Seguridad reforzada y clases suspendidas: la respuesta de México tras la muerte de "El Mencho"
El fallecimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como "El Mencho", activó de inmediato la maquinaria del grupo delictivo que lideraba y desató episodios de violencia simultáneos en varias regiones de México.
La desaparición del jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) derivó en acciones simultáneas que alteraron la vida cotidiana en al menos 20 estados. Apenas se confirmó la noticia, grupos vinculados al cártel pusieron en marcha una ofensiva con bloqueos estratégicos, quema de vehículos y ataques contra comercios y edificios públicos.
México ante una nueva etapa tras la caída de "El Mencho"
El primer recuento da cuenta de la dimensión del episodio: se contabilizaron más de 250 bloqueos en carreteras y arterias principales —varios con vehículos y unidades de transporte público en llamas—, por lo menos 69 comercios saqueados, en especial en Jalisco, y 18 oficinas del Banco del Bienestar con destrozos. Durante las horas iniciales de los operativos, además, se informó la detención de 25 personas.
También se registró una cifra inicial de al menos una docena de muertos y decenas de heridos, entre civiles y miembros de las fuerzas de seguridad.
Las imágenes se repitieron en diferentes ciudades: transporte público atravesado y en llamas, estaciones de servicio atacadas y persianas comerciales forzadas. En varias jurisdicciones se resolvió suspender las clases presenciales para reducir riesgos.
Operativo federal y refuerzo de seguridad
Ante al avance de los disturbios, el Gobierno puso en marcha un amplio operativo de respuesta con la intervención del Ejército y la Guardia Nacional. Además, se establecieron instancias de coordinación permanente en materia de seguridad y se reforzaron los controles en aeropuertos, carreteras y puntos considerados sensibles.
Los gobiernos estatales articularon acciones con las fuerzas federales para recuperar el dominio en las zonas más afectadas. La meta planteada por las autoridades es frenar posibles nuevas ofensivas del Cártel Jalisco Nueva Generación y desalentar una eventual puja interna por el liderazgo tras la caída
Quién fue "El Mencho", el líder que expandió al CJNG
Nemesio Oseguera Cervantes estuvo al frente del Cártel Jalisco Nueva Generación desde sus inicios y lo convirtió en una de las organizaciones delictivas más agresivas y con mayor despliegue territorial en México. Durante su liderazgo, el grupo afianzó circuitos de tráfico de metanfetaminas y fentanilo, al tiempo que fortaleció una estructura armada con amplia influencia en distintas regiones del país.
Con órdenes de captura vigentes en distintos países y recompensas millonarias anunciadas por Estados Unidos, "El Mencho" llegó a convertirse en uno de los objetivos prioritarios en la lucha contra el narcotráfico a nivel continental.
Su fallecimiento inaugura una etapa de incertidumbre: en paralelo a los esfuerzos oficiales por restablecer el control, la dimensión de los hechos violentos pone en relieve la complejidad de desmontar una estructura con presencia en todo el país y vínculos más allá de sus fronteras.
El mensaje de Sheinbaum y la advertencia de los expertos
En medio del caos, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, utilizó sus redes sociales para intentar llevar tranquilidad a la población. "Existe absoluta coordinación con gobiernos de todos los estados; debemos mantenernos informados y en calma", expresó la mandataria, quien destacó la labor de las Fuerzas Armadas y el Gabinete de Seguridad. Sin embargo, analistas internacionales advierten que la muerte de "El Mencho" podría generar una "enorme cantidad de violencia" en el corto plazo, debido a las previsibles luchas internas por la sucesión y el avance de carteles rivales sobre los territorios de Jalisco.
Desde Washington, el subsecretario de Estado, Christopher Landau, calificó el hecho como una "gran noticia para el mundo" y felicitó a las fuerzas mexicanas por abatir a uno de los capos "más sanguinarios y despiadados". No obstante, la atención ahora se centra en cómo evolucionará la seguridad en el occidente de México ante el vacío de poder en una organización que, hasta hoy, se consideraba casi impenetrable.