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De hobby a abrir el primer bar de coctelería del Barrio 31: la historia de Juan Pablo Vela

Empezó haciendo tragos para amigos. Con la formación y apoyo de Accademia Branca, el programa gratuito de Fratelli Branca, abrió su propio bar

09/10/2026
Actualizado 19:12hs

Para Juan Pablo Vela, la coctelería empezó mucho antes de convertirse en un trabajo. Creció en el Barrio 31 y fue allí donde, casi como un juego, armó una mesa frente a su casa, sacó algunas botellas y comenzó a preparar tragos para amigos y vecinos.

No había entonces un proyecto gastronómico ni un plan para abrir un bar. Había curiosidad, ganas de aprender y una actividad que disfrutaba hacer.

"Al principio era eso: preparar tragos para mis amigos, probar cosas y ver qué les gustaba. No pensaba que iba a terminar viviendo de esto, mucho menos que iba a tener mi propio lugar. Lo hacía porque me gustaba y quería aprender cada vez más", cuenta.

Ese primer acercamiento terminó transformándose en una posibilidad laboral. Uno de los puntos de inflexión fue su ingreso a Accademia Branca, el programa gratuito de formación en coctelería impulsado por Fratelli Branca y con aval académico de UADE.

Hasta ese momento, buena parte de lo que sabía lo había incorporado de manera autodidacta. La capacitación le permitió sumar conocimientos técnicos, entender mejor el trabajo detrás de una barra y empezar a pensar la actividad como un oficio.

"Ahí me picó el bichito de verdad. Yo venía haciendo tragos como podía, mirando, preguntando y aprendiendo por mi cuenta. Cuando entré a la Accademia entendí que había un mundo detrás de la barra que no conocía. Y empecé a pensar: ‘Che, capaz puedo hacer algo con esto’", recuerda.

De aprender el oficio a abrir un bar en el Barrio 31

Juan Pablo Vela pasó de preparar tragos a sus familiares y amigos a tener un bar en el Barrio 31

Con el tiempo, aquella idea comenzó a tomar una forma concreta: tener un lugar propio. El vínculo con Fratelli Branca continuó después de su paso por Accademia, con nuevas instancias de capacitación y experiencias vinculadas al trabajo en la industria.

Pablo también participó de un Training Day junto a los Brand Ambassadors de la compañía y, mientras avanzaba con el proyecto de Tempo Bar 31, recibió materiales de barra, exhibición y producto para acompañar la puesta en marcha del espacio.

Pero había una cuestión que para él no estaba en discusión: el bar debía estar en el mismo lugar donde había comenzado todo.

"Podía irme a buscar laburo a otro lado, pero quería hacer algo acá. Mi familia está acá, mis amigos están acá, yo aprendí acá. Quería que ellos también pudieran venir, sentarse en mi bar y ver lo que había logrado hacer con algo que había empezado en la puerta de casa", dice.

Así nació Tempo Bar 31, el primer bar especializado en coctelería del Barrio Mugica.

El recorrido entre aquella mesa improvisada y una barra propia estuvo marcado por la formación y el trabajo, pero para Pablo el proyecto adquirió otra dimensión a medida que empezó a funcionar.

La posibilidad de que su experiencia pueda convertirse también en una puerta de entrada para otras personas del barrio es parte de lo que ahora busca construir.

"Hay pibes que por ahí nunca pensaron en trabajar en una barra porque ni siquiera tuvieron contacto con ese mundo. A mí también me pasó. Entonces, si alguien viene con ganas de aprender y yo puedo darle una oportunidad, para mí está buenísimo. Capaz después hace su propio camino", cuenta.

El interior de Tempo Bar 31, el primer bar especializado en coctelería en el Barrio 31

Formación y oportunidades para entrar a la industria

El caso de Pablo también permite entender uno de los objetivos que busca desarrollar Accademia Branca: que la capacitación no quede limitada a la incorporación de conocimientos técnicos, sino que pueda funcionar como un primer paso hacia nuevas experiencias laborales o proyectos propios.

El programa, impulsado por Fratelli Branca y con aval académico de UADE, está dirigido tanto a bartenders que buscan profundizar sus conocimientos como a personas que todavía no trabajan detrás de una barra y encuentran en la coctelería una alternativa de formación y desarrollo.

La participación es completamente gratuita y la propuesta combina contenidos relacionados con la preparación de tragos con conocimientos sobre servicio, industria y desarrollo profesional.

El recorrido está dividido en distintos niveles. El Nivel Inicial tiene 12 clases y el Nivel Intermedio, ocho. Las clases duran aproximadamente 45 minutos, son online y autoadministradas, y quedan disponibles para que los participantes puedan volver a consultar los contenidos.

Cada clase incluye una instancia de evaluación y, al finalizar cada nivel, se realiza un examen integrador para obtener la certificación correspondiente.

A esa formación se agregan experiencias vinculadas con el ámbito profesional, como Training Days, encuentros con Brand Ambassadors y distintas instancias de acercamiento al ecosistema de la industria. La intención es que quienes participan puedan conocer también cómo se desarrolla el trabajo cotidiano detrás de una barra.

En 2026, la propuesta pone el foco además en lo que ocurre después de la capacitación: las primeras experiencias profesionales, el entrenamiento, el desarrollo de proyectos propios y las posibilidades de generar nuevas oportunidades dentro del sector.

"Entendemos la formación como un punto de partida. Accademia busca brindar herramientas técnicas, pero también acercar a las personas a una industria en la que puedan desarrollarse, emprender y generar nuevas oportunidades. El recorrido de Pablo muestra justamente ese círculo: empezó formándose, convirtió ese conocimiento en un proyecto propio y hoy puede ser él quien abra una puerta para otros", señala Carolina del Hoyo, Directora Regional de Marketing para el Cono Sur de Fratelli Branca Destilerías.

La historia de Pablo tiene así un recorrido que va más allá de la apertura de un nuevo bar. Comenzó con una mesa improvisada, siguió con una instancia de formación y terminó en un proyecto propio dentro del mismo barrio donde nació.

Hoy Tempo Bar 31 funciona en el Barrio Mugica. Allí se cruzan amigos, familiares y vecinos con personas que llegan desde otros lugares para conocer el espacio.

Y para Pablo, el desafío ya no pasa solamente por sostener su propio proyecto, sino por hacer que lo que aprendió pueda convertirse también en una oportunidad para alguien más.

Pablo sigue detrás de una barra. Solo que ahora la barra es suya.