El contundente gráfico que muestra cómo se paraliza Argentina cuando juegan Messi y la Selección
El comportamiento del consumo de energía durante los compromisos de la Selección Argentina en el Mundial de Fútbol expone un patrón técnico previsible pero de magnitudes que no dejan de sorprender en cada ocasión, por la secuencia que se da minuto a minuto en las curvas de demanda de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa).
Las mediciones registradas en tiempo real reflejan de manera gráfica cómo la parálisis de la actividad industrial, comercial y residencial altera por completo la curva de carga interconectada del país. Este fenómeno se vio de forma nítida durante este último partido en el cual el conjunto albiceleste derrotó a la Selección de Egipto en instancias de octavos de final.
El inicio del encuentro futbolístico marcó el comienzo del desplome de la potencia demandada en el Sistema Argentino de Interconexión (SADI). A las 13:00, el operador mayorista del mercado eléctrico nacional informaba una carga de 21.445 megavatios (MW) distribuidos en todo el territorio.
Este nivel se situaba ya por debajo de las mediciones promedio para esa franja horaria en jornadas hábiles de invierno, lo cual expone una detención anticipada de tareas en talleres, dependencias públicas y comercios en la víspera del silbato inicial. Por el contrario el inicio de la mañana se había ubicado durante horas por encima, señalando el adelanto de tareas.
Más tensión en el juego, menos demanda
Con el desarrollo del juego, la contracción del consumo se profundizó de manera sostenida a medida que la población se iba acomodando frente a las pantallas de televisión. A las 13:50, coincidiendo con la finalización del tiempo extra del primer tiempo, la demanda eléctrica de la red se habia reducido hasta alcanzar los 20.047 MW. Los registros demuestran que durante los primeros 50 minutos de competencia se retiraron del sistema de distribución casi 1.400 MW de potencia.
El comportamiento del sistema interconectado nacional evidenció una breve recuperación técnica que coincide con el entretiempo del partido. A las 14:10, en pleno descanso de los jugadores, la curva de Cammesa detectó un repunte rápido que elevó la demanda a 20.538 MW.
Este pico parcial, conocido en la ingeniería de potencia como el "efecto televisión" o "efecto entretiempo", responde a la activación en simultáneo de la demanda de electrodomésticos, sistemas de bombeo de agua y dispositivos de iluminación en millones de hogares.
La fase más crítica de contracción en la carga se reportó sobre el cierre de la jornada deportiva, en coincidencia con los pasajes de mayor tensión en el campo de juego. A las 15:05, momento en que transitabann los últimos minutos del épico partido, el registro general del sistema mayorista marcó un piso de 18.778 MW de potencia exigida.
Esta cifra técnica representa la caída masiva del consumo no esencial del país, sosteniendo el vaciado energético mientras se mantenía la atención exclusiva sobre el desenlace del evento deportivo.
El desafío de compensar el sistema eléctrico
La magnitud del descenso de los niveles de potencia demandada se dimensiona de forma precisa al trazar una comparación estadística con las jornadas previas de operación de la red. A la misma hora del día anterior, bajo condiciones meteorológicas y de temperatura similares, la demanda del sistema eléctrico nacional se ubicaba en 21.659 MW.
La diferencia neta indica que el compromiso internacional de la Selección capitaneada por Lionel Messi sustrajo momentáneamente un total de 2.881 MW del sistema interconectado, un volumen que supera la capacidad instalada de cualquiera de las mayores centrales de generación del país.
Una vez consumada la victoria argentina frente al seleccionado de Egipto, el retorno de la población a las rutinas laborales, domésticas y comerciales habituales provocó un efecto rebote de características severas para la operación del despacho. A partir de las 15:05 comenzó un vertiginoso incremento de la carga que escaló hasta alcanzar nuevamente los 21.639 MW en un lapso inferior a las dos horas.
Esta vertiginosa tasa de rampa de subida impone exigencias severas a las centrales de reserva rápida, que debieron inyectar potencia de manera inmediata para balancear la frecuencia de la red nacional.
Para mitigar los riesgos derivados de estas fluctuaciones extremas de potencia, que alteran la estabilidad del SADI, el operador mayorista Cammesa aplica procedimientos preventivos específicos. Entre las medidas operativas habituales para estas ocasiones se destaca el uso estratégico del bombeo hidráulico en complejos como Río Grande y Los Reyunos, acumulando energía sobrante en los momentos de caída y disponiendo de una reserva instantánea para contener la rampa de restitución postpartido.