raúl Guglielminetti, figura clave del espionaje ilegal y la represión durante la dictadura

Símbolo del espionaje ilegal, actuó en centros clandestinos y nunca reveló datos sobre desaparecidos; en 2024 recibió a diputados libertarios
22/01/2026 - 12:11hs
Símbolo del espionaje y la represión ilegal, Guglielminetti fallece a los 84 años

El multicondenado represor Raúl Antonio Guglielminetti, conocido como "El Mayor Guastavino" o "El Ronco", murió a los 84 años sin arrepentirse ni romper el pacto de silencio sobre el destino de sus víctimas. El ex agente de inteligencia falleció en su domicilio de Mercedes, donde cumplía arresto domiciliario desde septiembre pasado debido a un grave deterioro en su salud.

Su figura cobró renovada notoriedad en julio de 2024, cuando fue uno de los genocidas que recibió en la cárcel de Ezeiza a un grupo de diputados de La Libertad Avanza (LLA), a quienes les entregó un sobre con "propuestas" para lograr la libertad de los represores.

Una vida "al margen de la ley"

Guglielminetti inició su carrera en la inteligencia militar en 1970 y operó como agente civil (PCI) del Batallón 601. Su prontuario criminal atravesó diversos centros clandestinos y etapas represivas:

  • Neuquén y la Triple A: se desempeñó como mano derecha del interventor de la Universidad del Comahue, Remus Tetu, y operó en el Destacamento de Inteligencia 182 hasta mediados de 1976.
  • Orletti y la SIDE: en la segunda mitad de 1976 se integró a la banda de Aníbal Gordon en Automotores Orletti.
  • Superintendencia de Seguridad Federal: formó parte de las patotas de la Policía Federal y fue reconocido por sobrevivientes de El Olimpo y el Club Atlético. Se ensañaba particularmente con ciertos secuestrados y obligaba a las mujeres a plancharle la ropa.
  • "Subversión económica": en el Primer Cuerpo de Ejército se dedicó a secuestros extorsivos en Campo de Mayo, como en la causa Chavanne-Grassi.

El espía que sobrevivió a la democracia

Guglielminetti acumuló una larga trayectoria de crímenes y condenas que lo convirtieron en un emblema del espionaje ilegal y la represión en Argentina. Nacido el 2 de noviembre de 1941 en Buenos Aires, en los años setenta se presentaba como periodista, aunque ya era señalado por agrupaciones políticas de izquierda como un infiltrado de los organismos de seguridad.

Su historial incluye incidentes violentos, como un tiroteo en Neuquén durante una reunión de la Asociación de Empleados y Obreros Provinciales, y tareas en la seguridad de la Casa Rosada entre 1968 y 1981.

Durante la dictadura, Guglielminetti se integró a la estructura de Aníbal Gordon, vinculándose con la Triple A y participando en secuestros y extorsiones. Su apodo reflejaba la práctica de otorgar rangos militares al personal civil dentro de los servicios de inteligencia. En los años posteriores a la vuelta de la democracia, estuvo involucrado en delitos como robo, posesión de armas y explosivos, incluso huyendo temporalmente del país antes de ser condenado y cumplir penas de prisión que luego fueron modificadas por leyes de indulto y obediencia debida.

En 1987, ante la Cámara Federal, confesó con soberbia: "He sido preparado como agente de inteligencia para obrar, en el noventa por ciento de los casos, al margen de la ley".

Tras años prófugo, fue detenido en 2006 en su campo de Mercedes. Acumuló condenas a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad en múltiples causas que incluyeron 20 años, 25 años, 10 años y 8 años por diferentes crímenes cometidos en centros clandestinos como Escuelita VII-Taffarel, Escuelita IV-Castelli y otros en Buenos Aires y Neuquén. En diciembre de 2019, el Tribunal Oral Federal N°6 le impuso la prisión perpetua junto a Eduardo Norberto Comesaña por secuestros de militantes sindicales ocurridos el 1 de junio de 1976. 

A lo largo de décadas, Guglielminetti nunca se mostró arrepentido ni reveló información sobre las víctimas, manteniendo el pacto de silencio que lo acompañó durante su carrera en los servicios de inteligencia y que dejó una huella imborrable en la historia del espionaje y la represión en Argentina. Murió en su cama, amparado por una prisión domiciliaria otorgada tras sufrir un hematoma subdural en la cárcel.

Temas relacionados