Distribuidora ofrecía 40 empleos y la respuesta fue abrumadora: hubo 10 cuadras de cola
La empresa Cabaña Santa Marta publicó la búsqueda en redes y tenía solo dos requisitos: ser mayor de 18 años y tener el currículum en mano
La búsqueda laboral de la distribuidora de fiambres Cabaña Santa Marta generó una convocatoria masiva este martes en Ezeiza. Desde temprano, cientos de personas se concentraron frente a Reconquista 654, donde la distribuidora de embutidos se prepara para abrir una nueva sucursal. La fila llegó a extenderse hasta 10 cuadras y el objetivo era cubrir 40 puestos de trabajo.
La empresa había anunciado la convocatoria el 7 de octubre a través de su cuenta de Instagram, con un mensaje dirigido a los vecinos de la zona: "¡Vecinos de Ezeiza! Ya estamos llegando a su zona". La cita quedó fijada para este martes 20 a las 8 de la mañana, con dos condiciones para participar: ser mayor de 18 años y llevar el currículum en mano.
El formato llamó la atención en un mercado laboral en el que las postulaciones suelen realizarse por correo electrónico o plataformas digitales. En este caso, los interesados debían presentarse personalmente y entregar una copia impresa de su CV. Algunos candidatos llegaron a esperar hasta seis horas para poder hacerlo.
Desde la distribuidora reconocieron que la cantidad de personas que se acercó superó sus expectativas. Según explicaron, la publicación se viralizó en redes sociales y eso contribuyó a multiplicar la convocatoria. También señalaron que optaron por la modalidad presencial porque buscan conocer cara a cara a cada postulante.
La escena se produjo en un contexto marcado por el cierre de empresas y el aumento del desempleo. Entre quienes aguardaban para dejar sus antecedentes laborales había personas que perdieron su trabajo en los últimos meses y otras que, aunque continúan empleadas, aseguran que sus ingresos no alcanzan para cubrir sus gastos.
"Somos cuatro en casa y la plata no alcanza"
Mientras avanzaba la fila, la empresa dispuso cuatro puestos de marcas de embutidos. Personal de esas firmas recorrió el lugar con bandejas para repartir salamines y empanadas entre quienes esperaban su turno.
Distintos canales de televisión se acercaron al lugar y recabaron testimonios de quienes hacían fila.
"Estoy sin laburo, haciendo changuitas por $25.000 por día. Por eso estoy acá. Somos cuatro en casa y no nos alcanza. Para comer un guisito gastás $10.000. No le podés dar un gusto para nada, porque no alcanza", dijo un hombre.
Un joven de 19 años, en tanto, señaló: "Estoy buscando hace mucho trabajo. Está complicada la situación para conseguir trabajo hoy en día. De lo que sea, la posibilidad que haya tiro CV. Está difícil, hace tiempo que vengo intentando encontrar un trabajo. Hace dos años. Hoy en día te toman por seis meses y te liberan directamente, para no tener la antigüedad. Está jodida la situación. Conseguir un trabajo es difícil".
La fila frente a la distribuidora Cabaña Santa Marta, en Ezeiza, también reunió a personas que ya tienen empleo, pero necesitan mejorar sus ingresos. Es el caso de Claudia, de 45 años, que vive hace tres décadas en el distrito y se recibió de profesora de Economía el año pasado.
Actualmente da clases a adultos durante el turno noche, aunque no consigue sumar más horas de trabajo. "La plata no me alcanza, así que tengo que buscar un laburo de día", explicó. Para complementar su sueldo, también elabora panes integrales y productos sin TACC en su casa.
Después de dedicar varios años a la crianza de sus hijos, Claudia busca una segunda fuente de ingresos que le permita llegar a fin de mes.
Otra de las postulantes fue Alison Silva, vecina del barrio 20 de Septiembre, quien pasó casi cuatro horas esperando para entregar su currículum. A diferencia de quienes están desocupados, ella trabaja en un cotillón de Monte Grande, donde atiende al público durante jornadas de 12 horas.
"Gano menos que el mínimo", contó. Vive sola y describió que llega a fin de mes "raspando". Hace tiempo que intenta conseguir un puesto mejor y más cerca de su casa, pero asegura que las oportunidades son escasas.
"Generalmente todos los trabajos, al menos para gente joven, son más o menos lo mismo: muchas horas de trabajo, sueldo muy bajo", sostuvo Alison.
Las historias de ambas reflejan que la convocatoria no solo atrajo a personas que perdieron su empleo, sino también a trabajadores que buscan una alternativa para mejorar sus ingresos o encontrar condiciones laborales más favorables.