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Los contundentes mensajes de Bad Bunny en el show del Super Bowl que enfureció a Trump

El evento del artista puertoriqueño estuvo cargado de mensajes políticos y fue duramente criticado por el presidente Trump en redes sociales
09/02/2026 - 19:07hs
Los contundentes mensajes de Bad Bunny en el show del Super Bowl que enfureció a Trump

El show de medio tiempo del Super Bowl, encabezado por Bad Bunny, combinó despliegue artístico y contenido político en uno de los escenarios de mayor visibilidad global.

Durante poco más de 13 minutos, el músico puertorriqueño construyó una narrativa atravesada por la historia colonial de Puerto Rico, la experiencia migratoria latinoamericana y la vida cotidiana de la diáspora, en un contexto marcado por el endurecimiento del discurso oficial sobre inmigración bajo la segunda presidencia de Donald Trump.

Los mensajes del show de Bad Bunny en el Super Bowl

La puesta en escena funcionó como un recorrido simbólico. La escenografía incluyó una plantación de caña de azúcar, una barbería de barrio, una bodega neoyorquina y la ya icónica "casita" puertorriqueña, elementos que remitieron tanto al pasado productivo de la isla como a la cotidianeidad de millones de latinos en Estados Unidos. El hilo conductor fue claro: trabajo, comunidad y memoria histórica, articulados como un relato identitario más amplio que desbordó el formato del espectáculo.

Lejos de lanzar consignas explícitas contra el gobierno, Bad Bunny optó por una confrontación simbólica. Cantó mayoritariamente en español, reivindicó una identidad panamericana y colocó en el centro escenas asociadas al trabajo, la migración y la vida cotidiana de las comunidades latinas. En un clima político atravesado por debates sobre el idioma, las deportaciones y la identidad nacional, esas decisiones adquirieron un peso político propio, sin necesidad de discursos directos.

La elección del idioma fue especialmente significativa. Tras asumir su segundo mandato en enero de 2025, Donald Trump firmó una orden ejecutiva que estableció al inglés como único idioma oficial del gobierno federal, una medida que se inscribe en un endurecimiento más amplio de la política migratoria. En ese marco, que el español ocupara un lugar central y deliberado en el evento televisivo más visto del país operó como una respuesta cultural al clima político dominante.

Uno de los gestos más comentados fue la camiseta con el número 64 que lució Bad Bunny, acompañada por la inscripción "Ocasio", uno de sus apellidos. La cifra remite al conteo oficial inicial de muertes tras el huracán María, en 2017, un número que fue duramente cuestionado por minimizar el impacto real de la tragedia. Investigaciones posteriores elevaron la cifra a cerca de 3000 fallecidos, y con el tiempo el 64 se transformó en un símbolo de negación política y abandono institucional. En el show, funcionó como una acusación silenciosa y como recordatorio del impacto de la catástrofe sobre los 3,2 millones de puertorriqueños.

Otro símbolo central fue la "casita", una estructura de concreto rosa inspirada en la arquitectura doméstica de Puerto Rico y convertida en ícono visual del universo de Debí Tirar Más Fotos. No se trató de un recurso escenográfico abstracto: replica una vivienda real de Humacao y opera como un puente sensorial hacia la isla, evocando la vida comunitaria de barrios y zonas rurales. Su presencia resignificó el espacio como lugar de pertenencia y permanencia, en un contexto atravesado por la gentrificación, el turismo de lujo y los desplazamientos económicos que transformaron el paisaje puertorriqueño.

El repertorio reforzó esa lectura política. Lo que le pasó a Hawaii funcionó como una advertencia explícita sobre el riesgo de que la cultura puertorriqueña sea desplazada por la llegada masiva de capital extranjero, en un paralelismo directo con la experiencia hawaiana. El momento cobró especial fuerza cuando Ricky Martin tomó el micrófono y convirtió la canción en una declaración colectiva sobre el destino de la isla, poniendo en primer plano el despojo cotidiano: la pérdida del territorio, del barrio y de los vínculos comunitarios.

La escena de El apagón fue una de las más explícitas. Detrás de Ricky Martin, jíbaros con pavas treparon postes de luz que estallaban, una imagen directa de los cortes eléctricos recurrentes y del deterioro de la infraestructura energética. Agricultores vestidos de blanco encarnaron el contraste entre una tradición rural persistente y una modernidad fallida. Luego, Bad Bunny interpretó el tema subido a un poste, rodeado de trabajadores, en alusión a una red eléctrica obsoleta y privatizada tras el huracán María. Lanzada en 2022, la canción condensó años de hartazgo por apagones crónicos y denunció un modelo económico que favorece a inversores externos.

Entre los gestos más sutiles apareció la bandera puertorriqueña celeste, asociada al movimiento independentista. Conserva la estrella y las franjas, pero reemplaza el azul marino por un celeste históricamente ligado a una ruptura con la iconografía estadounidense. A fines de la década de 1940, esa bandera fue prohibida en la isla. Bad Bunny la menciona en La Mudanza, donde expresa su deseo de que "la bandera celeste" lo acompañe hasta la muerte.

El mensaje panamericano alcanzó su punto más explícito cuando el artista dijo en inglés "God bless America", pero inmediatamente amplió el sentido al enumerar países de todo el continente y encabezar un desfile de banderas. La frase dejó de aludir a Estados Unidos para abarcar al hemisferio entero. Antes del cierre, pateó un balón de fútbol con clavos con la inscripción "Together, We Are America", mientras una valla proclamaba: "Lo único más poderoso que el odio es el amor". El final fue en español: "Seguimos aquí".

La elección no fue inocente. Desde que se anunció su participación, Bad Bunny fue cuestionado por sectores conservadores que lo acusaron de no ser "estadounidense". Trump llegó a afirmar que "todo lo que hace es sembrar odio". La respuesta del músico fue una reafirmación del español, de la identidad panlatina y de una idea ampliada de América en uno de los rituales más emblemáticos de la cultura estadounidense.

El antecedente más claro está en el videoclip de Nuevayol, otra de las canciones interpretadas, donde se escucha una grabación que imita la voz de Trump y en la que ese "Trump-like" se disculpa con los inmigrantes y reconoce que "este país no es nada sin los inmigrantes". En el Super Bowl, ese mensaje encontró su escenario más masivo.

El enojo de Donald Trump con el show

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El mensaje de Donald Trump tras el show de medio tiempo del Super Bowl

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arremetió con dureza contra el espectáculo de medio tiempo protagonizado por Bad Bunny en el Super Bowl LX, calificándolo como "uno de los peores de la historia" a través de sus redes sociales.

El mandatario republicano utilizó su cuenta en Truth Social para criticar la performance del artista puertorriqueño mientras se desarrollaba el evento deportivo en California.

"¡El espectáculo del medio tiempo del Super Bowl es absolutamente terrible, uno de los peores de la historia!", disparó Trump en su publicación.

El enojo del Presidente se centró en la barrera idiomática y en el contenido visual del show. "Nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo", afirmó, en referencia a que el repertorio fue casi íntegramente en español.

Además, cuestionó la coreografía del "Conejo Malo": "El baile es repugnante, especialmente para los niños pequeños que lo ven en todo Estados Unidos y en el resto del mundo", sentenció el líder norteamericano.

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