Llega El Niño: cuánto cuesta preparar departamentos y autos para evitar daños mayores
Todo lo que se ha hablado con respecto a El Niño se empieza a convertir en realidad, por lo que se debe estar atento para evitar males mayores
Las previsiones para la primavera y el verano vuelven a poner en alerta a propietarios y automovilistas. Cómo proteger balcones, terrazas, cocheras y viviendas, qué revisar en el auto y qué seguros cubren los daños por inundaciones, granizo y tormentas.
La posibilidad cada vez más evidente de lluvias intensas, anegamientos y crecidas de ríos vuelve a instalar un tema que preocupa a propietarios de viviendas y automovilistas: cuánto cuesta prepararse para enfrentar una temporada meteorológica adversa y, sobre todo, qué daños cubren los seguros contratados.
El fenómeno de El Niño puede favorecer precipitaciones superiores a las habituales en distintas regiones de la Argentina, aunque sus efectos no son uniformes y dependen de la evolución de las condiciones atmosféricas e hidrológicas. Por eso, además de seguir los pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y los informes del Instituto Nacional del Agua (INA), conviene revisar las condiciones de las viviendas, los edificios y los vehículos antes de que se produzcan las tormentas.
La prevención tiene dos dimensiones. Por un lado, incluye tareas sencillas, como limpiar desagües y revisar filtraciones. Por otro, exige comprobar si las pólizas de seguros contemplan los daños que pueden provocar las inundaciones, el granizo, los vendavales y otros fenómenos meteorológicos. No todas las coberturas protegen frente a los mismos riesgos y una póliza integral no garantiza automáticamente la indemnización ante cualquier siniestro.
Departamentos: qué revisar antes de las lluvias intensas
En los edificios, uno de los primeros controles debe realizarse en balcones, terrazas y desagües pluviales. Las hojas, la tierra y los residuos pueden obstruir las rejillas y provocar acumulaciones de agua que terminen ingresando en los departamentos o afectando a otras unidades. En tal sentido, conviene limpiar los desagües accesibles, comprobar que el agua escurra correctamente y avisar a la administración si existen filtraciones, grietas, humedad persistente o problemas en las bajadas pluviales. Las reparaciones en sectores comunes deben coordinarse con el consorcio y quedar en manos de personal idóneo.
También hay que revisar los sellados de ventanas y puertas balcón, especialmente en las unidades expuestas al viento. Si existen filtraciones recurrentes, es preferible resolverlas antes de la temporada de tormentas en lugar de limitarse a colocar recipientes cuando el agua ya ingresó.
En los departamentos de planta baja, los patios ingleses y las unidades con acceso directo a la calle, el riesgo puede ser mayor cuando el agua supera la capacidad de drenaje. En esos casos, es recomendable identificar los posibles puntos de ingreso y consultar con un profesional sobre soluciones compatibles con las características de la construcción.
Las macetas, los muebles livianos, los toldos y otros objetos de balcones y terrazas también deben asegurarse o retirarse cuando se anuncien tormentas fuertes. Las ráfagas pueden desplazarlos y provocar daños en otras viviendas o en la vía pública.
Cocheras subterráneas: un punto crítico para los consorcios
Las cocheras bajo nivel merecen una atención especial porque una inundación puede afectar automóviles, portones automáticos, ascensores, tableros eléctricos y bombas de achique. Ante la inminencia de mayores lluvias, la administración debería comprobar el funcionamiento de los sistemas de drenaje, revisar las bombas y definir un procedimiento para actuar si el agua comienza a ingresar. También conviene informar a los propietarios sobre las medidas previstas y los canales de comunicación ante una emergencia.
Si el agua ya ingresó en un subsuelo, no se debe bajar para retirar el vehículo ni acercarse a instalaciones eléctricas comprometidas. La prioridad es la seguridad de las personas, incluso cuando el riesgo de perder el automóvil resulte elevado.
En las viviendas particulares, guardar documentos, medicamentos y dispositivos electrónicos en lugares elevados puede evitar pérdidas. Si existe riesgo de inundación, también conviene mantener los objetos de valor alejados del piso y contar con linternas, baterías cargadas y teléfonos útiles de emergencia.
Autos: cómo evitar daños por inundaciones y tormentas
Los automóviles pueden sufrir averías importantes incluso cuando el agua parece poco profunda. El ingreso de líquido al motor, al habitáculo o a los sistemas eléctricos puede ocasionar reparaciones costosas, mientras que las corrientes de agua pueden desplazar vehículos y ocultar pozos u otros obstáculos.
La primera recomendación es evitar estacionar en calles bajas, pasos bajo nivel, zonas cercanas a arroyos y sectores que suelen anegarse. Quienes utilizan cocheras subterráneas en zonas expuestas deberían consultar qué procedimiento seguirá el consorcio ante una alerta. Si todavía es seguro circular y no existen restricciones de las autoridades, puede ser conveniente trasladar el auto a un lugar más elevado. Pero si el agua ya cubre la calzada o hay una advertencia de inundación, no hay que arriesgarse a conducir para salvar el vehículo.
Tampoco se debe atravesar una calle anegada aunque otros automóviles hayan pasado. La profundidad puede ser engañosa y una corriente relativamente pequeña puede comprometer la estabilidad del vehículo. Si el auto queda rodeado por el agua, la prioridad es proteger a los ocupantes.
Seguros del auto: la responsabilidad civil no alcanza
La llegada de El Niño también obliga a revisar las pólizas automotor, ya que una cobertura básica de responsabilidad civil protege frente a los daños que el asegurado pueda causar a terceros, pero no cubre por sí sola los daños que una inundación o una tormenta provoquen en su propio vehículo. Por lo tanto, para contar con protección frente a fenómenos climáticos, hay que comprobar el alcance de la cobertura contratada. Las pólizas de terceros completo y todo riesgo pueden contemplar distintos eventos, pero no todas incluyen las mismas prestaciones, límites o condiciones.
Antes de renovar o cambiar de cobertura, conviene verificar si están contemplados los daños por inundación o anegamiento, granizo, caída de árboles y otros eventos meteorológicos. También hay que revisar los límites de indemnización, las franquicias, las exclusiones y el procedimiento para denunciar un siniestro. En los seguros contra todo riesgo, la existencia de una franquicia puede implicar que una parte del costo de reparación quede a cargo del propietario. Por eso, una póliza más cara no siempre supone una cobertura ilimitada.
Seguros del hogar: filtraciones e inundaciones no son lo mismo
En las viviendas, una de las cuestiones más importantes es distinguir entre los daños provocados por una filtración o la rotura de una cañería y aquellos que se producen cuando el agua ingresa desde el exterior por una inundación. Las pólizas pueden tratar esos acontecimientos de manera diferente. Por eso, el propietario debe revisar si la cobertura contempla daños por agua, inundación, granizo, vendavales, huracanes, caída de árboles y rotura de cristales. También debe comprobar si la protección alcanza tanto a la estructura del inmueble como a los muebles, electrodomésticos y otros bienes personales.
Entre las compañías que ofrecen seguros para viviendas se encuentran Allianz, Chubb, Zurich, Sancor Seguros, Mercantil Andina y Federación Patronal. Los alcances dependen del producto contratado, las sumas aseguradas y las condiciones particulares de cada póliza.
En departamentos, además, hay que distinguir la cobertura individual de la vivienda de la que pueda tener contratada el consorcio para los espacios comunes. Una póliza del edificio no necesariamente cubre todos los bienes que se encuentran dentro de cada unidad. La recomendación es pedir una confirmación expresa sobre los riesgos cubiertos antes de que se produzca una alerta meteorológica. También resulta útil conservar fotografías de los bienes de mayor valor, facturas y comprobantes de compra, además de tener a mano el número de póliza y los canales de contacto de la aseguradora.
El consejo de las aseguradoras: revisar antes del siniestro
Máximo Medina, managing partner de Ten Broking, advirtió sobre la importancia de revisar las cláusulas antes de que llegue la temporada de tormentas, pues señaló que "Un Súper Niño trae más lluvias, tormentas fuertes, granizo y anegamientos, sobre todo en el Litoral, el NEA y el área metropolitana". La frase resume una de las principales dificultades que aparecen después de una inundación: muchos propietarios descubren recién entonces que su póliza no contempla el evento ocurrido, que existe una franquicia o que determinados bienes están excluidos de la indemnización.
Por eso, la revisión debe hacerse antes de que se produzca el daño. En el caso del automóvil, esto significa comprobar la protección frente a inundaciones y granizo. En el hogar, supone distinguir las filtraciones de las inundaciones exteriores y verificar si están cubiertos el inmueble y su contenido.
También conviene consultar cómo debe realizarse la denuncia, qué documentación exige la compañía y si existen condiciones específicas para la evaluación de los daños. La contratación de un seguro no elimina la necesidad de adoptar medidas preventivas ni garantiza el pago de cualquier reclamo.
Cuánto cuesta prevenir los daños de El Niño
El presupuesto depende de las características de cada vivienda y vehículo. Limpiar desagües accesibles, retirar objetos sueltos y revisar una póliza son medidas de bajo costo. En cambio, reparar filtraciones, impermeabilizar una terraza, sustituir bombas de achique o adaptar un sistema de drenaje puede requerir presupuestos específicos.
En los edificios, el costo de las reparaciones de espacios comunes puede distribuirse entre los propietarios según corresponda y de acuerdo con las decisiones del consorcio. En una vivienda individual, la inversión dependerá del origen de la filtración y de la solución técnica necesaria.
En los seguros, el precio final está relacionado con el tipo de cobertura, las características del inmueble o del vehículo, las sumas aseguradas y las franquicias. Por eso, para comparar propuestas conviene pedir cotizaciones equivalentes y verificar qué riesgos incluye cada una.
La prevención también implica actuar con anticipación. Cuando se aproxima una tormenta, puede resultar difícil conseguir un profesional disponible para reparar una terraza o revisar un sistema de drenaje. Detectar el problema con tiempo permite comparar presupuestos y realizar los trabajos en condiciones más seguras. El Niño no implica que todas las localidades vayan a sufrir inundaciones, pero sí ofrece una oportunidad para revisar riesgos que muchas veces pasan inadvertidos. Mantener los desagües libres, controlar filtraciones, evitar cocheras expuestas y conocer el alcance real de los seguros puede reducir las pérdidas económicas y, sobre todo, evitar que una tormenta se convierta en una emergencia.