Gigante bancario en problemas: posibles despidos y medidas de fuerza
El sector financiero argentino atraviesa semanas de extrema sensibilidad, donde la rentabilidad de las entidades choca de frente con la estabilidad laboral de miles de empleados. En este escenario, el Banco Supervielle se convirtió en el epicentro de un conflicto que no parece tener una resolución sencilla en el corto plazo. La Asociación Bancaria, el gremio que nuclea a los trabajadores del sector, encendió las alarmas tras denunciar una serie de maniobras que apuntan al achique de la estructura de la entidad, poniendo en jaque el sustento de decenas de familias.
La situación no es aislada, sino que se enmarca en un proceso de reconfiguración del sistema bancario local, que busca desesperadamente reducir costos operativos ante un panorama macroeconómico desafiante. Sin embargo, en el caso específico del Supervielle, la tensión escaló a niveles de conflicto directo, con asambleas y posibles medidas de fuerza que amenazan con resentir la atención al público en diversas sucursales del país.
El plan de lucha de La Bancaria por los 70 despidos
El núcleo del conflicto reside en la denuncia firme del gremio sobre la pérdida de puestos de trabajo y el cierre sistemático de dependencias. Según fuentes sindicales, la entidad inició un proceso de desvinculaciones que afectaría a unos 70 trabajadores, una cifra que para el sindicato liderado por Sergio Palazzo resulta inaceptable en el actual contexto social. La Bancaria sostiene que estos movimientos no son casuales, sino que forman parte de una estrategia de vaciamiento de ciertas áreas clave para la atención al cliente.
Además de los despidos directos, el gremio apunta contra la precarización laboral que se estaría dando a través de empresas satélites del grupo, como es el caso de Espacio Cordial, que según apuntan podría cerrar en las próximas semanas. La denuncia radica en que se estarían realizando tareas netamente bancarias bajo encuadres convencionales distintos, lo que supone una pérdida de derechos y salarios para los operarios.
Banco Supervielle y los números en rojo: el trasfondo financiero del ajuste
Para comprender la magnitud de la crisis en el Banco Supervielle, es necesario mirar debajo de la superficie de los balances. La entidad reportó recientemente pérdidas que ascienden a los $48.500 millones, un golpe financiero devastador que explica, en gran medida, la urgencia por recortar gastos. Este rojo en las cuentas no solo se debe a la caída del consumo y la recesión económica general, sino también a un incremento alarmante en los índices de morosidad de su cartera de clientes.
El aumento de la morosidad crediticia golpea directamente la solvencia del banco, obligándolo a incrementar sus previsiones por riesgo de incobrabilidad. En un sistema donde el crédito se volvió un bien escaso y costoso, el Supervielle se encuentra en una posición de vulnerabilidad que lo obliga a tomar decisiones drásticas. El problema es que, para el sindicato, este ajuste financiero se está descargando exclusivamente sobre los hombros de los trabajadores, sin explorar alternativas que preserven el empleo y la operatividad de las sucursales.
Un sistema financiero que se achica: el cierre de 300 sucursales
El drama del Supervielle es, en realidad, un síntoma de una enfermedad que afecta a buena parte del sistema financiero argentino. En los últimos dos años, se estima que cerraron cerca de 300 sucursales bancarias en todo el territorio nacional. Este fenómeno responde a un doble motivo: por un lado, la digitalización acelerada de la banca (home banking y apps) que reduce la necesidad de presencia física; por el otro, la necesidad imperiosa de los bancos de recortar gastos fijos para sobrevivir a la caída de sus márgenes de ganancia.
Por el otro, influye la morosidad récord en máximos de 20 años. En enero, la proporción de argentinos que dejaron de pagar sus créditos bancarios o el resumen de sus tarjetas creció al 10,3%. Un año antes, esa cifra era de solo el 2,67%. En cuanto a los préstamos personales, la incobrabilidad llegó al 13,2%.
Las entidades financieras recortan gastos y achican personal: de hecho, desde 2023 cerraron casi 300 sucursales en todo el país.
Los datos son contundentes. A fines del 2023, en el país había 4.414 sucursales bancarias; ese número se redujo a 4.336 en 2024 y cerró el 2025 en 4.131: es decir que, en dos años cerraron 283 bancos.
En ese contexto, las entidades redirigen sus inversiones hacia el desarrollo tecnológico y, en paralelo, expanden esquemas alternativos como las corresponsalías -espacios de atención presencial bajo acuerdos comerciales- para garantizar servicios básicos sin necesidad de sostener estructuras tradicionales.
Sin embargo, dentro de la industria admiten que la digitalización no explica por sí sola este proceso. La necesidad de recortar gastos gana cada vez más peso en la toma de decisiones. A esto se suma un escenario de mayores exigencias regulatorias, que obligan a inmovilizar parte de la liquidez y a absorber pérdidas financieras, como las que generó la caída en la cotización de bonos durante 2025.
Banco Santander, otra entidad en la mira de La Bancaria
El Banco Santander es una de las entidades que llevó a cabo el cierre de decenas de sucursales en el último tiempo y es por eso que está en la mira del sindicato. De hecho, días atrás el secretariado nacional de la Asociación Bancaria (AB) dispuso el estado de alerta y movilización ante "los recientes procesos de achiques, despidos y cierres de sucursales efectuados por distintas entidades bancarias". Desde el año pasado, la organización gremial viene advirtiendo sobre el plan de ajuste del Banco Santander, de liquidación de unas 40 sucursales.
En un documento firmado por el secretario General, Sergio Palazzo y de Prensa, Claudio Bustelo, subrayaron que están en contra del cierre de sucursales y los despidos.
La Bancaria anunció una reunión para el 31 de marzo, donde "los cuerpos orgánicos del Sindicato determinarán los pasos a seguir y facultará a tomar las acciones gremiales correspondientes, en aquellas instituciones bancarias que continúen con esta política de persecución, aprietes, hostigamiento y cierres de sucursales, con las consecuentes pérdidas de puestos de trabajo".
Sucede que el Banco Santander encabeza el recorte de red física entre las principales entidades privadas del país. En poco más de dos años redujo más de una cuarta parte de sus sucursales y enfrenta cuestionamientos gremiales por el impacto laboral.
De acuerdo con los últimos datos públicos del sector, la entidad pasó de operar cerca de 395 sucursales en 2022 a aproximadamente 297 hacia fines de 2025. Es decir, eliminó casi 100 puntos de atención en poco más de dos años, lo que representa una contracción superior al 25%. La magnitud del recorte no tiene parangón entre los principales bancos privados.
Desde la entidad, en cambio, relativizan la magnitud del número difundido por el gremio. Fuentes del banco indicaron que los cierres se realizaron con la debida anticipación a empleados y clientes. Además, subrayan que la tendencia responde a la transformación del comportamiento de los usuarios.
Santander agrega que más del 90% de las transacciones ya se realizan a través de canales digitales. La asistencia presencial a sucursales, según datos internos difundidos por la entidad, cayó alrededor de 30% interanual. Además, más del 60% de los nuevos clientes se incorpora hoy de manera completamente online. El mensaje del banco es que la red física dejó de ser el eje del negocio.
La reducción de sucursales no es exclusiva de Santander. El sistema financiero argentino en su conjunto viene achicando su red física en los últimos años. Sin embargo, la intensidad del recorte varía según la entidad.
Banco Macro también redujo oficinas, aunque en gran medida por la integración de Itaú, lo que generó superposición territorial. BBVA mostró una disminución más moderada de locales y, en algunos períodos, incluso registró una leve expansión de personal. Grupo Financiero Galicia, tras absorber la operación local de HSBC, incrementó su red respecto del año anterior, aunque todavía se encuentra reordenando su estructura.
En ese contexto, Santander aparece como el banco que lidera el recorte neto en términos absolutos entre los grandes privados.