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iProfesional | Autos

Para Argentina, el acuerdo de libre comercio automotor con México está cerrado

Las negociaciones están a un paso de la firma. De esta manera, se destrabaría el ingreso de autos al país. Detalles de un negocio clave

27/10/2026
Actualizado 12:40hs

Mientras las negociaciones para reflotar el acuerdo de libre comercio automotor entre Argentina y México avanzan hacia una posible resolución, la ausencia de un convenio aumenta las complicaciones para varias automotrices que dependen de las importaciones desde el país norteamericano.

La demora en la renovación del régimen comercial mantiene en suspenso el ingreso de numerosos modelos y obliga a las marcas a seguir de cerca una definición que podría llegar en los próximos días.

El acuerdo de libre comercio automotor entre ambos países permanece caído desde marzo debido a diferencias sobre la forma de implementar su renovación. La situación impacta directamente en el sector automotor, ya que varias terminales tienen frenadas importaciones de vehículos provenientes de México.

El convenio bilateral contempla un esquema de libre importación hasta alcanzar un cupo determinado, sin necesidad de pagar aranceles, una ventaja clave para un país extrazona, es decir, fuera del Mercosur. Sin este beneficio, los vehículos mexicanos deberían afrontar un arancel del 35%. Mientras las operaciones se mantengan dentro del límite establecido, las unidades ingresan sin cargos adicionales; una vez superado el cupo, cada vehículo pasa a tributar la tarifa completa.

Acuerdo Argentina-México

Este mecanismo forma parte del Acuerdo de Complementación Económica (ACE) N.º 55 del Mercosur, que se renueva periódicamente y cuya última actualización se concretó en abril de 2025. En esa instancia se fijó un cupo de u$s 773 millones medido sobre el valor FOB de los vehículos para el total de las importaciones de cada país. Considerando un valor FOB promedio de u$s 20.000 por unidad, el volumen autorizado equivale aproximadamente a 27.000 vehículos.

Las conversaciones para renovar el entendimiento estuvieron trabadas durante varios meses debido a la negativa de México a aceptar algunos planteos formulados por Argentina. En particular, el gobierno mexicano rechazó ampliar el intercambio de productos agropecuarios en el marco del ACE 6, una condición que Buenos Aires consideraba indispensable para avanzar con la actualización del acuerdo automotor. Frente a esa postura, la administración argentina advirtió que no aceptaría renovar el ACE 55 sin antes destrabar esos capítulos vinculados al comercio agropecuario.

Detrás de la disputa aparece un desequilibrio estructural en la relación bilateral. Argentina no exporta vehículos a México, mientras que todo el flujo automotor se da en sentido inverso. Por ese motivo, el objetivo argentino ha sido conseguir una mayor apertura para otros productos nacionales que permita compensar parcialmente esa asimetría comercial.

Durante las últimas semanas se registraron avances que acercaron las posiciones de ambas partes y generaron cierto optimismo dentro de algunos sectores del Gobierno argentino. De hecho, Argentina aceptó modificaciones impulsadas por México respecto de los productos agropecuarios que podrían exportarse a ese mercado.

En los últimos días las negociaciones cobraron un nuevo impulso. La propuesta más reciente llegada desde México consiste en reemplazar el esquema de renovaciones anuales por un acuerdo con una vigencia de cinco años. La intención es otorgar mayor previsibilidad y estabilidad a la relación comercial entre ambos países.

Hasta hace poco, la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum tenía concentrada buena parte de su atención en la negociación arancelaria con Estados Unidos, relegando a un segundo plano la agenda con Argentina. Sin embargo, las dificultades surgidas en esas conversaciones con Washington habrían contribuido a flexibilizar la posición que mantenía frente a los reclamos argentinos.

Además de consensuar una vigencia de cinco años, las partes habrían acordado sostener un cupo similar al que regía hasta marzo, superior a los u$s 700 millones, junto con la aceptación de exportaciones agropecuarias argentinas dentro del marco establecido por el ACE 6.

Viaje para cerrar los puntos del acuerdo

Con estos puntos ya encaminados, aumenta la posibilidad de que una delegación argentina de alto nivel viaje próximamente a México para formalizar la firma del entendimiento. El escenario más favorable contempla un acuerdo político en los próximos días y la definición inmediata de una fecha para la firma. Algunas fuentes incluso mencionan la posibilidad de novedades hacia el viernes, aunque del lado mexicano todavía no existen señales concretas que permitan asegurar ese cronograma. ´´Por el lado nuestro, está cerrado. Ya aceptamos los cambios que propuso México. Sólo falta que se defina una fecha para la firma. Estamos a la espera de una comunicación desde el otro país´´, señaló a iProfesional una fuente que participa de las negociaciones.

Pese a los avances, en varias automotrices prefieren mantener la cautela. Argumentan que durante este proceso hubo numerosos cambios de postura por parte de la delegación mexicana que derivaron en sucesivas demoras. En más de una oportunidad, acuerdos alcanzados de manera informal terminaron siendo revisados, obligando a reiniciar las negociaciones prácticamente desde cero.

Esa volatilidad obedece a distintos factores. Uno de ellos es la tensión política derivada de las diferencias ideológicas entre Claudia Sheinbaum y Javier Milei. A esto se suman las objeciones planteadas por productores agropecuarios mexicanos, que cuestionan la apertura de determinados rubros contemplados en las negociaciones vinculadas al acuerdo automotor.

Aun así, entre los actores involucrados predomina la percepción de que esta vez las posibilidades de alcanzar una firma definitiva son más firmes que en intentos anteriores.

Qué autos y modelos están afectados por el acuerdo

La incertidumbre afecta a una extensa lista de modelos y marcas, aunque algunos casos generan especial preocupación por el volumen de ventas comprometido. Entre ellos aparece el Volkswagen Taos, vehículo que dejó de fabricarse en Argentina a mediados de año y comenzó a importarse desde México. También se encuentran alcanzados otros modelos de la marca alemana, como Tiguan y Vento.

Nissan atraviesa una situación similar. La compañía interrumpió la producción de la pick-up Frontier en su planta de Córdoba y proyectaba abastecer al mercado local mediante unidades importadas desde México aprovechando las ventajas arancelarias del acuerdo. El lanzamiento de la versión mexicana estaba previsto para las próximas semanas, pero quedó condicionado por la falta de una resolución. Desde ese origen también llegan los modelos Sentra y Versa.

La lista continúa con Ford, que importa la pick-up Maverick y el SUV Bronco Sport; Stellantis, con la RAM 2500; Honda, con el ZR-V; BMW, con el Serie 3; Kia, con los K3 y K4; y Chevrolet, con la pick-up Silverado.

Si cualquiera de estos vehículos ingresara hoy al mercado argentino sin la cobertura del acuerdo comercial, debería afrontar el arancel del 35%. El impacto final sobre los precios no sería exactamente equivalente, ya que el tributo se aplica sobre el valor FOB, es decir, el precio del vehículo al llegar al puerto antes de la aplicación de impuestos internos y otros costos. Sin embargo, en términos comerciales, el efecto para el consumidor podría traducirse en aumentos cercanos al 20%, una suba significativa para modelos cuya competitividad depende, en gran medida, de este régimen arancelario preferencia