Trump reveló que Irán busca un diálogo y anticipó cuánto podría extenderse la guerra
Apenas 24 horas después de los ataques masivos que acabaron con la vida del ayatollah Alí Khamenei, el panorama político en Teherán parece haber dado un giro drástico hacia la diplomacia de urgencia. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este domingo que la nueva cúpula dirigente de Irán se puso en contacto con su administración para iniciar conversaciones. Pese a la virulencia de la ofensiva militar en curso, el mandatario aceptó el acercamiento, aunque no ahorró críticas por la demora en la búsqueda de una salida negociada.
Desde su residencia en Mar-a-Lago, Trump rompió el silencio sobre el estado actual de las operaciones y la respuesta del país persa. Según declaraciones exclusivas brindadas a la revista The Atlantic, el presidente estadounidense enfatizó que el diálogo pudo haberse concretado mucho antes de llegar a esta instancia de conflicto abierto. "Ellos quieren hablar, y yo he aceptado hablar, así que estaré hablando con ellos", reveló el mandatario, añadiendo con severidad que los dirigentes iraníes "esperaron demasiado tiempo" y "quisieron jugar de forma muy astuta".
La realidad del poder en Irán cambió drásticamente tras los bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel. Según explicó Trump a The Atlantic, gran parte de los funcionarios con los que Washington mantenía comunicaciones indirectas en las últimas semanas fueron eliminados en la reciente ofensiva. "La mayoría de esas personas ya no están. Algunos con los que estábamos tratando han desaparecido, porque ese fue un golpe muy grande", detalló el presidente en referencia al éxito de la operación militar.
Para el mandatario, la situación actual es el resultado de la negativa del régimen a aceptar propuestas que calificó como "prácticas y fáciles de realizar". Trump confirmó que en un solo golpe fueron eliminados 48 líderes iraníes, lo que ha paralizado la cadena de mando tradicional.
De esta manera, el presidente sostuvo que aceptó negociar con los sobrevivientes del régimen, aunque se negó a precisar si las conversaciones ocurrirán de forma inmediata o durante la semana próxima. En tanto, el mandatario destacó las celebraciones en las calles de Irán y entre expatriados en Estados Unidos, aunque advirtió a los ciudadanos que deben permanecer bajo cubierto por el peligro de las bombas. Trump reiteró que su meta es la libertad del pueblo iraní y garantizar una nación segura, algo que según él "la gente ha querido hacer durante 47 años".
Guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán podría durar un mes
Respecto a la continuidad de las acciones bélicas, Donald Trump brindó precisiones sobre la duración estimada de la campaña militar contra la infraestructura de defensa persa. El presidente anticipó que, a pesar de que las operaciones están "adelantadas respecto a lo programado", la extensión total de la ofensiva aérea y naval se proyecta para un mes de duración. "Siempre ha sido un proceso de cuatro semanas. Calculamos que serán unas cuatro semanas más o menos", declaró al diario británico Daily Mail.
El mandatario justificó este plazo explicando que, por más contundente que sea el poderío de las fuerzas estadounidenses e israelíes, Irán es un país geográficamente extenso que requiere tiempo para ser neutralizado por completo. Mientras tanto, Trump se mantuvo evasivo sobre si prolongará la campaña para apoyar formalmente un levantamiento popular, limitándose a decir que evaluará la situación a medida que ocurran los hechos. Por lo pronto, el mensaje desde Washington es claro: la industria de misiles y el poderío naval iraní serán "totalmente destruidos" antes de que el fuego cese definitivamente.
Al menos ocho muertos en Israel por misiles lanzados por Irán
Desde Teherán, la respuesta fue inmediata. La Guardia Revolucionaria advirtió que lanzará "en cualquier momento" la ofensiva "más feroz de la historia" contra Israel y bases militares estadounidenses en la región. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, calificó el asesinato de Khamenei como una "declaración de guerra contra los musulmanes" y sostuvo que vengar su muerte es "un deber y un derecho legítimo" de la república islámica.
En paralelo, el país activó un mecanismo institucional para garantizar la continuidad del poder. El ayatolá Alireza Arafi fue designado miembro de un consejo de liderazgo interino, junto al presidente y el jefe del Poder Judicial, que gobernará hasta que la Asamblea de Expertos nombre un nuevo líder supremo permanente.
La escalada se expandió rápidamente por la región. Irán atacó por segundo día consecutivo objetivos en Qatar, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos e Irak, mientras misiles activaron sirenas en Jerusalén. En Pakistán, al menos ocho personas murieron en Karachi durante protestas frente al consulado estadounidense, y en Bagdad cientos de manifestantes intentaron ingresar a la Zona Verde, donde se ubica la embajada de Estados Unidos. El Consejo de Seguridad de la ONU realizó una reunión de emergencia y el organismo nuclear internacional convocó a una sesión extraordinaria sobre Irán a pedido de Rusia.
Un acusado por el atentado a la AMIA encabeza la Guardia Revolucionaria en Irán
Irán designó al general de brigada Ahmad Vahidi como el nuevo comandante en jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, en un movimiento que posiciona al frente de la fuerza a un militar que se encuentra "prófugo de la Justicia argentina" por su rol en el atentado terrorista a la AMIA de 1994.
El nombramiento, informado por la agencia iraní Mehr, se produce en un contexto de acefalía forzada tras la muerte del anterior jefe, el general Mohamad Pakpur, quien falleció durante los recientes ataques de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní.
Vahidi, quien ya ocupó cargos de relevancia en el pasado, es uno de los principales acusados por la voladura de la mutual judía en Buenos Aires y cuenta con pedidos de captura internacional vigentes.
La reestructuración del mando militar surge como respuesta inmediata a la pérdida de las máximas figuras del poder en Teherán.
Además de confirmarse el fallecimiento de su líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, el régimen ratificó que en las incursiones aéreas murieron el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, el general de división Abdorrahim Musaví; el ministro de Defensa, el general de brigada Aziz Nasirzadeh; y el secretario del Consejo de Defensa, Ali Shamjani.
En este escenario de crisis institucional, la designación de Vahidi reafirma la línea dura del organismo castrense, a pesar de las alertas rojas que pesan sobre su figura por delitos de terrorismo internacional.