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Tesla Cybertruck bajo la lupa: cuál es la verdadera huella ambiental de la camioneta eléctrica creada por Elon Musk

La discusión sobre energías limpias pone el foco en el impacto ambiental de la minería de litio y el acceso al agua en regiones del NOA
12/06/2026 - 18:30hs
Tesla Cybertruck bajo la lupa: cuál es la verdadera huella ambiental de la camioneta eléctrica creada por Elon Musk

La Tesla Cybertruck de un diputado nacional desató una polémica que va mucho más allá del precio del vehículo. Manuel Quintar, legislador por La Libertad Avanza (Jujuy), llegó al Congreso en mayo pasado al volante de esa camioneta eléctrica valuada entre u$s65.000 y u$s100.000. Con costos de importación, el precio se dispara hasta u$s250.000.

El escándalo político quedó en segundo plano cuando comunidades y asambleas socioambientales pusieron el foco en otro problema. Denuncian un daño ambiental irreversible en los territorios donde se extraen los componentes de estos vehículos que se promocionan como "verdes", pero cuya cadena de producción deja ecosistemas destruidos y comunidades sin agua, según informa la periodista Karina Ocampo en el sitio EconomiaSustentable.com.

Quintar aseguró que compró la camioneta con fondos de su actividad privada. El vehículo no figura en su última declaración jurada. Más allá de las sospechas sobre enriquecimiento ilícito, el debate derivó hacia una pregunta incómoda: ¿qué tan ecológicos son realmente los autos eléctricos?

Qué hay dentro de una Tesla Cybertruck y cuánto litio necesita

La página oficial de Tesla describe este modelo como una pick-up con exoesqueleto de acero inoxidable. Su diseño futurista no es solo estética: ese tipo de acero no puede doblarse, por eso las formas prismáticas y angulosas.

La camioneta pesa casi 3 toneladas. Tiene capacidad de remolque de 4.990 kg. Su autonomía llega a 523 km hasta la siguiente carga. La vida útil estimada del vehículo es de 15 a 20 años, dependiendo del desgaste, tal como informa EconomiaSustentable.com.

La batería estructural usa celdas formato 4680 con química NMC (Níquel, Manganeso y Cobalto). Capacidad oficial: 123 kWh. Para fabricarla se necesitan aproximadamente 15 kg de litio puro, lo que equivale a unos 78 kg de Carbonato de Litio (LCE) grado batería.

Si se agrega un "extensor de autonomía" (batería extra de 50 kWh), hay que sumar otros 6 kg de litio puro. En total: 32 kg adicionales de LCE. El Cybertruck compensa su huella de fabricación recién a los 4 o 5 años de uso. O cerca de los 70.000 km recorridos. Esa compensación depende de la matriz energética del país donde circule.

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Manuel Quintar, diputado por LLA, Jujuy, ingresó al estacionamiento utilizando una camioneta Tesla

Cuánta agua se necesita para extraer el litio de una sola batería

Los números del consumo de agua son contundentes. Para procesar una tonelada de carbonato de litio se utilizan piletas de evaporación que requieren entre 1 y 2 millones de litros de salmuera.

En la etapa final del proceso se suman unos 40.000 litros de agua dulce por tonelada de LCESegún EconomiaSustentable.com, cuando se usa extracción directa (EDL), el consumo de agua dulce trepa: entre 50.000 y más de 100.000 litros por tonelada producida.

Tesla promociona la reducción de su huella de carbono a través del aumento de eficiencia energética. Habla del ahorro en sus fábricas con edificios inteligentes. Pero no menciona qué sucede en los territorios donde se extrae el litio.

La mirada de un experto argentino: por qué defiende la electromovilidad

Leonardo Valente es economista, tecnólogo y experto en electromovilidad. En 2015 desarrolló un prototipo de vehículo híbrido a partir de uno tradicional. El bahiense fue becado para estudiar en la NASA, en un curso de la Singularity University de Silicon Valley.

Hizo dos prototipos en Argentina: un vehículo del Gobierno porteño con piezas chinas, y una Kangoo con motores de diseño nacional. Faltaron recursos para seguir. Pero Valente no abandonó el proyecto.

Sobre la Cybertruck, es tajante: "Es una obscenidad la camioneta", afirma al sitio EconomiaSustentable.com. Desde lo estético, la considera brutal. El acero inoxidable que usa no puede doblarse como en un auto convencional. Por eso las formas prismáticas: no son provocación, sino limitación técnica.

"Es una competencia de mega camionetas del mercado americano, como la F-150 o las Silverado. En ese mercado es más normal, no es un bicho raro". Valente sostiene que incluso en la Cybertruck, la huella ecológica de un vehículo eléctrico es menor a la de un vehículo a combustión cuando se mide de principio a fin, lo que se llama Cradle to Cradle (los desechos como materia prima).

Las baterías de Tesla pueden ser reusadas después de que dejan de funcionar en el vehículo. La vida útil de las baterías, según datos reales, sobreviven al auto o extienden notablemente su uso. El promedio de vida útil de un auto no disminuye, sino que aumenta gracias a la electrificación.

Valente usa una analogía: la teoría del "budín de limón". Los demás ingredientes tienen mayor proporción, pero lo que le da nombre es el limón. "El litio hoy en una batería ocupa el 7 u 8% de la cantidad de componentes y del valor. Se llaman baterías de litio porque sin ese metal no podrían funcionar, y porque el litio es el más liviano en la tabla periódica".

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Tesla promociona reducir su huella de carbono a través del aumento de la eficiencia energética

Para Valente, es posible extraer litio de manera sostenible. "Con esa excusa lo que estamos haciendo es perder el tiempo de aprovechar ese recurso que puede generar externalidades positivas para esas comunidades". El mundo, dice, ya se está yendo del litio: emergen tecnologías de baterías basadas en sodio, más económicas y extraídas del agua de mar.

El problema social de las baterías, opina, no era el litio sino el cobalto que se extrae del Congo, a veces con trabajo esclavo o infantil. Las baterías actuales que llegan a Argentina son de litio y hierro. No se fabrican en el país porque no conviene económicamente.

"Hay que aprovechar mientras dure esta oportunidad. Lograr que esa externalidad sea positiva para el desarrollo de esa comunidad. Que se haga un centro educativo, que los chicos puedan programar software, hacer actividades de valor agregado", propone. Para él, a veces en nombre del medio ambiente se toman decisiones que no son ni ambientales ni sostenibles.

Lo que pasa en los territorios: salares secos y comunidades divididas

El 12 de mayo pasado, dos días antes del escándalo del Tesla Cybertruck, familias de Antofagasta de la Sierra cortaron la ruta Provincial 43 durante cuatro días. El motivo: falta de fondos para el comedor escolar. Tenían asignados $900 por persona para cubrir desayuno, almuerzo y merienda de 144 estudiantes de la Escuela Primaria N°494.

Ese pueblo está cerca del Salar del Hombre Muerto, donde operan proyectos de extracción de litio desde 1997. El impacto ambiental ya se ve: varios kilómetros de la vega del río Trapiche quedaron secos después de la utilización de su agua.

Ahora las miradas se centran en el río Los Patos, que podría correr la misma suerte. También preocupa la salinización del agua dulce como consecuencia del extractivismo, que afectaría a las comunidades locales.

En Antofagasta de la Sierra el costo de vida es elevado. Marcia Guitián, hija del cacique Román Guitián de la Comunidad "Atacameños del Altiplano", fue testigo del conflicto. "A través de esto lograron que la partida llegue a $4.000 por alumno, el nombramiento de profesores y un periodo lectivo presencial hasta el 29 de mayo", cuenta.

"El Ministerio de Desarrollo Social trajo donaciones también para las escuelas. Acá es frío, corre mucho viento, el viento te quema la piel. Son cosas que el gobierno provincial no estuvo resolviendo y se logró con la protesta", relata.

Qué dice una abogada que acompaña a las comunidades afectadas

Vanina Corral es abogada de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), organización independiente que desde 1985 trabaja en protección ambiental y derechos humanos. Hace cinco años acompaña a comunidades y estudia los impactos de la minería del litio.

"Es importante decir que la promoción de los vehículos eléctricos como alternativa totalmente sustentable oculta una compleja realidad de impactos ambientales y sociales en los territorios donde se extraen los minerales", asegura a EconomiaSustentable.com.

La cadena de producción del litio que se encuentra en los salares depende de una megaminería de agua que pone en riesgo ecosistemas frágiles, como los humedales altoandinos de la región, y también los modos de vida de las comunidades locales.

El proceso de extracción consume grandes volúmenes de agua. Al mismo tiempo, amenaza actividades ancestrales de las comunidades: ganadería, agricultura, turismo, cosecha artesanal de la sal. Todas actividades productivas que sirven para el sustento económico y los modos de vida local.

La instalación de proyectos en los territorios genera impactos sociales profundos. Según Corral, las empresas usan estrategias que crean relaciones asimétricas de poder. "Dividen a las comunidades y provocan un daño social. Se rompen acuerdos comunitarios y todo lo que eso significa".

Además, la empresa brinda información muy técnica a la comunidad que es difícil de entender. Se vulneran los derechos de las comunidades al no cumplirse los procesos de consulta. No se respetan los derechos de acceso a la información, como establecen estándares internacionales: el convenio 169 de la OIT y el Acuerdo de Escazú.

Desde FARN, Corral habla de los pasivos ambientales una vez finalizada la explotación. Los costos de vivir en ecosistemas degradados que difícilmente recuperarán su equilibrio. La falta de agua en esos territorios no solo degrada el ecosistema, hace imposible la vida de las comunidades, que se ven obligadas a migrar.

FARN acompaña a comunidades indígenas en la defensa de sus territorios y en la protección de los humedales altoandinos. Sobre todo a quienes habitan en la Cuenca de Salinas Grandes y Laguna de Guayatayoc, compartida entre Salta y Jujuy. También en Catamarca.

"Lo que notan es una preocupación fuerte sobre qué va a pasar con el agua dulce de la que dependemos. Qué va a pasar con la disponibilidad y la calidad del agua dulce en una cuenca donde ya operan varios proyectos", explica la abogada.

Cuánto litio demanda el mundo y qué pasa con las normas ambientales en Argentina

Aunque la mayor cantidad de litio se extrae en El Triángulo del Litio (Argentina, Chile y Bolivia), la demanda es mayormente de China, donde se concentra el procesamiento y la fabricación de celdas para baterías.

Esa demanda se intensificó en los últimos años. En 2025, la demanda global fue de 1.200.000 a 1.300.000 toneladas de carbonato de litio (LCE), según proyecciones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) y otros organismos internacionales. Para 2030 será casi el doble, "para cumplir metas climáticas".

A nivel local, las provincias comenzaron a flexibilizar sus marcos normativos para generar condiciones que faciliten el ingreso de proyectos mineros. En 2023, Jujuy aprobó la reforma a un decreto (7751) que debilita las evaluaciones de impacto ambiental.

"Es regresivo en materia ambiental y derechos humanos. Está hecho a medida para facilitar condiciones, que ingresen inversiones en las provincias, pero relegando todo el aspecto de garantizar la protección del ambiente y los derechos de las comunidades", critica Corral.

"En definitiva, acá estamos discutiendo no solo qué se extrae, sino también cómo, dónde, para qué y bajo qué condiciones. Todas esas preguntas tienen que estar dadas. Nos las tenemos que hacer desde la sociedad porque es nuestro ambiente y el ambiente que va a quedar para las futuras generaciones", concluye la abogada de FARN.

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