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Messi, Trump y un debate político en Argentina, destaca The New York Times

La celebración del equipo estadounidense en Washington terminó eclipsada por un choque político que reavivó tensiones en el país sudamericano
14/03/2026 - 12:12hs
Messi, Trump y un debate político en Argentina, destaca The New York Times

Lionel Messi llegó a la Casa Blanca para una celebración deportiva de rutina. Lo que debía ser un acto protocolar por la Copa MLS 2025 se transformó en dinamita política que explotó en Argentina y arrastró al astro del fútbol al centro de un debate ideológico feroz.

El capitán de la selección argentina acompañó a su equipo, el Inter Miami, en una visita al presidente Donald Trump. La estrella mundial del fútbol mantuvo su histórico silencio sobre temas políticos. Pero esa neutralidad no alcanzó para salvarlo de la tormenta, según un análisis de The New York Times.

Messi, Trump y un debate político en Argentina, según The New York Times

Trump aprovechó el evento para lanzar declaraciones explosivas. Habló de la demolición del ejército iraní y del cambio de régimen en Cuba. Una ceremonia deportiva se convirtió en tribuna política, y Messi quedó atrapado en el centro del escenario.

El presidente de Argentina, Javier Milei, aliado clave de Trump, celebró el encuentro como un triunfo simbólico entre el héroe futbolístico más célebre del país y el mandatario estadounidense. Del otro lado, los sectores críticos de Trump acusaron a Messi de legitimarlo con su presencia.

Las redes sociales argentinas se incendiaron. Periodistas, políticos y ciudadanos analizaron cada gesto de Messi durante el acto. Algunos lo defendieron, otros lo acusaron de complicidad con un gobierno que genera rechazo en amplios sectores.

Ángel Cappa, exfutbolista y exentrenador argentino, hoy reconocido comentarista, no se guardó nada. "Fue como una cachetada", escribió en una entrada de su blog titulada "Qué lástima, Messi". La frase resumió el sentimiento de decepción que expresaron muchos.

En los programas de radio y televisión argentinos, de acuerdo al análisis de The New York Times, se hizo un análisis casi forense del lenguaje corporal del futbolista. Los medios escudriñaron su sonrisa tímida, su postura, cada segundo de su presencia junto a Trump para determinar si se veía cómodo o incómodo.

Argentinos de izquierda y derecha reclutaron a Messi en las filas del trumpismo, aunque el futbolista jamás haya expresado una posición política pública. La polarización del país encontró en esta visita un nuevo campo de batalla.

Dos décadas de silencio político que no alcanzaron

Messi lleva más de 20 años de carrera futbolística. Durante todo ese tiempo se esforzó por mantenerse al margen de la política. Nunca dio declaraciones sobre gobiernos, candidatos o ideologías.

Esa estrategia de neutralidad le permitió construir una imagen global sin enemigos políticos. Pero la visita a la Casa Blanca demostró que en tiempos de extrema polarización, el silencio también se interpreta.

El futbolista no hizo ningún comentario sobre el acto con Trump. Los representantes del Inter Miami tampoco respondieron a solicitudes de medios internacionales. El mutismo se mantuvo, pero no sirvió para apagar el fuego.

Algunos equipos y atletas estadounidenses han renunciado a visitar la Casa Blanca en los últimos años para evitar reunirse con presidentes con los que no están de acuerdo o verse envueltos en el tipo de escrutinio al que se enfrentó Messi.

Cuando el deporte y la política chocan en la Casa Blanca

La tradición de que equipos campeones visiten la Casa Blanca existe desde hace décadas. Pero en los últimos años se convirtió en un acto cargado de simbolismo político. Varios atletas y equipos rechazaron la invitación de distintos presidentes.

De acuerdo con The New York Times, en el caso de Messi, la situación tiene una complejidad adicional. Es argentino, no estadounidense. Su presencia no implica las mismas connotaciones que para un deportista nacido en Estados Unidos.

Pero la conexión entre Trump y Milei, los dos presidentes involucrados, agregó una capa extra de tensión. Argentina vive su propia polarización política intensa, y cualquier vínculo con Trump se lee en clave local.

El compromiso histórico de Messi con la neutralidad política pareció diluirse en segundos. La foto junto a Trump bastó para que sectores opuestos del espectro ideológico argentino lo reclamaran como propio o lo repudiaran.

La visita dejó una lección clara: en tiempos de extrema polarización global, hasta una celebración deportiva puede convertirse en campo minado político. Y ni siquiera el futbolista más famoso del mundo puede esquivar todas las balas.