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Aseguran que el pollo superó a la carne como la proteína más consumida en Argentina

El director ejecutivo del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) asegura que no tiene que ver solo con el precio de uno y otro producto
04/07/2026 - 19:00hs
Aseguran que el pollo superó a la carne como la proteína más consumida en Argentina

El mercado alimentario en la Argentina alcanzó un hito histórico al registrarse una modificación sin precedentes en el podio de la ingesta de alimentos. El pollo se convirtió, por primera vez, en la proteína animal más consumida del país, alcanzando un promedio cercano a los 50 kilos por habitante al año y desplazando de este modo a la carne vacuna de un liderazgo que históricamente parecía inamovible. Para el director ejecutivo del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), Carlos Sinesi, este fenómeno no responde únicamente al factor del precio, sino a una profunda transformación de la industria basada en la innovación, la eficiencia y la adaptación a las nuevas exigencias de los ciudadanos.

El directivo sostuvo que el sector atraviesa un buen presente tras haber recuperado el estatus sanitario luego de superar los brotes de influenza aviar, destacando el trabajo coordinado junto al SENASA para mantener abiertas las vías comerciales con el exterior. En declaraciones radiales, Sinesi detalló que "Hoy estamos libres nuevamente de influenza aviar desde hace un par de meses y tratando de restablecer los pocos mercados que todavía permanecen cerrados, como China y la Unión Europea". Asimismo, remarcó que la Argentina cuenta con un sistema de zonificación reconocido internacionalmente: "Tenemos más de 70 destinos que aceptan la zonificación. Si aparece un brote, solamente se restringe esa zona y el resto del país puede seguir exportando. Ese trabajo es clave para nuestra actividad".

Al analizar las causas de este crecimiento, el ejecutivo recordó que el cambio cultural comenzó hace más de dos décadas, período en el cual la industria experimentó un salto exponencial al pasar de producir 700 mil toneladas a más de 2,5 millones de toneladas anuales, al tiempo que se multiplicaron los mercados de exportación. Según su óptica, las costumbres de los consumidores se modificaron de manera radical, ya que "antes se compraba un pollo entero una o dos veces por semana. Hoy la gente compra pechuga, milanesas, alas, patamuslo o productos listos para cocinar. Hay mucha más segmentación y practicidad". Sinesi añadió que la facilidad de preparación fue determinante para consolidar el consumo diario, explicando que "Llegás a tu casa, cocinás una pechuga en cinco minutos y ya estás comiendo. Eso también ayudó muchísimo al crecimiento del consumo".

La desmitificación de las hormonas y el rol de la tecnología

Uno de los puntos centrales en los que el titular de CEPA hizo hincapié fue en desmentir de manera categórica la antigua creencia popular sobre la utilización de hormonas artificiales para acelerar el crecimiento de las aves en las granjas. Al respecto, fue tajante y manifestó: "No hablamos de un mito porque los mitos suelen tener algo de realidad. Acá no hay absolutamente nada de realidad". Para ejemplificar la imposibilidad de este procedimiento, trazó un paralelismo futbolístico: "A Messi le dieron hormonas de crecimiento cuando tenía 12 años. En un pollo eso sería imposible porque el animal está listo para faena a los 45 días. No existe ninguna posibilidad biológica ni económica de hacerlo".

Sinesi aclaró que el rápido desarrollo de los animales responde exclusivamente al mejoramiento genético constante, una alimentación balanceada y la incorporación de avances de vanguardia en las etapas de crianza. De acuerdo con su explicación, "la genética mejora permanentemente, el alimento es excelente y hoy incluso se utiliza inteligencia artificial para optimizar el bienestar del animal. Todo eso hace que crezca más rápido y con mayor eficiencia". En la actualidad, un pollo promedio destinado al mercado interno alcanza un peso cercano a los tres kilos en un lapso de 44 a 46 días, logrando índices de conversión de apenas 1,6 kilos de alimento por cada kilo de carne producida. La magnitud de la actividad avícola argentina queda en evidencia con un dato contundente revelado por el directivo: "En la Argentina nacen mil millones de pollitos bebé por año".

La expansión internacional como el gran desafío a futuro

A pesar de que el consumo a nivel local se encuentra en niveles récord, las proyecciones de la cámara empresarial señalan que el verdadero potencial de crecimiento de la actividad avícola se encuentra ligado de forma directa al comercio exterior. Sinesi no dudó en afirmar que "El crecimiento futuro está basado en la exportación, sin ninguna duda". Actualmente, la producción nacional abastece a más de 70 destinos internacionales despachando garras hacia Asia, pechugas a Europa y Medio Oriente, alas a diversos mercados asiáticos y carne mecánicamente separada a África y Rusia.

Para el referente de CEPA, el horizonte del sector consistirá en sostener la competitividad y perfeccionar los esquemas de producción de manera diaria para no perder terreno frente a otros productores globales. "Hay que mejorar todos los días. No podemos dormirnos sobre los laureles. El consumo interno llegó a niveles históricos, pero el verdadero potencial de crecimiento está en seguir conquistando mercados internacionales", concluyó el directivo, dejando en claro la hoja de ruta para una industria que busca consolidar su liderazgo proteico en el país.

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