Un primer ministro "hecho" en las huestes informáticas
El próximo primer ministro de Egipto, Ahmed Nazif, es considerado una de las figuras más destacadas de la nueva oleada de jóvenes políticos con vocación de tecnócratas, a los que el presidente del país, Hosni Mubarak, ha encomendado la difícil tarea de renovar su régimen.
Nazif, nacido en el Cairo en 1952, casado y con dos hijos, se licenció en 1973 de Comunicaciones y Electrónica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de El Cairo, y nueve años más tarde obtuvo el Doctorado en Ingeniería Informática de una universidad canadiense.
A su regreso al país, trabajó como profesor de la Universidad de El Cairo hasta que en octubre de 1999 se sumó al Gabinete del ex primer ministros, Atef Ebeid, y se convirtió en el primer titular de Comunicaciones e Informática, cartera de nueva creación.
Desde entonces, ha trabajado en la sombra para introducir a Egipto en la era de la informática y las telecomunicaciones, con un éxito que le avalan los datos.
En 1999, año en el que lanzó el Plan Nacional de Comunicaciones e Informática, Egipto contaba con unos 300.000 usuarios de internet y en las oficinas del Estado todavía se recogían los datos en enormes libros de cuentas.
Cuatro años después, el número de internautas se disparó por encima del millón y medio, las computadoras comenzaron a aparecer sobre los mostradores de los ministerios, y los ciber-cafés en las calles de las principales ciudades.
El plan modernizó, además, las líneas telefónicas, elevó de 9,5 a 13,5 el número de teléfonos por cada cien habitantes e introdujo la telefonía móvil en el país, que ahora cuenta con cerca de tres millones y medio de suscriptores.
Este éxito le llevó a ser reconocido de forma pública por el propio presidente Mubarak, quien dijo que el desarrollo observado era "un modelo a seguir".
Pero pese a sus éxitos, Nazif tiene un bajo perfil de popularidad entre los 70 millones de egipcios, ya que la gran mayoría no tienen acceso a estas tecnologías y sí otras preocupaciones, como la crisis y el paro.
"No sé. Siempre se ha hablado de él, pero lo que necesitamos es alguien que entienda de economía, de política interior, de trabajo", coincidían en asegurar varios egipcios consultados en el centro de El Cairo.
Una crítica similar hacía Nabil Abdel Fatah, analista político del prestigioso Centro Al-Ahram de Estudios Políticos y Estratégicos, para quien su elección es un error porque un puesto de tanta responsabilidad "exige habilidades políticas antes que capacitación técnica".
La decisión de Mubarak de elegir a Nazif, cuyo apellido significa "limpio", para liderar la anunciada reforma ha renovado también el debate sobre la sucesión del presidente.
Sobre todo, después de que se apunte que el nuevo primer ministro tiene un perfil político muy similar a los aires de reforma que impulsa el hijo del presidente, Gamal, encargado de renovar la cúpula del gobernante Partido Nacional Democrático (PND), del que salen todos los ministros.
Mubarak ha insistido públicamente que no pretende ser sucedido por su hijo, como ocurrió en Siria, mientras que Gamal dice no aspirar al puesto pero advierte que lo considerará si se lo piden.