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Murió Robert Duvall, leyenda de Hollywood y protagonista de El Padrino y Apocalypse Now

El actor estadounidense, ganador del Oscar y uno de los grandes nombres del Nuevo Hollywood, falleció a los 95 años en su casa de Virginia
16/02/2026 - 16:55hs
Murió Robert Duvall, leyenda de Hollywood y protagonista de El Padrino y Apocalypse Now

El cine mundial despide a uno de sus intérpretes más influyentes. Robert Duvall murió el domingo por la noche en su hogar de Middleburg, en el estado de Virginia, a los 95 años, rodeado de sus seres queridos. La noticia fue confirmada este lunes por su esposa, la actriz y productora argentina Luciana Pedraza.

Nacido como Robert Selden Duvall el 5 de enero de 1931 en San Diego, California, comenzó su carrera en la televisión de los años 60, una etapa en la que participó en recordadas series como Ruta 66, Combate y El fugitivo. En esos primeros trabajos ya mostraba una presencia sobria y magnética que luego se convertiría en su sello distintivo.

El salto al cine y el Nuevo Hollywood 

El gran impulso en la pantalla grande llegó en 1970 con su participación en M.A.S.H., la sátira antibélica dirigida por Robert Altman. Poco después trabajó en THX 1138, la ópera prima de George Lucas, integrando esa generación de actores que acompañó la renovación del cine estadounidense en los años 70.

Pero la consagración definitiva llegó en 1972, cuando Francis Ford Coppola lo convocó para interpretar a Tom Hagen en El Padrino. Como el consigliere de la familia Corleone, Duvall compuso un personaje de inteligencia fría, lealtad inquebrantable y ambigüedad moral. Su actuación le valió una nominación al Oscar y lo instaló entre los grandes actores de su generación.

Volvería a ese universo en El Padrino II y también participaría en La conversación. La sociedad artística con Coppola alcanzó otro punto culminante en Apocalypse Now, donde encarnó al teniente coronel Bill Kilgore. Con sombrero confederado y pañuelo amarillo al cuello, su personaje protagoniza una de las escenas más célebres de la historia del cine, coronada por la frase: "Amo el olor del napalm por la mañana… huele a victoria".

Esa interpretación le valió una nueva nominación al Oscar y lo convirtió en un ícono cultural.

El Oscar y una carrera de prestigio

La estatuilla finalmente llegó en 1983 por su trabajo en Tender Mercies, donde interpretó a un cantante de música country en decadencia que intenta reconstruir su vida tras luchar contra el alcoholismo. Fue un papel contenido y profundamente humano, que sintetizó su estilo interpretativo: evitar la exageración y buscar siempre la verdad del personaje.

A lo largo de su carrera acumuló siete nominaciones al Premio de la Academia y obtuvo, además, un BAFTA, cuatro Globos de Oro, dos premios Emmy y un reconocimiento del Sindicato de Actores (SAG).

En 2005 recibió la Medalla Nacional de las Artes de manos del entonces presidente George W. Bush, en una ceremonia realizada en la Casa Blanca.

Su filmografía incluye títulos destacados como The Great Santini, The Apostle, A Civil Action, The Judge, True Grit, además de trabajos más recientes como Wild Horses, Widows, 12 Mighty Orphans y Hustle.

En cada uno de esos proyectos sostuvo la misma premisa que repetía en entrevistas: no recurrir nunca a interpretaciones prefabricadas.

Su vínculo con la Argentina

Más allá de Hollywood, Duvall desarrolló una profunda relación con la cultura argentina. Su pasión por el tango comenzó en la década de 1980, luego de ver el espectáculo "Tango Argentino". Desde entonces visitó el país en numerosas oportunidades para estudiar baile y empaparse de su tradición cultural.

En 2003 impulsó un proyecto cinematográfico atravesado por esa pasión y compartió pantalla con Luciana Pedraza, con quien se casó en 2005. Ella fue su cuarta esposa y lo acompañó hasta el final de su vida.

La diferencia de edad —42 años— nunca fue un obstáculo para una relación que ambos describían como sólida y basada en intereses compartidos.

Con la muerte de Robert Duvall se apaga una de las últimas grandes figuras del Nuevo Hollywood. Su legado, sin embargo, permanece intacto: personajes inolvidables, escenas que ya forman parte de la historia del cine y una ética de trabajo que convirtió cada papel en una búsqueda honesta y singular.

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