¿Cómo le impacta a usted y a su bolsillo la catástrofe que azota al "Made in Japan"?
Tras el paso arrasador del tsunami, que directamente borró poblaciones enteras del norte de Japón, el gobierno de ese país se encuentra abocado a dos cuestiones primordiales: en primer lugar, controlar la cada vez más inestable situación de sus plantas nucleares, para evitar un desastre de proporciones impensadas.
En segundo término, las autoridades ya están pensando en la reconstrucción que, según las primeras estimaciones, requerirá de un desembolso de casi u$s180.000 millones.
Y el foco no está puesto únicamente en las miles de viviendas perdidas, dado que la ola destructiva -que según el primer ministro, Naoto Kan, se constituyó en la peor crisis desde la salida de la Segunda Guerra Mundial-, también afectó a numerosas empresas reconocidas globalmente.
Entre las compañías japonesas perjudicadas, en mayor o menor magnitud, se encuentran Toshiba, Sony, Canon, Toyota, Honda, Nissan, Panasonic y Sharp, entre muchas otras.
Algunas de ellas directamente debieron frenar sus procesos de producción y aún no existe una fecha precisa acerca de cuándo retomarán las actividades. Otras, en cambio, sufrieron daños menores y estiman que podrán reactivar sus líneas de fabricación en el término de días o semanas.
Sin embargo, a estos problemas hay que sumar uno no menor y es el fuerte impacto que sufrió toda la cadena logística en Japón, la tercera economía a nivel mundial. Numerosos puertos, aeropuertos y rutas colapsaron por las fuerzas de la naturaleza, lo que complica aún más el panorama para estas firmas de electrónica y automotrices a la hora de retomar su intercambio comercial con el mundo.
¿Qué une a la Argentina con Japón?
En este contexto, muchos consumidores argentinos se preguntan en qué medida esta catástrofe afectará a la normal provisión de artículos de alta tecnología, vehículos 0 Km, autopartes y bienes de capital con sello "Made in Japan", así como su influencia en los precios domésticos.
A la hora de trazar una radiografía del comercio entre ambos países y el peso que Japón tiene como proveedor de la Argentina, un punto a destacar es que esta economía asiática tiene una significancia relativamente baja, equivalente al 2% de las importaciones totales.
Entre los principales productos que se les compra a este país se encuentran máquinas (31%), autos y componentes (28%) y piezas para la producción de artículos electrónicos (10%).

Productos electrónicos
Para Claudio Krämer, gerente de la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, que nuclea a algunas empresas radicadas en Tierra del Fuego, que dependen de los insumos importados- "el grueso de las compañías proveedoras de tecnología no están ubicadas en la zona del desastre. Pero hay un problema que no es menor y son las dificultades logísticas que, de ahora en más, van a complicar las exportaciones".
De cualquier manera, consideró que "el desastre en Japón no debería afectar en gran medida a la producción en el polo que tenemos en el sur del país, por lo tanto, no estimamos que los usuarios tengan que padecer faltantes en las góndolas así como tampoco verán precios al alza".
"Además, las empresas en Tierra del Fuego suelen trabajar con stocks que equivalen a un mes de producción, por lo tanto, si lo peor de la crisis japonesa se supera, no debería haber mayores problemas", detalló.
En este contexto, Mauricio Claverí, economista de Abeceb.com destacó que "podría haber inconvenientes puntuales con algún insumo muy específico, pero el dato clave acá es que las empresas de origen japonés hoy están muy globalizadas y diversificadas. Así, firmas como Samsung o Sony hoy tienen parte de su producción localizada en otros países alrededor del mundo, como China".
Krämer coincidió con Claverí y explicó que "salvo los insumos electrónicos muy sofisticados, que todavía están bajo la protección de patentes y que se fabrican en Japón, el grueso actualmente se está desarrollando en el resto de Asia".
"Hoy, prácticamente no hay fabricantes que monopolicen la producción de un bien. Esto implica que lo que compra Tierra del Fuego, en mayor medida, tenga como origen Singapur, Tailandia, China o Taiwán. Este último país, por ejemplo, hoy es una de las grandes potencias en la fabricación de chips para computadoras", detalló el experto.
Además, recalcó que, "por los volúmenes de computadoras portátiles que se manejan en la Argentina, está claro que se pueden reemplazar los proveedores y que no estamos atados a Japón. No veo grandes dificultades".
Según un relevamiento de Abeceb, exclusivo para iProfesional.com, la industria de Tierra del Fuego no tiene a empresas japonesas entre los mayores proveedores, al menos de manera directa.
Al analizar los componentes de celulares, este país asiático en los últimos tres años apenas representó el 0,15% de las compras totales, ubicándose en el puesto número 21, muy lejos de China, que proveyó el 38%. O Brasil, desde donde ingresó el 24% de todas las partes y piezas importadas, tal como se puede observar en la siguiente infografía:

En el caso de componentes para LCD, su participación es mayor pero no es determinante: desde 2008 a esta parte, las empresas fueguinas demandaron insumos japoneses que equivalieron al 3% del total. Como contrapartida, China y Corea concentraron las dos terceras partes de las importaciones globales.

En el caso de celulares terminados -que cada vez tienen menos peso en la Argentina, dado que la política del Gobierno es la de aumentar el ensamblado a nivel doméstico-, los equipos "Made in Japan" son casi inexistentes en el mercado, dado que se ubican en el puesto número 19 con apenas el 0,02% del share.

Sin embargo, Raúl Ochoa, ex subsecretario de Comercio Internacional, pidió no anticiparse tanto, dado que, gran parte de los componentes que importa la Argentina, si bien "pueden tener sello chino o taiwanés, en realidad, una proporción esconde insumos japoneses".
En este sentido, aseguró que "será clave monitorear la recuperación de la capacidad productiva de las plantas en ese país asiático porque podría haber desabastecimiento en fábricas de China y de la región. A su vez, esto teminaría repercutiendo en Tierra del Fuego y, posteriormente, afectaría a los consumidores nacionales, con eventuales faltantes y subas de precios. Es decir, no descarto en absoluto que pueda haber problemas en la Argentina en caso de que se prolongue la crisis en Japón".
Por su parte, Carlos Simone, gerente de Camoca -entidad que nuclea a los fabricantes de computadoras en la Argentina- prevé problemas en el mercado de cartuchos para impresoras láser. En este sentido, advirtió que "HP es uno de los principales jugadores en el mercado y desde hace un tiempo a esta parte trasladó su producción de China a Japón y desde ahí provee al mundo. Esto puede derivar en un retraso en el abastecimiento de estos insumos a la Argentina".
Industria automotriz
Si bien la participación directa de ese país en la industria o el mercado automotor local es bajo, los expertos alertaron que aquí sí podría haber inconvenientes con el abastecimiento de algunas autopartes, especialmente entre las marcas japonesas.
En lo que respecta a la importación de vehículos 0 Km para la venta, Japón aporta apenas el 3% del total.

Sucede que, si bien en la Argentina se comercializa una amplia lista de modelos de las casas de ese país, en realidad la gran mayoría de ellos están fabricados en el Mercosur o en México.
En efecto: los vehículos que llegan con el sello "100% made in Japan" son muy pocos y sus ventas son muy limitadas, por tratarse de vehículos exclusivos o para nichos muy particulares.
Tal es el caso del Prius de Toyota, el primer híbrido en serie que llegó al país; el deportivo Nissan 370z, o la 4x4 Mitsubishi Outlander.
Como contrapartida, los modelos más "masivos" de las firmas japonesas, que podrían tener algún eventual problema de abastecimiento, actualmente no provienen de Asia: entre ellos se destacan el Honda Fit, que se produce en Brasil y acaparó casi el 2% del mercado en 2010; el Toyota Corolla, también brasileño, con un share similar; o el Nissan Tiida, que viene de México y representó el 1,3% de patentamientos durante el año pasado.
El único vehículo japonés con sello nacional -hasta que se lance el Honda City, que se fabricará en la planta de Campana- es la Toyota Hilux que, entre sus dos líneas, se hizo del 17% del mercado de camionetas.

En este sentido, Ochoa destacó que "toda la parte de chapa, metal y plásticos de los vehículos del Mercosur tienen contenido regional, pero hay insumos electrónicos muy específicos para todos estos vehículos cuya fabricación está centralizada en Japón".
"La industria automotriz en general no tendrá complicaciones, pero sí es probable que aquellas que tienen líneas de producción provenientes de ese país asiático sufran alguna demora, más teniendo en cuenta que son industrias que trabajan con el concepto just in time".
Claverí coincidió en que "al haber dejado de producir numerosas plantas de Toyota, podría haber algunos inconvenientes. Pero mientras esto se resuelva en el muy corto plazo y los stocks sean suficientes para cubrir ese bache no debería haber impacto en la oferta de vehículos".
Según el experto, "hoy las automotrices están muy globalizadas y tienen presencia en Sudamérica, Estados Unidos, Asia y Europa. Esto tendría que permitir que, en caso de que haya un grave problema de faltantes, pueda redireccionarse parte de la producción".
Bienes de capital
Como quedó de manifiesto, los principales productos que se importan de Japón son maquinarias, que representan el 31% del total.
En este sentido Pedro Cascales, presidente de la Cámara Argentina de la Máquina Herramienta, Bienes de Capital y Servicios para la Producción (CARMAHE), aseguró a este medio que "definitivamente va a impactar la catástrofe entre las empresas que son subsidiarias de las firmas japonesas".
"En la Argentina hay una docena de compañías que traen bienes de capital y piezas desde Japón y tienen la licencia exclusiva. De este modo prevemos que haya algunas demoras en algunos proyectos de inversión", alertó el directivo, quien explicó que "en general, no son máquinas genéricas, sino que se trata de unidades muy específicas, y de las cuales no hay stock, sino que se traen a pedido".
Sin embargo, de cara al futuro, Cascales se mostró optimista sobre la normalización de Japón en cuanto a la provisión de bienes e insumos para el mundo: "Confío en que la recuperación será bastante rápida, porque tienen una estructura industrial descentralizada, lo que les permitirá relocalizar la producción en otras fábricas del país. Además, ya anunciaron que habrá grandes recursos financieros para la reconstrucción, no sólo de las industrias, sino del país".
Claverí coincidió y apuntó que "para el gobierno japonés tener gran parte de sus fábricas paradas durante mucho tiempo tendrá un efecto casi tan devastador como el propio tsunami. La reconstrucción, sin dudas, será intensa".