NASA prepara el primer vuelo del X-59: el avión supersónico que uniría Londres y Nueva York en 3 horas
La aviación comercial se encuentra a pocos pasos de una transformación histórica que promete revivir la era de los vuelos transatlánticos ultrarrápidos. La NASA y la compañía Lockheed Martin finalizaron los preparativos técnicos para ejecutar, durante este mes de junio de 2026, el primer vuelo supersónico del avión experimental X-59 QueSST.
El objetivo fundamental de esta misión es demostrar que una aeronave puede superar la velocidad del sonido sin generar el destructivo impacto acústico que obligó al retiro del mítico Concorde en 2003.
El proyecto forma parte de la iniciativa Low-Boom Flight Demonstration. De cumplir con las expectativas de diseño, el desarrollo abrirá la vía legal y tecnológica para reintroducir aeronaves de pasajeros capaces de conectar grandes capitales globales en una fracción del tiempo actual.
X-59 QueSST: cómo funciona el avión supersónico de la NASA
La principal innovación del X-59 radica en su diseño aerodinámico. La aeronave mide 30 metros de largo, cuenta con una envergadura de 9 metros y posee una nariz extremadamente alargada que representa cerca de un tercio de su longitud total.
Esta configuración fue diseñada para evitar que las ondas de choque se combinen durante el vuelo. Gracias a ello, el tradicional estampido sónico se transforma en un sonido mucho más tenue, comparable al cierre de la puerta de un automóvil o a un trueno distante de aproximadamente 75 decibeles.
La aeronave podrá volar a 16.800 metros de altitud y alcanzar una velocidad de Mach 1.4, equivalente a unos 1.488 kilómetros por hora. Para lograrlo utiliza motores General Electric F414-GE-100 ubicados en la parte superior del fuselaje, una decisión que también contribuye a reducir el ruido percibido desde la superficie.
Otro de los desafíos técnicos fue la ausencia de parabrisas frontal. Para resolverlo, los ingenieros incorporaron un Sistema de Visión Externa (XVS), compuesto por cámaras de alta definición y pantallas que permiten al piloto visualizar el entorno en tiempo real.
Avión supersónico: el objetivo de unir Londres y Nueva York en tres horas
El primer vuelo previsto para junio marcará el inicio de una extensa etapa de pruebas. Durante el resto de 2026, la NASA evaluará el comportamiento de la aeronave y verificará la seguridad del diseño antes de avanzar hacia una fase más ambiciosa.
A partir de 2027, el X-59 sobrevolará distintas ciudades de Estados Unidos para analizar cómo perciben los habitantes el ruido generado durante los vuelos supersónicos. Los datos recopilados serán presentados ante organismos reguladores como la Organización de Aviación Civil Internacional y la Administración Federal de Aviación.
La meta es lograr una actualización de las normas que actualmente restringen los vuelos supersónicos sobre tierra firme. En lugar de basarse únicamente en la velocidad de la aeronave, las futuras regulaciones podrían considerar el nivel real de ruido percibido por las comunidades.
La iniciativa representa además un nuevo intento de recuperar el transporte supersónico de pasajeros más de dos décadas después de la retirada definitiva del Concorde en 2003. A diferencia de aquel histórico avión, cuya operación estaba limitada principalmente a rutas oceánicas por cuestiones acústicas, el X-59 busca demostrar que los vuelos a velocidades superiores al sonido pueden convivir con los entornos urbanos.
De cumplirse con las expectativas, trayectos como Londres-Nueva York podrían completarse en alrededor de tres horas, lo que sería una nueva etapa para la aviación comercial internacional.