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Seguro tenés un sobre de esta sopa instantánea en tu cocina: los riesgos para la salud de los que pocos hablan

Expertos analizan la presencia de químicos artificiales, potenciadores y aditivos en alimentos listos para preparar que se consumen habitualmente
13/05/2026 - 18:30hs
Seguro tenés un sobre de esta sopa instantánea en tu cocina: los riesgos para la salud de los que pocos hablan

Las sopas Knorr llegaron a 8 de cada 10 hogares argentinos. Así lo confirmó Ana Hernández Hermida, Brand Manager de Knorr Argentina. La marca domina un mercado latinoamericano que en 2024 alcanzó los u$s4.025 millones, con Unilever como uno de los principales actores de la región.

Según publicó la periodista  Natalia Kiako en el sitio EconomiaSustentable.com, la presencia masiva de estas sopas instantáneas se explica por la conveniencia y una percepción de producto saludable. Pero la realidad nutricional cuenta otra historia.

Knorr ofrece tres líneas: caldos claros con pastas (caracolitos, cabellos de ángel, municiones), sopas crema y sopas Quick. Estas últimas son las instantáneas que se preparan directamente en la taza con agua hirviendo. Por conveniencia, las Quick ganan terreno, aunque las diferencias nutricionales entre las tres líneas son menores de lo que podría imaginarse.

Los sabores con mayor rotación histórica son la Crema de vegetales y Quick de vegetales. El público las elige bajo la apariencia de una opción saludable. La Crema de zapallo tiene su pico de ventas en otoño e invierno.

El exceso de sodio que equivale a papas fritas de paquete

"Jamás recomendaría este tipo de productos", explicó Andrea Graciano, licenciada en Nutrición (UBA, MN 2598). "Las sopas y caldos envasados nos hacen creer que estamos consumiendo algo que en realidad no es, una característica distintiva de los ultraprocesados en general".

La especialista es tajante: "Creemos que estamos tomando una sopa de verduras, pero lo que hay en el plato es bastante diferente desde el punto de vista nutricional en comparación con una sopa casera".

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Especialistas cuestionan que estos productos se presenten como opciones saludables

El dato más cuestionable es el exceso de sal. Una sola porción puede contener más de 600 mg de sodio. Esto representa entre 25% y 30% de la ingesta diaria recomendada, según indicó EconomiaSustentable.com.

Para dimensionarlo: es tanto como el contenido de sal en algunas papas fritas de paquete. El consumo excesivo de sodio eleva la presión arterial. Aumenta drásticamente el riesgo de enfermedades cardiovasculares, infartos y accidentes cerebrovasculares (ACV).

También genera daños renales graves y se asocia con 1,89 millones de muertes anuales a nivel global, según datos de la Organización Mundial de la Salud.

Curiosamente, en la página web oficial de Knorr Argentina el dato del aporte de sodio es omitido completamente. La pestaña que detalla con prolijidad el resto del perfil nutricional de todas las sopas lo excluye.

El dato está accesible por ley en el paquete. También en portales de supermercados grandes como Jumbo.

Casi todos los sabores, de todas las líneas, tienen suficiente cantidad para portar el rotulado frontal obligatorio que advierte sobre el exceso de sodio. Las únicas excepciones sin sello negro son la Quick Balance y la Sopa de Letras baja en sodio, según indicó EconomiaSustentable.com.

Glutamato monosódico hasta en las versiones "saludables"

Incluso la Balance, de apariencia más saludable, contiene glutamato monosódico. Este famoso potenciador del sabor está asociado a síntomas como dolores de cabeza, sudoración, mareos y opresión en el pecho.

Además, puede aumentar la grasa corporal. Genera dependencia y fomenta inflamación crónica, según indicó EconomiaSustentable.com.

Más harina y almidón que vegetales en el plato

Para dar cuerpo a estos productos sin apelar a recursos de una cocina doméstica, la industria usa almidones en grandes cantidades. En las sopas "Crema", donde la textura es protagónica, hay una alta proporción de harina refinada de trigo y almidón de maíz.

La sopa Crema de Vegetales de Knorr tiene como primer ingrediente la harina. Como segundo, el almidón. Recién después aparece cualquier verdura.

El orden en el listado implica cantidad, de mayor a menor. Sin saber la fórmula exacta del producto, la noción es clara: una gran proporción de sustancias feculentas por encima de los vegetales que promete.

Almidón y harina refinada equivalen a calorías vacías en el plato. Esto es, mayor densidad calórica sin aporte de nutrientes. La sopa crema de choclo, por ejemplo, tiene más harina que vegetales en su composición.

Contrario a lo que podría suponerse, la sopa Quick de zapallo, de textura más ligera, tiene almidón de papa como primer ingrediente, según indicó EconomiaSustentable.com.

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El consumo frecuente de estas sopas podría impactar especialmente en personas problemas de base

Azúcar en todas las versiones, incluso las más "naturales"

Todas estas sopas tienen azúcar. En la mayoría de los casos combinan la versión más identificable para el consumidor, que figura como azúcar en la lista, junto a otros dos ingredientes más opacos: maltodextrina y jarabe de glucosa.

Ambos son formas de azúcar más estables o económicas para la industria. Hay azúcar incluso entre los ingredientes de la Sopa de Letras y la Quick Balance de vegetales. Son las dos sopas de presentación más natural, sin sellos negros, pero igual contienen azúcares agregados.

Los aditivos que persisten y los que desaparecieron

En cuanto a aditivos y conservantes, varían según el sabor elegido. Es donde Knorr más ha adaptado sus productos para evitar cuestionamientos.

Algunos colorantes vinculados con hiperactividad en niños desaparecieron de las listas de ingredientes. Persiste, sí, la goma xántica en varios sabores, según indicó EconomiaSustentable.com.

El problema de fondo: bajo valor nutricional real

Si ampliamos la mirada, un problema que plantean estos productos es su bajo valor nutricional. Mientras suman calorías, tienen un muy bajo aporte en términos de proteínas, fibra y vitaminas.

"La pérdida de las habilidades culinarias es central para explicar la elección de estos productos", remató Andrea Graciano. "Hacer una sopa de verduras casera no es demasiado trabajoso ni requiere tantos conocimientos técnicos".

La nutricionista es clara: "Estamos tan desvinculados de la cocina que nos resulta esforzado o complejo algo que no lo es. Quizás es simple y práctico consumir una sopa ultraprocesada, pero no deja de ser simple también hacer una versión casera".

Sin abuso de almidones, de aditivos, de sustancias que nutricionalmente no nos hacen bien y no necesitamos. Esa es la diferencia entre lo que creemos que tomamos y lo que realmente consumimos.

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