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Renault entra en pérdidas por primera vez en 10 años y recorta un 69% el dividendo

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Renault entra en pérdidas por primera vez en 10 años y recorta un 69% el dividendo
Tanto Renault como Nissan han vivido un año particularmente complicado, marcado por la detención de Carlos Ghosn, después huido de la justicia japonesa
Por iProfesional
14.02.2020 07.31hs Autos

El grupo automovilístico francés Renault entró en números rojos en 2019 por primera vez desde 2009, al registrar una pérdida de 141 millones de euros, frente a los 3.302 millones de beneficios que obtuvo en 2018.

La empresa recortará el dividendo a cuenta de los resultados de 2019 hasta abonar un total de 1,10 euros por acción, un 69% menos que los 3,55 euros distribuidos a cuenta de 2018. El resultado operativo, 2.110 millones, quedó lejos de las previsiones de los analistas de 2.650.

Para este año las perspectivas no son mejores: la firma augura una caída del mercado mundial. Antes incluso de integrar un posible impacto por la epidemia del coronavirus en China, Renault calcula que su facturación en 2020 será del mismo orden que en 2019 y su margen operativo se quedará en una horquilla del 3-4%, por debajo del 4,8% de 2019, con un flujo de caja positivo antes de integrar costes de reestructuración. La facturación descendió un 3,3%, hasta 55.537 millones

Las razones del hundimiento de las cuentas en 2019 han sido fueron el descalabro de la contribución de sus socios chinos y Daimler, pero sobre todo de Nissan. La firma nipona, que vio desplomarse sus resultados un 43%, contribuyó con 242 millones de euros a sus resultados el pasado año, tras los 1.509 que le había supuesto en 2018, explicó el grupo francés en un comunicado. Los socios chinos y Daimler, en conjunto, acarrearon un agujero de 432 millones de euros frente a los 31 millones positivos de un año antes.

Tanto Renault como Nissan han vivido un año particularmente complicado, marcado por la detención de Carlos Ghosn (después huido de la justicia japonesa) y las dudas sobre el futuro de la alianza de Renault y Nissan, gran apuesta del ex directivo brasileño.

La tormenta empresarial se ha saldado con la salida del sucesor de Ghosn al frente de Nissan y de el presidente y el consejero delegado de la propia Renault. Luca de Meo, ex CEO de Seat, asumirá el cargo en julio.

Nissan se desplomó un 10% en la Bolsa de Tokio tras publicar cuentas el jueves, cuando entró en pérdidas en el trimestre y recortó un 43% las previsiones para 2020. También recortó más del 80% el dividendo, decisión que afecta en gran medida a Renault, que tiene el 43% de la japonesa.

En todo caso, y más allá de lo que hicieron sus socios, el negocio habitual de Renault tampoco fue positivo. Las ventas se hundieron en mercados como la Argentina, Turquía y Argelia.

Las matriculaciones del grupo del rombo cayeron globalmente un 3,4%, hasta 3.753.723 vehículos. Además, el fabricante tuvo que encajar un efecto negativo por la disminución del peso de las matriculaciones de vehículos diésel.

La francesa, aunque vende pocos coches en China, sí tiene una fábrica junto con su socio local Dongfeng, en la ciudad de Wuhan, epicentro del coronavirus. La empresa, además, depende de componentes fabricados en China para su cadena de producción.

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