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ALERTA

En Argentina se abrieron las importaciones sin control y ahora ingresan millones de kilos de residuos tóxicos

El ingreso incontrolado de desechos, desde ropa hasta maquinaria, agrava la contaminación y afecta la salud pública en medio de la crisis ambiental
15/07/2026 - 18:30hs
En Argentina se abrieron las importaciones sin control y ahora ingresan millones de kilos de residuos tóxicos

La desregulación de importaciones en Argentina facilita el ingreso masivo de productos que se convierten rápidamente en residuos peligrosos. Ropa usada, juguetes tóxicos, neumáticos y maquinaria obsoleta amenazan la salud pública y el ambiente, según revela un informe del Círculo de Políticas Ambientales (CPA).

Desde diciembre de 2023, el gobierno de Javier Milei eliminó controles preventivos y los reemplazó por declaraciones juradas. Según informa la periodista Gabriela Ensinck en el sitio EconomiaSustentable.com, las modificaciones más sustantivas se concentraron en 2025 y 2026, muchas de ellas implementadas por decreto mediante facultades delegadas al Poder Ejecutivo.

Las medidas son presentadas oficialmente como una forma de reducir costos y agilizar el comercio. Sin embargo, el informe plantea interrogantes sobre la capacidad del Estado para garantizar estándares adecuados de seguridad, calidad y protección ambiental.

"Con estas desregulaciones el Estado Argentino resignó su capacidad de frenar el ingreso de productos peligrosos, trasladando el riesgo a la población y la carga económica a los gobiernos locales", señala Eugenia Testa, directora del CPA.

Uno de los principales riesgos es el ingreso de "residuos encubiertos". Esto incrementa la presión sobre sistemas municipales que ya enfrentan importantes desafíos de gestión y disposición final.

La avalancha de ropa usada que convierte a Argentina en basurero textil

Hasta 2022, el ingreso de textiles usados con fines comerciales estaba prohibido. Ese año venció el decreto que lo impedía.

De acuerdo con los datos de EconomiaSustentable.com, en 2024 se importaron 24 mil kilos de ropa usada. En 2025 ese número pegó un salto exponencial: ingresaron 4,6 millones de kilos de prendas al país.

El 90% de la ropa usada ingresa desde Chile por camión. El 84% lo hace a través de la aduana de Jujuy y tiene como destino principal el Área Metropolitana de Buenos Aires.

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Hasta 2022, el ingreso de textiles usados con fines comerciales estaba prohibido

El valor unitario promedio es de u$s1,2 por kilo, una cifra 15 veces inferior al precio de una prenda nueva (u$s18,4). Esta diferencia destruye empleo y producción local por imposibilidad de competir en costos.

Pero el impacto económico es solo parte del problema. Los textiles usados conllevan un grave riesgo sanitario y ambiental.

Por el exceso de oferta y la caída del consumo, la mayor parte de estas prendas no llega a venderse. Muchas terminan en rellenos sanitarios o basurales a cielo abierto.

"Se han importado fardos de ropa interior usada y prendas sin lavar", detalla el informe. Esto genera contaminación biológica y química, además de microplásticos, ya que la mayoría están fabricadas con fibras sintéticas.

Juguetes tóxicos y sin control que ponen en riesgo la salud infantil

La importación desregulada de juguetes representa otro ítem de alto riesgo, informa el portal EconomiaSustentable.com. Aquellos fabricados con plástico pueden contener sustancias químicas y aditivos tóxicos.

Los niños quedan expuestos mediante la manipulación constante o la ingesta accidental de micropartículas.

A partir de 2024, el Ministerio de Desregulación a cargo de Federico Sturzenegger eliminó los controles y requisitos técnicos. También redujo los aranceles de importación.

Hoy, el 50% de juguetes se importan a precios inferiores a u$s3 por kilo, un costo cercano al valor de la materia prima.

A falta de controles por parte del INTI, los juguetes ingresan mediante declaraciones juradas. Esto genera un aumento de residuos plásticos de corta vida útil.

Su degradación por radiación UV y abrasión produce microplásticos que son ingeridos por la fauna marina, mientras que la falta de información sobre su composición dificulta su reciclaje.

Cosméticos con microplásticos que la ley prohíbe pero igual ingresan

Desde 2019 rige una ley que prohíbe la fabricación e importación de artículos de higiene y cosmética que contengan microplásticos. La norma fue impulsada por el propio CPA. Sin embargo, la desregulación y falta de controles hacen que en la práctica no se cumpla.

A partir de 2025, diversas disposiciones de ANMAT flexibilizaron los controles para productos cosméticos, asegura EconomiaSustentable.com. En el caso de las importaciones, los reemplazaron por declaraciones juradas.

Los microplásticos (partículas menores a 5 milímetros) y los nanoplásticos (inferiores a 100 nanómetros) ingresan al organismo por la piel o al ser ingeridos.

Numerosos informes confirman que estas sustancias son "disruptores hormonales". Generan alteraciones en el metabolismo y muchos son potencialmente cancerígenos.

Pilas, baterías y neumáticos: los residuos más peligrosos que nadie controla

Las pilas y baterías suelen contener metales pesados como mercurio, cadmio y plomo con alto potencial contaminante.

Hasta 2025 regía una normativa que prohibía el ingreso de aquellas que superen límites máximos de estos componentes. Exigía requisitos técnicos como fecha de vencimiento y carcasa hermética. El INTI era el organismo único de control.

A partir del año pasado se desreguló la importación de estos productos. Se reemplazó el esquema de certificación previa por verificaciones posteriores a cargo de importadores o empresas privadas.

Esta medida abre paso al ingreso de productos potencialmente contaminantes y tóxicos cuya gestión al final de su vida útil representa un enorme desafío ambiental y sanitario.

El DNU 70/2023, firmado al inicio de la presidencia de Milei, derogó la prohibición para importar neumáticos usados. Esto generó una avalancha de neumáticos fuera de uso (NFU).

Su disposición final representa un grave problema sanitario. Al acumularse, las cubiertas usadas se convierten en zonas de cría de mosquitos, roedores y otros vectores de enfermedades infecciosas.

Además, su reciclado es sumamente complejo debido a la variedad de sus componentes: caucho, acero, fibra textil, químicos y aceites minerales.

En caso de incendio, estos materiales son difíciles de extinguir y acumulan gases, lixiviados y plagas.

A este panorama se suma el impacto económico. El ingreso de neumáticos usados y recauchutados representa una competencia desleal para la industria nacional.

Fue una de las causales del cierre de la emblemática planta de Fate y la pérdida de más de 900 empleos directos.

Maquinaria obsoleta de hasta 30 años que destruye la producción nacional

En medio de una aceleración tecnológica que exige equipamiento cada vez más avanzado, en mayo de este año el gobierno simplificó por decreto los requisitos para importar maquinaria usada.

La medida extendió su antigüedad permitida a 30 años.

Más allá del impacto para la producción nacional de estos equipos, especialmente en maquinaria agrícola y equipamiento médico donde Argentina se destacaba, la importación de máquinas viejas u obsoletas genera un grave problema ambiental.

"Su menor eficiencia energética y la presencia de componentes tóxicos al final de su vida útil representan un riesgo sanitario", advierte el informe del CPA.

Cómo impacta el ingreso de residuos en la economía y el trabajo argentino

Mientras Argentina abre sus puertas a los residuos del mundo, más de 150.000 recuperadores urbanos ven peligrar su sustento.

El precio del cartón cayó 60% el último año, señalan desde la FACCyR (Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores) y Jóvenes por el Clima.

Se destinan unos u$s9 millones anuales a importar ese material que podría recuperarse y reciclarse fronteras adentro.

La industria recicladora de plástico trabaja al 50% de su capacidad instalada, con costos crecientes y márgenes cada vez más exiguos, mientras aumenta la importación de plásticos usados que compiten deslealmente con el material recuperado localmente.

"El reciclado cayó 85 mil toneladas entre 2022 y 2024. En sólo dos años pasó de 318 mil toneladas a 233 mil", señaló José Luis Picone, director ejecutivo de la Cámara Argentina de la Industria de Reciclados Plásticos (Cairplas).

Lo hizo en el Congreso y Exposición Mundial de Residuos Sólidos de ISWA que se realizó a fines del año pasado en Buenos Aires.

De continuar esta tendencia, Argentina pasará muy pronto de ser granero a basurero del mundo.

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