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Francia impone toques de queda ante el temor de nuevos disturbios

La violencia en territorio francés llevó a reforzar operativos policiales y decretar restricciones nocturnas ante el aumento de disturbios y saqueos

19/10/2026
Actualizado 09:23hs

El gobierno de Francia anunció la aplicación de toques de queda parciales en varias ciudades, incluida París, para frenar la ola de saqueos y evitar nuevos episodios de violencia urbana. La decisión se tomó después de varios días de disturbios que sacudieron al país.

El balance oficial es contundente: alrededor de 2.400 personas detenidas, cerca de un millar de integrantes de las fuerzas de seguridad heridos y unos 3.000 establecimientos comerciales asaltados. Las cifras reflejan la magnitud de una crisis que puso en jaque al Ejecutivo francés.

La medida se conoce en medio de una crisis política y de seguridad sin precedentes recientes. El presidente Emmanuel Macron rechazó la renuncia del ministro del Interior, Laurent Nuñez, y exigió cambios profundos en los operativos policiales.

Las autoridades se preparan para una nueva manifestación de los chalecos amarillos prevista para el próximo sábado, después de los violentos enfrentamientos del 17 de octubre que marcaron el punto más crítico de la crisis.

Toques de queda en zonas críticas: cómo será la restricción de circulación

El primer ministro Sébastien Lecornu anunció que solicitará a los prefectos que establezcan restricciones a la circulación durante determinadas horas. Las medidas se aplicarán en las zonas más conflictivas de cada ciudad.

Entre los posibles puntos alcanzados por las restricciones figura Les Halles en París, tanto por su importancia simbólica como por la concentración de medios de transporte que lo convierten en un nudo crítico de movilidad urbana.

El funcionario explicó que el estado de emergencia sigue siendo una posibilidad en análisis. Sin embargo, consideró que los toques de queda parciales podrían resultar más adecuados y proporcionados para responder a la situación actual.

El mapa definitivo de las áreas afectadas por las restricciones podría difundirse después de las conversaciones con los alcaldes de los municipios involucrados, en un intento de coordinar respuestas locales a una crisis que tiene manifestaciones diferentes según cada territorio.

La crisis se profundizó después de las protestas estudiantiles y de la movilización de los chalecos amarillos del sábado pasado. Lo que comenzó como manifestaciones pacíficas derivó en enfrentamientos, ataques sistemáticos a comercios y escenas de violencia urbana que recorrieron varias ciudades francesas.

Macron mantiene a su ministro del Interior pese a los reclamos de renuncia

El ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, presentó su renuncia a Emmanuel Macron y asumió la responsabilidad política por los disturbios, los saqueos masivos y las fallas evidentes en los operativos policiales.

Sin embargo, el presidente rechazó su dimisión y le pidió que implemente nuevos métodos de intervención contra los grupos violentos. La decisión busca mantener continuidad en el mando policial en medio de la emergencia.

En una entrevista con la emisora France Inter, Nuñez sostuvo que era "responsable de todo lo que está ocurriendo". También reconoció errores graves en la planificación de los operativos y admitió una "pérdida de control" policial en algunas ciudades durante las horas más críticas.

Las autoridades habían previsto una participación de 200.000 manifestantes para el sábado. La cifra real llegó a 500.000. El ministro reconoció que el despliegue de las fuerzas de seguridad fue insuficiente en varios aspectos clave.

También admitió que posiblemente se había subestimado la cantidad de saqueadores organizados y la presencia de activistas de extrema izquierda infiltrados en las movilizaciones.

La Presidencia justificó la continuidad de Nuñez en el cargo por la necesidad de mantener el mando policial unificado. El argumento oficial apunta al temor de nuevos episodios de violencia que requieren coordinación centralizada.

París y Marsella concentran los episodios más graves de violencia urbana

La violencia continuó durante la noche del domingo, cuando grupos de jóvenes encapuchados volvieron a atacar comercios en el centro de París. Las imágenes de locales destrozados y vitrinas rotas se multiplicaron en redes sociales.

Entre los establecimientos afectados estuvo el gran almacén BHV, ubicado junto al Ayuntamiento de la capital francesa. El ataque a este símbolo comercial parisino generó conmoción por su localización estratégica en pleno corazón administrativo de la ciudad.

La tensión también alcanzó al Museo del Louvre. Su acceso fue bloqueado el lunes por la mañana por estudiantes que denunciaban la represión policial y expresaban su apoyo al movimiento estudiantil.

La institución más visitada del mundo no pudo abrir sus puertas con normalidad a las 9 de la mañana. Cientos de turistas debieron esperar en las inmediaciones sin poder acceder a las colecciones.

En Marsella, la segunda ciudad de Francia, la situación no fue menos tensa. La Prefectura de Policía de Bouches-du-Rhône prohibió las concentraciones y manifestaciones en todo el municipio entre las 12 y las 20.

La restricción se sumó a las medidas que otros ayuntamientos analizan para contener los disturbios. Cada jurisdicción evalúa su propia situación de riesgo y adapta las respuestas según el nivel de conflictividad local.

Ante los daños registrados, Lecornu prometió acelerar los procedimientos judiciales contra los detenidos, endurecer las sanciones penales y otorgar ayudas económicas a los comerciantes afectados por los saqueos.

También advirtió sobre la gravedad extrema de los enfrentamientos al afirmar que era "un milagro que no haya habido ningún muerto" en los días de mayor violencia.

Qué viene ahora: el gobierno teme nuevos episodios de violencia masiva

Macron ya había advertido en un discurso televisado que quienes participaron de los ataques contra instituciones públicas y comercios privados deberán responder ante la Justicia sin excepciones.

El presidente también reclamó una revisión exhaustiva de los fallos de inteligencia y de previsión policial que contribuyeron a la magnitud de los disturbios, en un reconocimiento implícito de que el aparato de seguridad fue superado por los acontecimientos.

El primer ministro, por su parte, acusó directamente a sectores de la extrema izquierda de buscar desestabilizar el país de cara a las próximas elecciones presidenciales.

"La extrema izquierda quiere organizar un profundo desorden hasta las elecciones presidenciales", sostuvo Lecornu en declaraciones públicas. La acusación busca deslegitimar políticamente las movilizaciones y justificar el endurecimiento de las medidas de seguridad.

La convocatoria de los chalecos amarillos para el próximo sábado mantiene en alerta máxima al Gobierno francés. Las autoridades temen que se repitan las escenas de violencia y saqueos que marcaron la jornada anterior.

En ese contexto crítico, las restricciones de circulación y el refuerzo masivo de los operativos policiales aparecen como las principales herramientas inmediatas para intentar recuperar el control de las calles. El desafío será evitar una nueva escalada sin generar más confrontación social.