Trump aseguró que el domingo se firma la paz entre Estados Unidos e Irán
El escenario geopolítico global se encuentra a las puertas de un giro histórico que podría transformar de manera definitiva las relaciones internacionales y el equilibrio de poder en Medio Oriente. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció de forma oficial que este domingo está prevista la firma de un trascendental acuerdo de paz con el régimen de Irán. Según detalló el mandatario norteamericano a través de su plataforma Truth Social, el tratado no solo busca poner fin al conflicto bélico desatado tres meses atrás tras la ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos contra territorio iraní, sino que prevé de manera inmediata la reapertura total del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas y críticas para el transporte global de petróleo.
La confirmación por parte de la Casa Blanca llegó en sintonía con las declaraciones emitidas por el Gobierno de Pakistán, nación que ha venido desempeñando un rol clave como mediador internacional junto a Qatar, Egipto y Turquía. El primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, ratificó mediante un mensaje público que ambas potencias se encuentran más cerca que nunca de un entendimiento y que los equipos diplomáticos ultiman los detalles para una rúbrica que se concretará de forma virtual por estrictas razones logísticas, dando paso a una agenda de conversaciones técnicas presenciales durante la semana entrante.
A pesar del optimismo expresado por Washington e Islamabad, las autoridades de Teherán aportaron una dosis de cautela a la jornada. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, desmintió que el denominado Memorándum de Entendimiento de Islamabad vaya a ser firmado este domingo de forma fehaciente, argumentando que aún resta resolver ciertas reservas de la contraparte sobre el proceso y aclarando que, en esta instancia, el documento se enfoca primordialmente en el cese de las hostilidades y la extensión del alto el fuego vigente desde abril por un plazo de 60 días, dejando la discusión del programa atómico para etapas posteriores. Sin embargo, el funcionario reconoció la alta probabilidad de que el pacto se selle en los días subsiguientes y remarcó la importancia de que Irán reciba las compensaciones correspondientes por los servicios prestados en el estrecho de Ormuz.
Por su parte, Donald Trump se mostró inflexible respecto a las condiciones del nuevo tratado y aprovechó la oportunidad para criticar de manera enfática el Plan de Acción Integral Conjunto alcanzado por la administración de Barack Obama en 2015, al cual tildó de ser un camino fácil y suave hacia el desarrollo de armamento atómico. El líder republicano diferenció de forma tajante su estrategia actual al asegurar que la relación con Irán es completamente distinta y mucho mejor que en el pasado. En ese sentido, puntualizó que bajo su propuesta no habrá absolutamente ningún intercambio de dinero ni transferencias de miles de millones de dólares en efectivo como ocurrió en la gestión demócrata previa, afirmando que el régimen ya no quiere ni tendrá un arma nuclear, ya sea mediante compra, desarrollo o cualquier otra vía de adquisición.
Al profundizar en las cláusulas de seguridad y control, el presidente estadounidense adelantó un polémico plan operativo para el mediano plazo. Trump aseguró que, en el momento adecuado y cuando todo el territorio se encuentre en absoluta calma, las fuerzas armadas de los Estados Unidos intervendrán de forma directa para retirar el uranio y el material nuclear que actualmente se encuentra enterrado bajo las montañas de granito iraníes, una tarea para la cual destacó el rol de sus bombarderos B-2 y sus pilotos, con el fin de desmantelar y destruir de manera definitiva dichos componentes, ya sea en suelo de Irán o dentro del propio territorio estadounidense.
Hacia el cierre de sus declaraciones, el mandatario norteamericano matizó su postura manifestando su deseo de trabajar conjuntamente con Irán y con la totalidad de las naciones de Medio Oriente durante muchos años, expresando sus expectativas de que el proceso de pacificación se desarrolle de forma rápida, sencilla y sin contratiempos. No obstante, y fiel a su estilo de negociación, Trump no dudó en lanzar una advertencia final ante la posibilidad de que Teherán decida dar marcha atrás con lo pactado para el domingo, asegurando de forma tajante que Washington posee una alternativa militar definitiva y preestablecida para usar contra el país islámico en caso de que fracase la vía diplomática virtual.