Máxima tensión en Israel: mensajes de alerta, misiles y temor a que el conflicto escale a nivel mundial
La situación en Israel ingresó en una nueva fase de máxima tensión, con el país bajo estado de emergencia y una escalada militar que amplía su alcance más allá de sus fronteras.
Desde el sábado pasado, el conflicto se intensificó con ataques que impactaron no sólo en territorio israelí, sino también en el Líbano e incluso en Chipre, miembro de la Unión Europea, lo que alimenta temores sobre una eventual expansión regional o global.
Las autoridades israelíes mantienen activado el sistema de alertas en todo el país. Los teléfonos celulares reciben notificaciones constantes que advierten sobre inminentes ataques y ordenan buscar refugio inmediato. La rutina cotidiana quedó alterada por sirenas frecuentes, interceptaciones aéreas y explosiones derivadas del funcionamiento del sistema de defensa antimisiles Iron Dome, que vuelve a operar de manera intensiva ante las andanadas lanzadas desde Irán.
Los misiles superan la cúpula de acero
Aunque el sistema intercepta la mayoría de los proyectiles, no logra neutralizarlos todos. El comando central de las Fuerzas de Defensa de Israel informó que un misil impactó en la ciudad de Be’er Sheva, en el sur del país, y dejó 19 heridos. En la víspera, otro ataque alcanzó Beit Shemesh, a unos 30 minutos de Jerusalén, y provocó la muerte de 9 personas. Entre las víctimas fueron identificados tres hermanos: Sarah Bitton, de 13 años; Avigail Bitton, de 15; y Jacov Bitton, de 16.
El impacto de la ofensiva se traduce también en una parálisis casi total de la actividad. Comercios, oficinas y centros educativos permanecen cerrados, con excepción de los servicios esenciales como supermercados y farmacias. Las playas de ciudades costeras como Tel Aviv y Haifa fueron clausuradas al público y la Ciudad Vieja de Jerusalén permanece restringida, con acceso limitado a residentes, ante la falta de refugios públicos en esa zona.
En paralelo, el Gobierno ordenó la movilización de más de 100.000 reservistas y analiza una nueva operación militar en el Líbano contra Hezbollah, luego de que esa organización rompiera la tregua vigente desde octubre de 2024. La reactivación del frente norte añade un factor adicional de inestabilidad a un escenario ya complejo.
Analistas locales advierten que el actual conflicto difiere del enfrentamiento de 12 días con Irán ocurrido en junio pasado. En esta ocasión, los misiles impactan con mayor frecuencia en Jerusalén y otras áreas centrales del país, y la ofensiva iraní incluye amenazas hacia bases británicas en Chipre y objetivos vinculados a Europa y a monarquías árabes del Golfo. Esa ampliación del radio de acción es considerada uno de los elementos más preocupantes de la crisis.
Respaldo de la población hacia Netanyahu
Según publicó La Nación, en el plano interno, la ofensiva generó un cierre de filas en torno al primer ministro Benjamin Netanyahu. Diversas encuestas reflejan niveles de respaldo cercanos al 80%, con apoyo incluso de sectores opositores. Netanyahu calificó los ataques como acciones de "terroristas de Teherán contra civiles inocentes" y sostuvo que Israel apunta "a los tiranos de Teherán para proteger a los civiles".
El jefe de gobierno reiteró su advertencia sobre el riesgo de que Irán desarrolle y despliegue armamento nuclear. "He dicho durante muchos años que amenazan no sólo a Israel y no sólo a Estados Unidos. Ellos gritan: ‘Muerte a Israel, muerte a Estados Unidos’. Ese es su objetivo final. Pero dije que también apuntarían a los que se encuentran en el medio, que apuntarían a Europa. Lo hicieron", afirmó. Y agregó: "Y si este régimen, este régimen terrorista como nunca hemos visto en el mundo, consigue armas nucleares y los medios para lanzarlas -misiles balísticos, misiles balísticos intercontinentales-, amenazarán a toda la humanidad. Así que nos propusimos protegernos. Pero al hacerlo, protegemos a muchos otros".
Netanyahu también agradeció públicamente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, "por unirse a nosotros en este esfuerzo crucial para salvar el mundo".
Mientras continúan las sirenas y las alertas en distintas regiones del país, Israel permanece bajo estado de guardia permanente, con restricciones a la circulación y reuniones públicas prohibidas. La evolución del conflicto, que ya impacta en los mercados internacionales por el alza del petróleo y el gas y en el tráfico aéreo por la cancelación de vuelos, mantiene en alerta a la comunidad internacional ante el riesgo de una escalada de consecuencias imprevisibles.