Un moretón en la mano de Trump generó preocupación por su salud: él dio una versión y la Casa Blanca, otra
Nuevas imágenes de Donald Trump con moretones en una de sus manos reavivaron las especulaciones sobre su estado de salud, aunque el propio presidente de Estados Unidos, de 79 años, salió a bajarle el tono a la polémica y aseguró que se trató de un golpe accidental contra una mesa. Su explicación, sin embargo, no coincidió con la versión inicial de la Casa Blanca, que había atribuido la lesión a los frecuentes apretones de mano del mandatario.
Desde su regreso al poder el año pasado, Trump fue fotografiado en varias oportunidades con hematomas en la mano derecha, que suele cubrir con maquillaje o vendajes. De manera oficial, la Casa Blanca explicó en reiteradas ocasiones que esas marcas se deben a una combinación de saludos constantes con el público y al consumo diario de aspirinas, que el presidente toma como parte de su cuidado cardiovascular.
La respuesta de la Casa Blanca sobre el moretón en la mano de Donald Trump
Esa fue, de hecho, la respuesta que dio Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, cuando el diario The Telegraph consultó por el tema. "El presidente Trump es un hombre del pueblo, se reúne con más estadounidenses y estrecha más manos que cualquier otro presidente en la historia", sostuvo la vocera.
No obstante, las fotos difundidas este jueves desde el Foro Económico Mundial de Davos mostraron moretones más notorios, esta vez en la mano izquierda del mandatario. Las imágenes, tomadas durante la ceremonia inaugural de la denominada "Junta de Paz de Trump", se viralizaron rápidamente en redes sociales y alimentaron nuevas conjeturas.
La versión de Donald Trump a los periodistas: "Me golpeé con la mesa"
Consultado al respecto por periodistas a bordo del Air Force One, Trump fue directo: "Me golpeé con la mesa". Y agregó, con tono distendido: "Diría que tomen aspirina si les importa su corazón, pero no la tomen si no quieren tener un pequeño moretón". Según se observó, en fotos tomadas horas antes y el día previo al evento, no se registraban hematomas visibles en su mano izquierda.
Tras esas declaraciones, la Casa Blanca ajustó su explicación oficial. En un comunicado posterior, Leavitt señaló que "durante el evento de la Junta de Paz en Davos, el presidente Trump se golpeó la mano con la esquina de la mesa de firmas, lo que le provocó un hematoma".
Las dudas sobre la salud de Donald Trump se intensifican especialmente por su edad: con 79 años, es la persona de mayor edad en asumir la presidencia de Estados Unidos. Además de los moretones en las manos, en distintos actos públicos se lo vio con hinchazón en las piernas y, en algunos casos, aparentemente dormitando por breves instantes durante eventos oficiales.
En julio pasado, el Gobierno informó que Trump fue diagnosticado con insuficiencia venosa crónica, una afección benigna y frecuente que provoca acumulación de sangre en las extremidades, generando hinchazón, calambres y cambios en la piel. La condición puede tratarse con medicación o procedimientos específicos. En diciembre, el médico presidencial Sean Barbabella aseguró que, tras estudios realizados en octubre, el sistema cardiovascular del mandatario "muestra una salud excelente en términos generales".
Donald Trump, aspirinas, moretones y maquillaje
El propio Trump suele insistir en que su estado de salud es óptimo. En una reciente entrevista con The Wall Street Journal, detalló que desde hace más de 25 años consume 325 miligramos diarios de aspirina, una dosis superior a los 81 miligramos que recomiendan habitualmente los médicos.
"Dicen que la aspirina es buena para diluir la sangre, y yo no quiero sangre espesa circulando por mi corazón. Quiero sangre bonita y diluida", explicó el presidente. Reconoció que sus médicos preferirían que reduzca la dosis, pero admitió que ese consumo elevado favorece la aparición de moretones, motivo por el cual suele disimularlos con maquillaje. "Es fácil de aplicar, se pone en 10 segundos", comentó.
Así, entre golpes accidentales, aspirinas, maquillaje y versiones oficiales que se ajustan sobre la marcha, los hematomas de Trump volvieron a colocarse en el centro del debate público, en un contexto donde cada señal física del presidente es observada con lupa.